"Los hechos y/o personajes del siguiente Blog son ficticios, cualquier similitud con mi vida personal es pura coincidencia."



viernes, 27 de agosto de 2010

Vence el 27 de Agosto de 2010 a las 7:30hs.

Me giré para ver cómo dormía, le acariciaba el pelo despacio hasta que me cansé de fingir ternura. Afuera hacía frío, pero allá adentro de las sábanas helaba. No era el ambiente sino mi cuerpo frío, mi cabeza lejana, y mis sentidos absortos, reclamándome estar perdiendo el tiempo, estar regalando algo de mí, aunque sea lo más mínimo, por algo que evidentemente ya no valía más la pena.
La otra noche me dijo que me había elegido (sin decir para qué, lo interpretamos ambos en el sentido más superficial) y en respuesta a su confesión, mintiendo yo le dije mismo. Más tarde cuando le pregunté por qué a mí y el contestó, me di cuenta que el también mentía.
No tratábamos un tema de exclusividad, para nada, sino que diciendo otra cosa remarcamos cierto interés falso que quizás, y sólo quizás, el creyó al incluirlo haber adornado mejor la situación.
Me sentía tan estúpida con mis llamados de atención y mi necesidad de amor implícita en mis besos muy mal correspondidos. Me sentía helada, quise irme, pero sabía que yéndome volvía a mi misma, a mi soledad y a mi espacio para pensar en él y en los demás. Y me quedé por un rato, un largo rato, sufriendo en silencio, deseando que despertara, que girara sobre mi y me abrazara, me besara el cuello, me tomara por la mano o hiciera cualquier tipo de movimiento para sentir su presencia, para convencerme de que en verdad, a pesar de mi alma abandonada, al menos mi cuerpo no estaba solo. Y cómo si leyera erróneamente mis pensamientos, me tomó por la cintura con fuerza y con vehemencia me hizo suya, o creyó hacerlo. ¿Cómo explicar lo bien que me hacía sentirme tan mal?
Sé que yo no le importo, y sé que él sabe lo poco que me interesa. Supo desde nuestra primera noche que lo que me incitaba a desenvolverme con tanta pasión era la misma soledad y esa necesidad por engañar al vacío. Por su parte sé que el busca olvido en mis labios, y un pasatiempo directo a tiempos mejores. Por mi parte sólo estoy aburrida, y quizás sólo sea el misterio por no saber ni entender que es lo que lo cautiva de mi, lo que me hace seguir viéndolo.

Siendo profundamente masoquista, lo que más me atrajo en un principio fue la diferencia de edad, su cabeza a kilómetros de la mía, sus emociones muertas, su sexualidad al máximo, y por sobre todo su desinterés absoluto hacia mí, llega un punto en donde duele, duele muchísimo saber que pierdo el tiempo, y molesta ver como para otro, siendo yo tan egoísta y a la vez tan autocrítica y exigente conmigo misma, valgo tan poco y soy tan nadie dentro de la nada que compartimos.
Por eso son un error peligroso las noches repetidas. Todo aquello que termina antes de empezar, es una relación equivocada.
En mi caso los errores se multiplican, porque sinceramente no sabría como llevar adelante otro tipo de relación, un con vida, con espíritu y sana, que prometa una longevidad considerable. Tampoco me interesa en la etapa que estoy hoy, pero no puedo ignorar esa necesidad humillante de compañía que a veces muy mal expreso en piel de un extraño.

Una vez sola, luchando contra el insomnio, mordiendo la sábanas, bailando con la almohada y vertiendo el café en la mesita de luz, busqué el celular, necesitaba borrar la noche con otro nombre, necesitaba otra voz, necesitaba como siempre sacar un clavo con otro. Revisé la cartera tres veces, entre las llaves, maquillajes, billetes sueltos, restos de cigarrillos, boletos de subte, aspirinas y libros deshojados, entendí que mi celular no estaba. Sospecho que en ese momento mi inconsciente sonrió y mi corazón dolorido suspiró de alivio, accidentalmente lo habría olvidado en su casa, en algún rincón lejos de mi necesidad por llevarlo conmigo, para darme un descanso, para reconciliarme conmigo y aceptar que la soledad a veces es necesaria.

martes, 24 de agosto de 2010

¿Verdadero o Falso? Elijas la respuesta que elijas siempre va a ser la correcta.

Se siente raro desempolvar libros viejos, arrumbados en el costado de los estantes más altos de la memoria, libros que pensé no volver a abrir jamás.
Esta mañana me desperté temprano, como de costumbre, siete y media suena el celular con algún tema del momento cargado con muchas pilas, para empezar el día bien arriba. Lamentablemente el rington no logra eficientemente su objetivo, y si a la cuarta vez q lo apago el aparatito a los diez minutos sigue sonando, soy capaz de estrellarlo contra la pared. Sospecho que cuando duermo, aprovecho para charlar con mi inconciente, y supongo que últimamente no estamos llevándonos demasiado bien, nos encontramos en muchos puntos y disentimos de lo que consideramos como bien o mal, por lo que mis mañanas amanecen mal humoradas y con una sensación de resentimiento hacia mi misma, que no logro disolver hasta no caer en la cuenta de lo que en realidad pasa.

 
Pero esta mañana decidí romper con la rutina, e impulsada por un consejo que recibí anoche, en un llamado oportuno que rescató a mis lagrimas de la mortal caída, luché contra la desidia, renuncié al calor de las frazadas y aunque lo conseguí un par de horas luego del primer timbrazo del despertador, finalmente logré lavarme la cara, calzarme los joggings, elegir las zapatillas más cómodas y con los auriculares ya en las orejas, cruzar la puerta de casa, cantando a toda voz las barbaridades que decía un bonito reggueaton. Corriendo es el momento en el cual puedo asegurarles con toda certeza que me siento plenamente feliz. Soy yo flotando a una altura inalcanzable para los pesados problemas, a un nivel superior a mis ambiciones, con un desinterés general por todo. La música se convierte en el único ambiente y yo me despliego de mi propio cuerpo para avanzar, avanzar y avanzar hasta un lugar al que no tengo interés de llegar. Es el único momento en donde mi cabeza deja de funcionar, un breve lapso en donde mis pensamientos mueren, o me dan tregua para luego volverme a atacar. Lo disfruto realmente lo disfruto muchísimo, y cada vez que retomo la rutina caigo en la misma pregunta, el no entender cómo es posible que abandone algo que me hace tan bien.

Con un mañana agitada el día arranca distinto, y sin embargo vengo arrastrando dos semanas complicadas, y aunque lo intenté, cuando salí de la ducha no conseguí convencerme para salir de casa otra vez. Me senté en el escritorio, hice el ritual diario con la computadora y desde ese momento sigo acá sentada, envidiando esas risas sonoras que escucho venir desde la calle de los chicos saliendo del colegio al mediodía, disfrutando de estar, de vivir, de cumplir con el día a día, bebiendo de ese sol maravilloso que hoy brilla más que nunca porque sabia que yo iba a retomar mis caminatas matutinas y quería estar ahí sólo para darme la bienvenida. Bendito sol que defraudo y engaño estando en plena oscuridad a la luz débil de un monito opaco que a su manera me hace feliz.

Lo trágico en la mañana fue toparme con un blog, un blog particular que creo haber leído en otro tiempo, o al menos haber leído algún otro pero del mismo autor. Me fascinó, me quedé pasmada con cada entrada, devorándome cada una de las palabras, haciendo eco de cada párrafo que terminaba. Deseando que alguna vez alguien escribiera con la misma delicadeza y tan detalladamente sobre mí, como él lo hacía con sus mujeres. Parece conocer más sobre ellas que ellas mismas, las idolatra hasta el punto de convencerte que realmente son diosas griegas impecables, de ensueño, cuando en realidad son mujeres corrientes como todas. La realidad es que son ambas cosas, pero él sabe verlas a su sublime manera... y eso deseé, que alguien pudiera verme así, tan ideal, tan soñada, extraordinaria...

Terminando de leer un año entero de entradas, me recordé que ninguno de esos textos eran ajenos a mi vida. Yo tuve mi etapa, la peor y mejor de todas, donde el amor y el odio son sentimientos conjuntos y que van perfectamente de la mano, donde las emociones se vuelven enfermas, y uno llega a confundir alegría con angustias y viceversa. En el mundo de las pasiones, todas ellas son tan potentes que se parecen, y esta permitido sentirlas todas juntas en un mismo momento. Yo las viví, las sentí, las encarné y las expresé de formas poco convencionales, insanas... como no habría otra forma de expresar algo tan fuerte.

Hablando honestamente, al recordarlo, no me arrepiento, en lo absoluto. No obstante no cambio por nada lo que hoy tengo, no quisiera volver a ese estado jamás, por eso vivo mirando al amor con recelo, y aunque lo necesito me mantengo distante. Huí de ese mundo de enfermos, de ese mundo en el que creí que yo sola conocía y estaba inmersa. Y ahora estoy entre los normales, de piel y hueso, para los que el corazón es un simple diagrama y el amor son cosquillas, suspiros y fácilmente reemplazable. Para los que no cuentan con la posibilidad de ser protagonistas de una novela romántica, porque tal cosa sólo existe en libros, películas y en los sueños de los más inocentes. Para los que por ignorancia o tras haber sufrido tanto, están cerrados, totalmente superados ante la realidad de que el mundo es frío, la luna una roca en el cielo y las personas caníbales.

No quiero decir con esto que estoy negada, sí quizás aterrada, pero sólo convertí las cosas en lo simple que son. La vida ya no tiene más colaterales, ni los pensamientos son tan profundos.

Sin embargo es lindo encontrarse cada tanto con gente mágicamente enferma, que escribe maravillas de la realidad mugrienta, que es capaz de crear y créese una realidad distinta para cada cosa sólo porque a él le parece que así podría ser. Me recordó mucho a quien fui, y quien todavía en menor medida sigo siendo, ya lo ven el primer ejemplo que di sobre lo maravilloso que me resulta algo tan frecuente y ordinario como salir a correr. Pero lamentablemente no podía ser feliz creando mis propias realidades, porque tarde o temprano terminaba colisionando duro con otras verdades.



Por mi parte sigo bien, con ganas de todo pero estancada. Haciendo entradas pelotudas como la anterior, para fingir que yo también puedo ser como las chicas comunes a los dieciocho años, y sentarme a sufrir porque alguien no me contesta un mensaje, o porque supieron limpiamente desaparecer con el primer asomo del sol. El título era mentirme, porque realmente tales cosas no suceden, sino que yo las produzco, necesito que pasen para sentirme más humana, mas adolescente, más ordinaria. Mis intereses están a kilómetros de donde los finjo posar. Y puede que los siga manteniendo allá lejos, donde pasen desapercibidos entre los demás. Pero acá no, no en mi blog, en el único espacio irreal donde enteramente sé ser yo, no puedo, estaría mintiéndome, y si bien me autoengaño a diario, esto ya es un descaro.. subestimarme de esta manera!

Esta soy, en vías de sanarme el alma, de aprobarme y aceptarme, de convertir mi propio país en el maravilloso de Alicia, de crear y convencerme de que todo está dispuesto para mi, y que la vida espera que la tome por las astas y la lleve a ser lo que yo quiera.

lunes, 23 de agosto de 2010

Menti(r)me

Tengo un cartel en la frente que dice: Mentime, boludeame, pisoteame, ilusioname, apuñalame, exprimime y descartame. NO? Sí, decime que si porque sino sinceramente no entiendo, no sé cómo hago para elegir siempre a los mismos. Tengo menos dignididad que un trapo de piso. Gracias y lo peor es que es mi culpa, me pasa todo el tiempo y va seguir pasándome. Mátense. A fin de cuentas SON TODOS IGUALES. Y el que es distinto, a ese especificamente le escapo. No entiendo por qué, me detesto, Chau.

sábado, 21 de agosto de 2010

An-e-e-e and I dreaming

No tengo dudas, no tengo esperanzas, y creo ser idiota por elección. Realmente no creo que la felicidad esté al fondo de siete copas, o en alguna de las colillas de los veinte cigarrillos de la box, ni tampoco del otro lado de los labios de algún galán perdido que me invite a bailar. Por empezar, no creo que la felicidad sea tan insana y tenga un precio tan alto...
Y aunque estoy segura de que definitivamente no lo es, lo que ahora pasa por mi cuerpo es tan parecido que se siente real. Un efecto anestesiante, un pase libre, una excusa para todos mis deslices.
Pero la felicidad no siente remordimientos, ni se sostiene de la amnesia. Todos mis mañanas asesinan mi presente, o tal vez sea al revés... Junto al miedo y los errores, vivo enroscada entre el estancamiento y la comodidad. No tengo justificativos para ser como soy, no me arrepiento, no me disgusto, sino sencillamente me transformaría. Estoy sola, y tengo mil maneras de expresar lo que necesito, tengo cientos de estrategias para engañarme, y autoconvencerme de estar buscando algo cuando lo que me inquieta es otra cosa.
Puedo tener un excelente control mental, pero cuando estoy a solas con mi inconciente, sabemos quien de los dos miente.
Si sería felicidad debería estar bien ¿no?... Claro, eso es fundamental...
Y sin embargo no es así. Y yo sigo sintiéndome falsamente feliz.
¿cómo podría ser?
No me juzgues, no critiques, ni menciones que harías en mi lugar, por favor no digas más. No existe diagnóstico acertado cuando se trata de mi, no quiero que le busques nombre a aquello que sufro o disfruto. Soltame la mano y sin confiar en mí, no hay promesa que pueda mantener.
Soltame la mano ahora, o no me sueltes jamás.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Fix me

No regalo ni vendo. No puedo. Lo que obtienen de mí, lo obtienen robándomelo.
Es la semana, fueron los dos domingos con los que empezamos, fue la discusión de anoche, el abrazo de reconciliación y ese perdón que se me escapó de los labios en un llanto que cargaba las lágrimas de más de una angustia. Es este dolor casi palpable, que se me impregnó en el pecho y no le deja casi espacio físico al aire, es mi calendario dañado, que aunque estemos en agosto sigue marcando el enero pasado. Son tantos deseos, mucha ansiedad por hacer todo y terminar sin hacer nada, es la desesperación cuando caigo en la cuenta de lo rápido que se me va el tiempo, son mis caprichos, que cuando no les doy lo que piden me obstruyen todos los caminos para empezar a hacer algo distinto. Es esta sensación de soledad que duplica la sensación térmica, ese agujero en el pecho que intento llenar con vicios, y lo único que consigo es agrandar el hueco, profundizar el vacío, incrementar necesidades que no existen. Es este miércoles que se disfrazó de domingo a las tres de la tarde, es esa duda que pone en juego la existencia del lunes, y esa desesperación que se crea en mi cabeza al comprender que ya no le hago caso a la presión de los horarios.
Es descubrir que la palabra NO es utilizable, y que nos conduce a sentirnos más cómodos, extender el estancamiento y no hacer lo que no se nos antoje hacer.

Estoy en pausa, y aunque la vida no me lo permite, yo sigo en pausa, y aunque cuando me despierte probablemente habré perdido las tres cuartas partes de las posibilidades, si hoy me pongo en marcha termino haciendo desastres. Estoy recargándome. Hoy empecé con la idea de remontarme, sabiendo que todavía ando con el ala herida, y así fue, ni llegué a abrir la puerta de casa que me desplomé. Entonces dame mis tiempos. Confío en mí, y se que voy a salir, pero necesito un tiempo, simplemente unos cuantos días. Aun conciente de correr el riesgo de lo tarde que puede ser cuando despierte. Pero te repito, hoy por hoy, así como en este momento estoy, sencillamente no funciono.
Me dormí en el falso calor de un abrazo y me desperté congelada, sintiéndome más sola que nunca.

domingo, 15 de agosto de 2010

Desappear

Se que veces las personas no llegan en el momento adecuado. Pero cuando esto sucede ¿debo dejarlas pasar?
Necesito reordenar mis ideas, cuestionar mis principios, reactivar mis sentimientos y repararme. Sólo entonces podría comenzar a pensar en alguien más.
Quisiera verte, no ahora. Conocerte en otro tiempo, con otras ganas y con algo más para entregar. Hoy  no me queda nada, todavía no conseguí conquistarme ni a mi misma, y se que si lucho por conseguirlo con vos voy a terminar fallando. No quisiera seguir de largo, pero es inexorable, necesito tiempo y espacio.


Lamentablemente voy a perderte. Y no lo dice el destino.
Lo digo yo, que acabo de escribirlo.

miércoles, 11 de agosto de 2010

"Ojalá no te tarden mucho en caer las fichas nena..."

Puertas nuevas se abren constantemente. Ya no se si son oportunidades o será que alguien me está tentando poniéndome a prueba. Todo pasa por algo, está claro, y ahora me dicen que todas nuestras experiencias son ciento por ciento producto de nuestros pensamientos.. yo creía que influíamos sólo en un cincuenta y la otra mitad era producto de la circunstancia y el destino inevitable. Ya no se qué pensar.
Estoy estancada aunque me mueva todo el tiempo y a gran velocidad. La comodidad es la principal causa del fracaso. Mientras siga sintiéndome cómoda y a gusto, tengo que saber que no voy a progresar, cuando realmente me sienta en constante esfuerzo, a distancia de como quisiera estar, entonces sólo ahí puedo fantasear con la idea de forjarme un futuro similar a lo que durante algún delirio, imaginé tener. Se sufre el camino al éxito, se disfruta el sacrificio, se hace con una sonrisa. Es lo más complicado, dominar la mente y obligarnos a obedecernos. Ya no puedo seguir haciendo lo que una parte de mí, la más mediocre y rebelde prefiere, ya no puedo esconderme tras la excusa de ser adolescente, porque nunca me sentí como tal, y ahora definitivamente ya no me protege.
Estoy en una etapa complicada, donde las posibilidades llegan de a millares y donde es muy factible que tropiece, trastabille y caiga en centenares de intentos, pero de eso depende cuan alto llegue, de la cantidad de golpes y de cómo me desenvuelva para superarlos. Estoy en permanente cambio, me despierto con una idea brillante en la cabeza y al llegar la tarde no veo más que una idea opacada por los obstáculos, un poco de miedo, desgano y costumbre, el arrastre de la sociedad misma y el sentirme obligada a seguir un camino ya trazado. No quiero perderme en la infinitud.
Algún día voy a estar orgullosa de mí.
Primero se cambia el pensamiento, luego lo que creemos de nostros mismos, luego lo que sentimos.. lo que hacemos, lo que atremos y repelemos, lo que logramos y decidimos dejar pasar, lo que somos y hacemos: nuestro mundo inicia en un pensamiento.
No hace falta aclarar que mi vida fue lo que fue gracias a lo negativa que soy, a lo que pienso de mí y a como me menosprecié y culpé durante tantos años. Mi vida era aparentemente perfecta y sin embargo el dolor que encarné, que reproducí, que viví, o que nació dentro de mí, es dificil de explicar si no se tienen desgracias como fundamentos. No necesité de absolutamente nada para sentirme la persona más infeliz del mundo y para llegar a hacer las cosas que hice y trasgredir todos los límites. De la misma manera en que ahora pienso que por lógica tampoco necesito (aunque tengo más que suficientes) de ningún motivo que me impulse para arriba y me convenza de poder sentirme la mina más feliz, autosuficiente y productiva del mundo. Nada es lo que es, porque no creo en ninguna sabiduría absoluta y objetiva, por lo que todo es totalmente relativo y lo que a cada uno le parece que es. la realidad tiene millones de colaterales. Y nosotros podemos hacer que sea la que nostros querramos, es tan simple como elegirlo, convencernos y ser que así sea.

Como me gusta hablar, bue después de todo puede que quizas tenga un talento especial chamuyando. Te juro que lo escribo y me lo creo, me creo que la semana que viene voy a estar bien, es más este mismo sábado. Me creo... así se empezaba no? Tantas veces me creí y desilucioné y aun así sigo teniéndo las mismas esperanzas que tuve la primera vez que lo intenté. Simplemente porqué se lo sencillo que es alcanzar lo que querés. Es cuestión de que quiera, cuando realmente tenga verdadesras ganas de ser feliz lo voy a hacer, cuando realmente quiera enamorarme y dejar de pasar el tiempo, me voy a deter en un abrazo y voy a quedarme a desayunar por la mañana, cuando realmente quiera verme bien y aceptarme, lo voy a hacer, voy a empezar a amarme y valorarme. Pero la cómodidad me tiene abstraída y el tiempo hoy parece eterno. Ojalá las fichas no me tarden en caer, aunque con mi razonamiento siento que están todas caídas, unicamente falta ese empujón, la bendita iniciativa.

lunes, 9 de agosto de 2010

Del dicho al hecho hay un largo trecho

Finalmente esta noche encontré un motivo por el cual estar libremente triste. Y aunque incluso no era uno muy bueno, medianamente se razonaba. Cerré los ojos y necesité un abrazo, alguien que realmente estuviera ahí, y probablemente hubiera encontrado calmar mi necesidad, sino fuera por la falsa sensación de soledad que me bloqueó la salida para buscarla. Me prohibí llorar, me prohibí sentir pena por mi misma. Soy parte de mis errores, soy la mismísima escritora de todas mis historias tristes, no puedo entonces reprochar el drama de los desenlaces si soy yo quien los organiza. Es contradictorio. Me gusta lo que hago, pero odio las consecuencias. Y cuando priorizo las consecuencias empiezo a sentir que despacio dejo correr el tiempo hasta acumular grandes cantidades de minutos vacíos de segundos. Tiempo hueco, espacios sin relleno, una vida lineal, recta, un completo desperdicio. Soy un frasco de perfume vacío: prometedor pero me falta la esencia. Soy un espectro detrás de un montón de palabras, soy un engaño oculto en los labios de un beso que necesitando amor sólo sabe ser frío. Tengo el orgullo resquebrajado, y un manojo de ambiciones para las cuales no tengo iniciativa, soy demasiado cómoda, demasiado desidiosa y sediciosa, como para tomar el buen camino, a la ligera y con atropellos lo malo me tienta, lo equivocado parece más sencillo, la mentira seduce, y lo prohibido me llama a los gritos. Transgredir: uno de mis verbos predilectos. Basta con que me digan no, para que automáticamente arriesgue literalmente la vida, la dignidad, los sueños y todo mi tiempo, en lograr un sí, o en encontrar la manera de evadir la negativa para salirme con la mía.


 
Esto fue ayer, estaba un poco conmocionada, pero hoy ya estoy como siempre, demasiado cómoda como para intentar cambiar algo...
No se que hacer, pero lo que haga se empieza por mí. Así que cuando tengas ganas de ser feliz, me avisas y lo arreglamos. Se que te enamora verme tan suelta, tan errada y tan de nadie.. por lo que no intentes cambiarme, porque cuando me tengas en tus manos embobada, de a poco vas a ir robándome toda esa magia.

jueves, 5 de agosto de 2010

1

Numero uno se siente bien, se siente primero, pero demasiado pequeño. Y tal vez con un simple número me estés definiendo de la mejor manera dentro de todas las caracterizaciones erradas que me atribuiste. Pequeña, como si todos fueran gigantes hambrientos de tres cabezas y yo una pulguita infima e indefensa, con miedo, desprotegida ante la voracidad del mundo moderno. Primera, con la vista puesta hacia delante donde sólo hay nulidades y signos menos, con las espalda en defensa a las infinitas oportunidades.
Individualista, aislada, cerrada, independiente, orgullosa y egoísta. Sumando mis propios esfuerzos puedo llegar al número que quiero, a veces siento que no necesito ninguna otra cifra para llegar alto. Y aunque la omnipotencia es una utopía exprimida hasta el fracaso más irreversible, todavía la siento.
Y de tanto repetirmelo empiezo a pensar que el cansancio va a vencer mi razón y finalmente voy a creerme mis juegos... pero nunca dejarán de ser simples convicciones inefectivas, a modo de consuelo, ante la inmensa decepción de no encontrar otro uno, que al sumarse a mi valor unitario, aun así sigamos ambos valiendo una unidad en lugar de dos.
Uno por siempre, hasta que me equivoque otra vez más, me sume a otra cantidad y me pierda como un simple número más en la infinidad.
Dentro de mí no se administran puestos, no puedo cerrarme, necesito algo y no puedo bloquearme hasta no encontrarlo. Y puede incluso, que cuando lo encuentre, me entretenga con el suelo, algún lateral o el techo, y lo deje pasar de largo. Porque aunque sienta el vacío, no quiero llenarlo.
Primero yo.Todo lo que venga detrás da igual, y aunque entre ellos haya jerarquía, para mí el valor de las posiciones no varía, sólo organizan el horario y el día.




Entre la sinceridad y mi parte más egoísta, insensible y orgullosa. Un disfraz de superhéroe, sobre una necesidad exasperada de verdadera compañía.

jueves, 29 de julio de 2010

O lo consigo, o.. lo consigo.

Sí, voy a seguir dejando pasar la vida, malgastando los años, deseando el mañana, anulando las basura del presente. Mentí, me mentí, me creí. Soy una enferma caprichosa, la vida no me satisface, y no puedo sentarme a esperar que algo cambie, tengo que hacerlo yo. Arruinar los días es mi arte.
No me limites, no me pongas frenos, porque no voy a frenar hasta conseguir lo que quiero, y lo único que vas a lograr es que termine odiándote.
Culpá a la necesidad ficticia que genera la sociedad, culpa a mis ambiciones,  a mis locuras repentinas, y mis ganas que nacen y mueren todo el tiempo, culpa a quien se te antoje culpar. Pero si de pronto un día decidí que lo quiero, entonces preparate, porque comienza una cuenta regresiva hasta obtenerlo.
No me importan los daños colaterales, no me interesan ni consecuencias ni precios, ni opiniones ni tus putos sentimientos. Es mi egoísmo lo que está primero, es la satisfacción propia y esa sonrisa triunfante que ya siento ensanchándose en mis labios. Es donde aflora mi estima, toma el mando y me vuelve única en mi vida. Nunca voy a cuidarme, ni preocuparme, sólo me interesa callar la voz insistente e insoportable de mis deseos. Quiero, y desde el ‘quiero’ hasta el ‘conseguirlo’ TODO lo demás deja de tener sentido. Sí, hasta ese extremo me deslizo.

martes, 27 de julio de 2010

Sin ESFUERZO, no hay éxito.








Sin Branca, no hay Fernet ;)

lunes, 26 de julio de 2010

Not myself last night

Me estoy equivocando, creo.
Mañana propongo que lo hagamos diferente. Como nunca antes.
No puedo reconocerme como lo que quiero cuando me veo. Quiero orgullo, estima y esfuerzo. Quiero crear algo con lo que tengo adentro. Odio escribir, desde el momento en que me volví incapaz de darle vida a las palabras. Vamos a cambiarlo. Perdonarme los errores que voy a cometer de antemano.
Quiero un calendario, actividades organizadas estrictamente por horario, metas y plazos. Despegarme.

jueves, 22 de julio de 2010

Just keep swimming como decía Dori(?

Todo va bien. Sigo imponiéndome metas que me ayuden a acelerar el paso de los días, sigo buscando alguna que otra excusa por la cual mantenerme espectante y entusiasmada, sigo buscando entretenimientos y sigo, sigo andando.  Un poco estancada en ciertos aspectos, que me frustran, me frenan y me traen a la memoria algunos dolores pasados, pero esa noches son las menos, y por suerte muy de vez en cuando.
Empiezo a pensar, y a sentir por primera vez la seguridad de que REALMENTE cambié, de que la verguenza no se va a disipar jamás y que me enorgullece sentirla, aceptarla pero identificar todo eso como un error, quizás el error más acertado y necesario de mi vida.
Qusiera traer buenas noticias, y no sólo usarte, blogcito mio, nada más cuando estoy sola y triste, asique aca estoy, feliz de la vida, por nada en especial, unicamente porque no tengo motivo alguno por el cual no estarlo.
Y aunque algunas cosas anden lentas y cuesten... me dan más fuerza para seguir remándola. Ando bien que se yo, ojalá dure como viene durando y que las caidas sean tan esporádicas como vienen siendo.
Si me pediría la cura hace un año atrás, sería simplemente preguntarme qué es lo que me falta, que es lo que necesito, y a partir de ahi buscarlo, conseguir, sin importar lo que cueste, lo prohibido que sea, inmoral o lo que fuese... y si no hay nada q me motive (como solía decir: absolutamente nada), entonces má, llegá al limite, sentí lo que es estar al borde de perder todo (o nada, cómo vos la llamas) y después charlamos más tranquilos.
Fue cuestión de tiempo. Mi filosofía de vida ahora es rotundamente diferente, cómo dice uno de los grupitos truchos del Face: " No te arrepientas de nada que te haya echo sonreír" o algo así, lo veo perfecto, y así es. Hay que ir por las cosas que a uno lo ponen bien, lo hacen sentir vivo, lo entusiasman, sin planificar demasiado ni preveer minuciosamente los posibles errores o consecuencias. Hay que analizar lo básico e indispensable y largarse. Buscar las pequeñas o grandes cosas que te hagan feliz, por más utópicas que suenen. Se alcanzan, e incluso quizas en la búsquedad de ellas vayamos encontrando otras nuevas que nos llenen aun más de las que buscábamos.
En fin no quiero hacer un capítulo de autoayuda, pero necesitaba una vez más dejar por sentado y autoconvencerme, de que no está bien que me arrepiente ni me reprima de hacer aquellas cosas que me hacen bien.
Y cuando por ejemplo me preguntas mamu por qué fumo, y buen.. yo te contesto que es porque me hace feliz, entendeme. Porque si un pucho, posta, despues de no haber fumado durante siete (eternos) días, me hizo caminar tres cuadras sonriendo de oreja oreja, oh dios! bendito sea el cancer de pulmon que me agarre a los sesenta jajaja.
En serio, no es tan extremista la cosa, pero en el ultimo tiempo me estuvo yendo bien, asique lo recomiendo. Un poco es por impaciencia, por impulsos, por la necesidad de constante adrenalina y lo cambiante que soy respecto a todo y lo rápido que me aburro, pero en cierta medida (un poco más reducida) esta filosofía puede aplicarse a todas las personas, y les aseguro que los posibles resultados negativos van a ser mínimos en comparación a la alegría de sentir la libertad de hacer lo que sinceramente nos hace sentir bien.
Asique fumen, usen forro, estudien, laburen, ganen guita, rompanse el traste, puteen al boludo que les cae mal, digan absolutamente todo lo que tengan que decir, comanse diez tortas o hagan ochocientas dietas de la luna, comprénse ropa, zapatos, abracen a la gente que quieren, cuidenla, vivan la vida de todas las formas posibles, pero siendo inteligentes por sobre todas las cosas y poniendo en la balanza qué es realmente lo más dignificativo para nosotros, lo que mejor nos hace, lo que nos va a hacer sentir más felices a la larga. Todo a su medida. Sin perderse en los proyectos del futuro y postergar el hoy, pero tampoco sin desgastar el presente y llegar echos bolsa al mañana. ¿Me explico? Un equilibrio, una o varias metas qué perseguir y esfuerzo constante, así se vive, disfrutando el camino y cuando llegas a destino, empezando a buscar uno nuevo. Constante progreso.
Algunos me decían que sufría de insatisfacción, jaja... la insatisfacción no te la voy a negar, si por insatisfacción definis mi necesidad constante de sueperarme, de querer más, ¿pero sufrirla? No necesariamente se sufre, yo, por ejemplo no lo hago, no me siento triste cuando busco algo mejor, me siento feliz por estar dispuesta a alcanzarlo. Saber apreciar lo que uno tiene en el momento que lo alcanza, pero seguir. Quedarse estancado y ser conformista no parece ser mucho más atractivo. No es tan simple, no somos una cosa u otra, conformistas o disconformes, podemos ser la primera y simultaneamente aspirar constantemente al progreso.

En fin, todo esto fue en respuesta a algunos reproches que me hiceron, vale aclarar que lo mío no es vidorria jaja, al contrario. Recién ahora que me dispongo a empezar a aprender a vivir, les pido que por favor no me cuestionen.

domingo, 18 de julio de 2010

MedinaGarcíaDelgadoCavarozziMecleGarulliQuirogaOszlak... y los infaltables Marx y Weber. ¡Que linda noche que pasamos!

Hoy es una de esas noches en donde la compañía se hace indispensable.
El otro día hacía un breve repaso de los últimos tiempos y caí en la cuenta de cómo de apoco se fue evaporando mi sensibilidad, de cómo perdí el interés y la capacidad de confeccionarme ilusiones. Me volví un tanto fría, tengo que reconocer que soy extremadamente egoísta y que si bien no mantengo una buena relación conmigo misma, siempre me pongo primera y actúo o elijo en base a mis intereses, beneficios o conveniencias. Egoísmo puro. Esto a la vez trajo aparejado el ‘uso’ (¡y por dios que feo que queda expresado así! Pero creo que debe ser la hora la que no me deja expresarme de otra forma que no sea burda y directa) de ciertas personas, obviamente con un consenso previo de ambas partes. Dicho en palabras más sencillas: aunque me esfuerce no logro conseguir que me interese absolutamente nada, y como contracara tampoco me siento interesante.
Y hasta hoy no me importaba, hasta hoy, esta noche. No se si será culpable el frío, la lluvia incipiente, el agotamiento metal por tanto estudio(¿), el cansarme de llevar el papel de juguete que antes tanto me divertía o la simple necesidad de sentirme querida, valorada o simplemente respetada... Pero de pronto me encontré con un vacío profundo, un agujerito hueco en mi alma.
Lo bueno de esta espantosa sensación de soledad, es que mañana o a más tardar la próxima salida se va a borrar y el sólo hecho de recordarlo me va hacer sentir estúpida. Lamentablemente yo no soy así, y es una lastima porque con amor temporal sería seguramente más feliz. Pero no hay caso. La libertad es algo a lo que no es fácil renunciar.
Hace frío, estoy cansada y necesitaría un hombro, un par de oídos y todo lo demás sería un agradable complemento.... Pero don’t worry, hace años ya que estoy acostumbrada a volver mudas mis necesidades, y contentarme o conformarme con lo que hay al alcance: ahora, un café cargadísimo y amargo, unos apuntes de dos mil setecientas treinta y dos hojas, una bola de pelos que asegura ser mi perrita y una cama deshecha que desde hace tres horitas me tienta a tirarme encima.
Quiero que pasé el lunes, no doy más. Pero tengo miedo que al llegar el martes quiera adelantar una semana más, y que después quiera terminar el mes, y seguido a eso empiece a extrañar la primavera y entonces así querer terminar con el dos mil diez...
Vivo constantemente deseando adelantar el tiempo, engañándome con que después voy a estar mejor, con que el tiempo produce cambios maravillosos en nosotros. Y la realidad es que hasta que no empiece voy a seguir aletargada, y ese mañana en el que pongo todas mis fichas siempre va estar un par de fechas adelante en mi almanaque.


Lo más humillante, paradójico, triste e indignante es que el precio de mi “felicidad” (tomando el termino muy a la ligera) se reduce a decir No, simplemente No. No a esto, No a aquello, No a lo otro. Porque todo a lo que accedo, todo lo que hago me autodestruye, me llena de culpa y de remordimientos. Me equivoco y no dejo de equivocarme, pero me gusta, y aunque me haga sentir muy mal, me gusta más... lo repito. Es simple, vuelvo a ese masoquista regocijo que me produce lastimarme.
Por lo que voy a implementar una estrategia, una política de unos cinco días aprox. que sostenga una respuesta negativa ante toda solicitud, proposición y/o imposición hacia mi persona.
Jaja estoy muy mal, mirá las boludeces que generan mucho estudio, dos noches sin dormir, estar más sola que una planta plantada jaja (como dice mi amiga del alma) y sentirme asquerosamente culpable por todo lo que estuve haciendo en el ultimo tiempo....
En fin, le voy a dar un NO a TODO, y veremos que tal resulta. :D

miércoles, 14 de julio de 2010

Una tarde helada, el cielo acromático robándole la vida a la ciudad congestionada, símil a lo que fue el día de ayer...
Esa tarde opacaba mis dieciséis, y me contaba más de lo que yo hubiese querido saber. Fui arrastrada por el impulso de poner en pausa mi vida al menos durante un día (a menudo me topo con esa necesidad, yo la denomino la de volverme un fantasma hasta estar mental o espiritualmente recuperada para volver a enfrentarme con la realidad). Entonces apagué mi celular, miré al boludo de al lado que no paraba de hablarme de sus exs y le dije que sinceramente la charla se había vuelto densa y aunque evité mencionarle lo desagradable que resultó el encuentro, creo que ambos lo dimos por sentado.
Esa tarde desaparecí. Si, quizás todavía seguía por caballito dando vueltas, simulando ver más allá de los escaparates, pero en realidad estaba ausente, del otro lado de las vidrieras y lo único que quedaba de mi era el reflejo borroso sobre ellas. Quizás, todavía algún faro me iluminaba, o algunos semáforos me detenían, pero creo que no estaban presentes ni la sombra de mi pies ni la esencia de mi alma.
Volví tarde, volví a ninguna parte, porque no tenía ningún espacio que sintiera mío. Y al llegar era como si nunca me hubiera ido, o como si jamás hubiera regresado. No había nada, porque yo había vuelto vacía, pero sin embargo nadie sentía que algo estuviera faltando. Desprotegida me dormí analizando en la semana anterior los próximos días.
Sin saberlo algo se había terminado, alguna etapa sin límites precisos se había cerrado...


Bueno, ayer repetí la historia otra vez.
Simplemente llega un maldito día, tarde o madrugada, en la que ese nudo que a menudo se te estanca en la garganta, ya no tiene forma de desanudarse. Dejas de tragar, dejas de hablar, dejas de comer, de pedir ayuda, y te acostumbras, te acostumbras a tener durante las veinticuatro horas que dura tu agonía diaria, una maldita piedra obstruyéndote la tráquea.
Pero días como ayer, días fríos, descoloridos que se detienen en invierno sin importar la estación, días sin lluvia donde los único que se condensa es la angustia, días tantas veces vividos, que no avisan, pasan desapercibidos y de pronto golpean, hieren y asesinan una parte de nuestra vida... en días como ayer, ese nudo en la garganta presiona con más fuerza, y no se detiene. Ya siquiera respiramos. Entonces cuando se nos agota el aire, pero no nos interesa recuperarlo, damos todo por terminado.

Me desmoroné, yo que no veía una lágrima desde la última vez que deje que me usaran. Yo que no sentía pena por mi misma desde la última mañana que amanecí sin responsabilidades, yo que creía tener todo descontroladamente bajo mi control, yo que supuestamente estaba tan bien... y lo peor es que puede que no haya estado equivocada, y que todo este tiempo haya aprendido a estar muy bien, contenta y satisfecha dentro de la desorganización general de mi vida, y una mañana amanecida un martes, ignorando por completo la ridiculez de que específicamente fuera en un trece, todo este tiempo de rehabilitación (porque eso es lo que fue) simplemente desapareció, y de pronto todo los dolores viejos se reanimaron, y los pesares de mi alma se volvieron aun más pesados y en un instante al otro lograron ahogarme..

Ayer dejé todo, y entre todo estaba también yo.
Renuncié a mucho más de lo que piensan.





Aunque lo escribí esta mañana, podría jurar por mi vida que estuvo escrito hace dos años.

lunes, 12 de julio de 2010

Ya no hay caricia que pueda erizarme la piel.

domingo, 11 de julio de 2010

Piel.

Estoy empezando a pensar que siempre voy a ser simplemente una imagen, todos los somos hasta algún punto, pero yo no puedo trascender, conmigo se trata de una fachada impenetrable. Aparezco y muero en la piel, abajo pareciera que no hubiese nada que podría resultar interesante.
Y sin embargo no puedo culpar a nadie más que a mí, porque actúo como si fuera un juguete, porque me divierto en el juego, y hasta quizás porque soy yo quien lo inicia.

Hay veces en donde desearía no entender, no saberlo, no descubrir ni desentrañar lo que escucho. Hay veces en las que me gustaría borrar parte de mi pasado para recuperar algo de la inocencia, y volver a creer, a ilusionar, a arriesgarme a salir lastimada, a no tener de antemano el pronóstico dramático, a conservar la esperanza de que todas las oportunidades pueden ser diferentes, y no agruparlas y desecharlas a todas ellas en una gran bolsa de generalidades... hay veces en donde quisiera volver a ser una completa idiota crédula y con pajaritos en la cabeza.
Pero hoy soy otra, hoy escucho, pienso, analizo e inevitablemente sacó conclusiones.
Y aunque quisiera (y cómo quisiera!) ya no puedo creerme el papel de tonta.

miércoles, 7 de julio de 2010

Tres semanas de suspenso pueden cambiarlo todo. A decir verdad los mensajes nunca fueron enviados con la suficiente alegría, y yo estaba más concentrada en encontrar nuevas citas que en pactar la que estaba en espera hace rato largo.
Desinterés absoluto. No se que fue lo que me llevó a arrimarme y llegar hasta allá, a contestar un sexto del total de los mensajes, pocos, pero los necesarios para estipular un encuentro.
Y llegué... y a los diez pasos, mi cabeza inteligentemente, lo confundió con alguien más. Me acerqué deseando que fuera él, admirando su tapado gris que acentuaba el diámetro de su espalda fornida, dejando de lado que no fuera rubio y que sus ojos no tuvieran el celeste pálido de siempre. Me sonrió con la sonrisa más hermosa que nunca antes había visto en su rostro, y creo que de alguna manera estaba esperándome también.

Pero entonces por detrás de sus hombros lo vi llegar, a él mismo, con una sonrisa mucho más amplia y descolorida, con los ojos ansiosos y la mirada alborotada, delatando cierto regocijo y placer al verme que me produjo repugnancia.
Me tomo las manos y las besó, luego me besó la frente y los labios, abrazó mi cintura y me estrujo hacia su pecho. ¿Realmente pensó que con la violencia de sus movimientos iba a creer que me había extrañado? Me aparté, bajé el rostro y me volví hacia el muchacho de tapado gris que expectante y desilusionado, analizaba lo extraño de la situación. Lo miré con pena y creo que en la mirada envié alguna súplica porque me llevara lejos. No resultó.
Aquel extraño que decía ser mi amante me arrastraba por el brazo, y deseé poder desaparecer, esfumarme, dar vueltas el reloj y negar la invitación.

Y sin embargo no entendía qué pudo haber echo que las cosas cambiaran tanto ¿No había sido hace poco más de veinte días, en ese mismo laberinto de casas y edificios, donde tras el análisis de sus facciones y sus palabras lo había encontrado amable, inteligente y fuerte...?¿Dónde estaban todas esas cualidades que ahora eran debilidad, inmadurez y el claro deseo físico que no podía disimular hacia mi?
¿Como puedo cambiar tanto en tan sólo un tercio del mes, como puedo aburrirme tan fácilmente, como puede llegar a disgustarme tanto algo que en un principio me atrajo? ¿Como carajo puedo ser tan cambiante respecto a una misma cosa en dos momentos simultáneos?

No preguntes por qué, porque no me fui, porque no desaparecí como quería, porque no me senté y le conté que ya no era el mismo de hace un mes, o que la chica atrevida que lo había conquistado se había ido y me había entregado el mando. No me preguntes porque pasé la noche con él... quizás porque no estabas, quizás porque aunque jamás te haya llamado sabías que te necesitaba. Quizás porque te hubiera echo feliz que no lo hubiera echo así... quizás por tu culpa, no lo se.  O quizás por la mia, por reprocharme el haberte dejado ir.

Everything's Gonna Be Alright :)

Circuito: del cuarto al comedor, del baño a la cocina, del patio al balcón. La casa me abruma, de la cama a la computadora es mi elección. Hoy me quedé en casa, el día se volvió domingo y yo ya no se si ponerme a hablar con las cerámicas del piso, o llevarme el teléfono y ponerme a hacer de recepcionista de mi propia flia.

Dos llamados, una sonrisa, una negativa, dos expectativas, una dulce espera, un par de alternativas... Estratégicamente tengo el abecedario completo de planes para ser feliz. Si me fallan todos, entonces voy a empezar a agregarle numeritos y hacer los intentos infinitos.
Tengo una gripe, casi les podría jurar mortal por momentos, no me puedo mover, me cuesta respirar (aunque no si culpar al cigarrillo) y mi cabeza aprovechó y se tomó el primer vuelo a Valencia. Siento que por más que no todo esté yendo muy bien, las cosas siguen estando en mi manos y que es cuestión de que quiera ejercer control para dominarlas, enderezarlas y hacer que todo marche finalmente perfecto. Entendí, que cuando uno quiere, alcanza, hace, logra y gana. Y yo... de vez en vez quiero. De vez en vez quiero encontrar trabajo, de vez en vez quiero promocionar alguna materia, de vez en vez quiero encontrar a alguien para enamorarme, de vez en vez quiero (o necesito) ser feliz...
Así como tantas otras veces, quiero andar desocupada, desaprobada, desenamorada e infeliz. Puede sonar ilógico y hasta me parece razonable que se nieguen a creerme, pero es la realidad, muchas veces (mayoritariamente) me gusta que mi vida ande patas para arriba. Porque es en el ejercicio de virarla, en el esfuerzo por reacomodarla donde encuentro el placer, el triunfo, el cumplido.
Hoy es uno de esos días en donde me cansé de empujar, y necesito que todo esté más tranquilo, que las cosas marchen bien, y poder encontrar un lugar en donde sentirme cómoda, o al cual sentir que pertenezco, un espacio a donde pueda volver cada vez que me desvío o me equivoco, y me ampare, que me defina como quien soy, que me conozca. Aunque este deseo me dure menos de un mes, aunque a los treinta días me canse como pasa SIEMPRE y se derrumbe y entonces vuelva instantáneamente a querer desorganizarlo todo, porque lo perfecto y calmo me aburre y yo necesito la adrenalina, el miedo, el arrepentimiento, y otros sentimientos fuertes para sentirme plenamente viva y entretenerme (claro está ¿no?). Pero por el momento voy a bajar un cambio, y voy a darle la posibilidad a la buena vida a que me convenza de que es mejor vivir en el progreso que vivir arruinando las oportunidades y desperdiciando los años.
Siento algunos años más encima, no se hasta donde deja de ser algo malo y empieza a ser bueno. Pero hay un poco de ambas.

viernes, 2 de julio de 2010

Evidentemente los muy forros se entrenan duro ehh!!
Digo... para la competencia de a ver quién llega a ser más hijo de puta.

miércoles, 30 de junio de 2010

Bien ehh, muy bien!!

No me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa, no me importa...

Siiiiiiii, me importaaaaaaaaaaaaaaaaaaa !!!

 
Algo más me va a pasar? Algo puede salir peor?
Si obvio que si, pero me encanta exagerar.
Todo mal, chau.


Con que ganas ando de equivocarme feo...

Guilty. Not good enough.

Culpa. Creo que de todos los sentimientos miserables que me andan perturbando este es el que prima.

Por empezar, la madrugada pasada, habiendo dormido seis horas en setenta y dos (durante tres días) lejos de estar cansada, mi cabeza seguía haciéndose espacio para sufrir y hacerse cargo de toda la culpa. Seis de la mañana me despierto después de una tensa discusión con mi profesora de Sociedad y Estado acerca de la baja nota y mi respuesta desubicada a raíz de su equivocada recriminación por mis inasistencias, y no es la primera vez que pasa, en el primer parcial me pasó exactamente lo mismo, la noche siguiente me despierto también en plena madrugada gritando que el Plan Pinedo fue establecido en 1940, y que por ende no pertenece a la etapa del peronismo!! En fin boludeces mías. Pero el hecho está en la intranquilidad, en la exigencia, en el reproche por haber malgastado el tiempo quejándome y alargar la tortura.
Estuve tres semanas “encerrada” con las ganas reprimidas de hacer tantas cosas ¿Para qué? Para que ahora llegue un breve descanso hasta los finales, y yo me sienta tan culpable que vuelva a caer en los mismos errores de mi historia vieja, para que me autoboicotee, me reproche y no me permita disfrutar de nada porque simplemente creo que no me lo merezco.

Ahora viene esa parte en donde empiezo a postergar las cosas de nuevo, donde cancelo absolutamente todo, mi cama se vuelve mi santuario y ojala no me echen del laburo, porque sino desaparezco del mundo y me tragan las sábanas. O tal vez, por el contrario, en el peor de los casos, salgo disparando para el otro lado, y me reconcilio con la noche a la que tanto extraño, me refugio en el alcohol, y ya me encontraran alguna mañana caminando por Las Heras preguntándole a la vida por el gobierno de Alfonsin y por el fracaso y las consecuencias del Plan Austral… sí, hasta ese punto llega mi obsesión, enfermedad y estupidez. Y entonces me voy a descarrilar, me voy a ir al carajo concretamente, con el mismo fin: castigarme, castigarme y castigarme hasta que sienta que al menos parcialmente cumplí la condena que me autoimpongo para despejar de culpa mi conciencia.

Autoestima: menos doscientos cuarenta y ocho. Voy a necesitar un tiempito largo para perdonarme por esto, y por estar perdiendo el tiempo ahora mismo, descargando mi impotencia por ser tan mogólica y no querer cambiarlo, y por buscar soluciones en trasnochar con pelis y tiramisú... en hacer que mi vida se centre en la acumulación de pequeños sucesos (muy PELOTUDOS) precedidos por un signo menos. Y si las cosas van positivamente bien, siempre voy a encontrar la manera de darle la vuelta para que todo me reste, me haga sentir más chiquita en un mundo indomable, que se extiende por fuera de mi alcance.

Junio termina, otro mes más que desaparece de mi vida sin avisar, que se me escapa arrancándome la fuerza de voluntad, la iniciativa y mis ganas de cambiar, dejándome únicamente la nicotina y unos kilos de más.
… Y tengo miedo de seguir escribiendo, asique lo dejó acá. No quiero reconocerme como lo que fui, no quiero caer en la cuenta de que sigo siendo la misma y siempre lo voy a ser.
En definitiva, somos lo que creemos y lo que hacemos que los demás crean que somos. Hasta que no deje de ponerme de adorno los mil apodos denigrantes que me invento, no voy a empezar a sentirme mejor conmigo misma. Soy efectivamente lo que digo ser. Lo que yo piense de mí es la impresión que voy a dejarle al mundo. Ese desastre, con el que siempre tiendo a titularme, es lo que soy.

lunes, 28 de junio de 2010

Buscamos lo mismo

No es necesario que me mientas, para ninguno lo fue, no es condición para llegar a mi. ¿Para que crear falsas espectativas, ilusiones, probabilidades, alimentar la esperanza vacía... ? Decoremos la ficción, adornemosla y convenzamonos hasta llegar a creer en nuestros propios personajes, pero no cambiemos la historia, no insistamos, no hace falta, aunque lo necesite no es algo que ande buscando.
No mientas con palabras, que los hechos sólo se malentiendan para disfrutarlos aun más, pero no construyas promesas que se desmoronarán al tercer beso. No sostengas la mirada más de la cuenta, no vayas más allá del momento, no me interesan ni tu historia, ni tus proyectos, no indagues en los míos, ni quieras corroborar la validez de lo que digo.
No hables demas, que no hace falta, que me niego a escucharte, que no es necesario que me inventes un mundo para ganarte un espacio entre mis brazos. Tengo un libreto y sólo basta con que leas lo que pretendo oír, seas diferente durante el tiempo que te robe, y desaparezcas cuado yo lo haga.
No necesito que me cuentes un cuento, que te vistas de superhéroe o que pongas en práctica las habilidades de tu mirada, realmente no te esfuerces que no es necesario, que vos vas a conseguir lo que querés, mientras yo por mi parte no necesite más nada.

sábado, 26 de junio de 2010

Y así será ♪

Se que algún día voy a extrañar estas noches, en las que vuelvo a ser la misma de antes pero un poco menos triste. Noches que no terminan, noches de apuntes, café, chocolates, de distraerme fácil con la tele, el perro y tentarme por escribir para dejar un registro de que estuve, mientras todos dormían yo escuchaba.
Suena de fondo floricienta jaja, mientras me lloran los ojos y todavía no logro distinguir si por nostalgia o por el ardor de la luz del monitor que me incandila después de haber tenido un ojo tapadao durante todo el día. No se si estoy contenta o no debería, más bien a juzgar por lo mal que me está yendo en terminos generales, definitivamente tendría motivos como para no estarlo. Pero se que estoy a una mínima fuerza de voluntad de cambiarlo, y la condenada no aparece, porque me encanta esa adrenalina, esa desesperación y angustia barata que produce el descarrilamiento de los acontecimientos. Es excitante llevar las situaciones al límite y salvarlas en última instancia, he aquí mi fundamento del por qué estudio diez horas antes de rendir, porque si estudiaría dos semanas antes como buena ñoña que debería ser, le quitaría la gracia, el nerviosismo, y la futura sorpresa y alegría duplicada en el caso de salir limpiamente satisfactoria.
La vida es riquísima, pero a mi gusto le falta algo de sabor, y por eso hay que vivir condimentándola.
No estoy para metáforas, pero creo que me hago entender. Lo lineal aburre. Y con esto no estoy excusandome de todas las cagadas que me mando, por supuesto que no, muchas de ellas son errores no premeditados, pero crecí entre y sobre los mismos, por lo que aprendí a hacer de cada uno un escalón para seguir subiendo. No es que me sienta orgullosa ni mucho menos, más cuando se que hay muchos que llegan a la misma altura sin la necesidad de haber pasado o haber hecho lo que yo, pero bueno cada uno tiene sus tiempos y sus maneras, y mientras me den a elegir siempre voy a tender por torcerme casi naturalmente aunque no quiera.
Hoy ya sábado me siento al límite, al límite de todo lo que me propuse hace un tiempo y no conseguí, en parte por falta de iniciativa mía, y un poco también de culpa le corresponde a la mala fortuna. Pero el límite no está sobrepasado, nunca podría sobrepasarse, porque el tiempo para empezar está delimitado unicamente por la muerte... asique mientras viva tengo oportunidades de virar tod positivamente a mi favor. Pero si estoy al límite de la meta que me propuse personal e íntimamente. Creo que no puedo hacer bien dos cosas al mismo tiempo, hasta que no descarte la primera parte de la facultad, no voy a poder empezar conmigo... y relegué todo por el estudio, y hoy me encontré con que a la una y veinte todavía no había emepezado y ya me quedaban menos de veinte horas... Entonces, si salgo bien parada perfecto! (cosa que lamentablemente y con toda la angustia, impotencia y bronca hacia mi misma en mi pecho confieso que no sucederá) pero podría haber rellenado todo el tiempo que invertí en fanteasear con un futuro mejor, que no alcanzo por que nuna arranco, con justamente iniciativas, esfuerzos e ideas para cambiarlo.
Aca está la clara contradicción: yo, cuatro de la mañana, preocupada porque no llego, es más factible que me ponga a inventar la máquina del tiempo, a que me ponga las pilas y estudie en las pocas horas que me queden. Aca me ven, distrayéndome, escribiendo boludeces que ni yo leo, en vez de estar sentada estudiando. Y lo más triste es que si antes de que salga el sol, invento esa condenada máquina del tiempo, volvería las horas y hasta los días atrás las veces que fueran necesarias y aun así, siempre seguiría llegando a las cuatro de la mañana del día de hoy, teniendo leídos un capítulo y medio.
Soy así, ciertas cosas nunca van a cambiar y lo acepto, pero ahora el acertijo por resolver está en encontrar la forma de que continuando a mí manera pueda modificar el desencadenamiento de las situaciones para el beneficio propio.


En fin, quedan pocas horas para que amanezca, me fui a construir la máquina del tiempo.

viernes, 25 de junio de 2010

Contra vientos, mareas y contra el reloj.

Con menos de veinte horas, un ojo menos, conmocionada por el reciente despido, más mil dolores viejos del alma que andan de visitantes...
Imposible lo que me estás exigiendo Nat.
Yo por el momento no aprendí a hacer milagros, pero bueno, ando en eso.

Sospecho que la semana próxima sea muy similar a lo que fue esta, y muy similar también a lo que serán todas las de julio.

Cuando me niegue, insistime un poco, pero ando desesperanzada, sabiendo que necesito más de lo que puedo dar.
Y seguramente este fue un obstáculo más para ver hasta donde me puedo estirar... hasta que me parta al medio, no va a haber freno, sabelo.
Tengo muchos julios por delante seguramente, pero yo quiero que sea, especifica y necesariamente, este.

martes, 22 de junio de 2010

VAMOSSSSSSSS!!!!!!!!!!


Graciassss diosssssssss!!!



Jajaja y no es exactamente por el partido de Argentina.
Es que sin duda esta es la parte más feliz de cada mes :D

Keep your fingers crossed

De un segundo al otro ves cómo todas esas pavadas (y otras no tan pavas) que hasta ese instante se te presentaban como grandes problemas, pasan automáticamente a un segundo plano y se reducen a nada.
Que me importan los exámenes, la balanza, la falta de tiempo, las forreadas de mi jefe, etc.
Cosas cómo estas tienen que pasarme para caer en la cuenta de lo bien que estoy y lo mal que me hago...
Estoy hablando sólo de amenazas, de sospechas y simples probabilidades, pero cuando uno pierde la tranquilidad, ya no le queda más nada.

Que PELOTUDA que soy por favor!

domingo, 20 de junio de 2010

El arte de POSTERGAR las cosas

Siento que me va mal, que estoy lejos de lo que quisiera ser, que hago menos de lo que necesito, y que consigo muy poco.
Siempre, durante toda mi vida tuve esa sensación, esa insatisfacción interna, humillante y vergonzosa con tan solo sentirla dentro. Todo el tiempo manteniendo a mi cabeza adelantada un paso más adelante, sumergida en la fantasía del mañana, en lo que podría alcanzar en un futuro con un poco de esfuerzo… Y misteriosamente en todos mis años jamás me acerque siquiera a esos proyectos expectantes.
No obstante, sucede también que cuando miro fotos viejas, leo escritos de años anteriores o recuerdo momentos, vivencias, relaciones… las añoro, las extraño y me veo a mi misma mucho más alto de lo que estoy ahora. Es como si sintiera todo el tiempo que voy en un constante descenso, miro hacia atrás y me veo en un declive profundo, siempre más abajo que antes.
Sencillamente, no es posible que sea así como lo pienso o lo siento. Si bien si en muchísimos aspecto decaí mal, no puede ser posible que hace unas horitas cuando me colgué leyendo un escrito mío del veinte de enero de este año aprox. Sentí ganas de poder volver a esa época… o sea, hello?! Enero de este año, probablemente el peor mes de mi vida, ¿y yo acá ando extrañándolo?
Definitivamente no hay memoria para el dolor, y en cierto sentido eso es genial. Pero no puedo vivir despotricando de mi presente y hacer mil estrategias mentales para mantenerme fuera de foco temporalmente, y amagar entre adelantar años o atrasarlos. Esto es lo que tengo y es lo que siempre voy a tener. Y hasta que no aprenda a implementar la práctica de la constancia voy a permanecer estancada, mirando lo que podría haber hecho con el tiempo que perdí, y soñando lo que podría hacer mañana si a partir de hoy me propongo aprovecharlo como debería.
Vivo en la nada, en especulaciones, recuerdos. Vivo con las sensaciones de deseo y añoranza, todo el tiempo mirando al costado… ¿cuánto tiempo más me van a esperar todas las cosas que hoy tengo en frente? ¿Por qué no puedo ver nada de lo que tengo, ni apreciar nada de lo que soy, cuánto más me voy a seguir exigiendo si todavía no se ni quién soy? Soy una idiota deslumbrada por un montón de dudas, de comparaciones…
Aceptarme es lo primero. Intentar cambiar es un error, mejorar es lo que busco. El progreso tiene que ser un proceso constante, difícil, desapercibido, y eterno (hasta el final digamos).

Que de pelotudeces, pero me está yendo mal, y me siento tan culpable que me obligo a ser un ficus toda la semana. Hasta que no empiece a mejorar en mi vida en general, está prohibido disfrutar e intentar ser feliz (¿. Pensar que quizás empezar a estar mejor sería el inicio, o el empujoncito que estoy necesitando para mejorar en el resto de los aspectos… suena lógico no? Pero soy jodida, y a mí me gusta las cosas a mi manera y en el orden que se me antojen. Ta?
Entonces si a alguien(es) le parece, o sospecha que estoy POSTERGANDO, ciertas cosas.. He aquí mi infundada argumentación, no es por nada personal, ni particular, simplemente estoy en ‘off’ y por el momento no planeo apretar el otro botón…
Cuando me reinserte en el mundo de los vivos, voy a ir a buscar todas esas oportunidades que dejé relegadas, si están PERFECTO, si no… lo lamento, siempre habrá nuevas, o eso espero., si ahora no fueron por algo habrá sido. Este sin duda alguna, NO ES MI MOMENTO. Desaferrarme, despreocuparme, ubicarme, dejar de buscar, conseguir, aprovechar, esforzarme y dejarlo pasar, ahora sí… Empecemos.

sábado, 19 de junio de 2010

Six in the morning!

No tiene porque ser todo o nada, blanco o negro, de extremo a extremo. Paseemos un rato por entre medio, permitime adaptarme, volverme como quiero, perimitime esforzarme, que me cueste, fallar, caerme, pero si siempre vas a resignarte a acostumbrarte a vivir en el suelo... esa es la única enseñanza que vas a dejarme, y es lo que mañana voy a tender a repetir una y otra vez cuando las cosas se tornen difíciles. 
Dejame creer que cada día es el primero, que puedo empezar mil veces de nuevo. Aunque es sólo una vez que se empieza de cero, después, por más que falle y sienta que retrocedo, cada fracaso y la experiencia que este conlleva me deja inoxerablemente un paso más alejada del comienzo. 
Mientras te condenas por creer que no podés, estás avanzando...



Me quedan horas, tres horas para preparar un parcial, yo no aprendo más!
Si realmente en este me va bien... adopto esta modalidad de 'estudio a ultima instancia' para siempre, jaja, asique para mi propio desarrollo madurativo (?) más me vale que me tope con un aplazo (dios no me oiga).

viernes, 18 de junio de 2010

Two weeks

LLega ese día en donde decís: o empiezo o termino, ¡pero de aca me muevo!
Yo le aposté a empezar, pero si fracaso una vez más.. y buen, espero no falten oportunidades para retomar. Esto es así, hay que darle y seguir.
Dale que me tengo fe. Sí, creo en mí.

jueves, 17 de junio de 2010

Te lo prometo... ¿Cuánto vale?

Necesito contarte un secreto:

Creo que no puedo hacerlo... y tengo miedo de estar en lo cierto.



Cambiar no es algo que uno se proponga, cambiar es algo que surge, simplemente sucede, y si yo hasta hoy no pude hacerlo en la manera que quiero, es porque definitivamente, todavía no me exprimí lo suficiente para dejarme atrás.
No tiene mucho sentido, pero estoy cansada de ir recolectando fracasos, de verme sujeta a la falta de disciplina... este debería ser uno de esos momentos que nuestros viejos siempre nos hacen imaginar de chicos, cuando nos obligan a hacer algo contra nuestra voluntad o cuando por el contrario nos lo prohíben, prometiéndonos que tarde o temprano va a llegar ese día en donde sepamos entenderlos y terminemos agradeciéndoles...
En mi caso particular, como siempre fui pendeja malaprendida, caprichosa, y por sobre todas las cosas sumamente rebelde y orgullosa, jamás dejé que esos episodios sucedieran durante mi crecimiento, y preferí caminar dándome contra cuanto muro se me apareciera enfrente.. claramente así quedé ¿no? Con un pasado lleno de golpes que hoy se traducen en un presente de cicatrices.
Y hoy es una madrugada más en la cual me arrepiento de haberme puesto el trajecito de superhéroe, y no haberme dejado domar por nadie, porque ahora me encuentro con que ni yo puedo dirigirme por mis propias riendas.
Ciertos conceptos están ahí, sólidos formando parte de mis cimientos, pero aunque son los más importantes, son pocos, y el resto de todos ellos van y vienen, y no encuentro la forma de seducirlos para que se queden.
Tengo iniciativa, pero jamás oí hablar de la constancia. Tengo un increíble problema con la costumbre, lo habitual y padezco de fobia al aburrimiento. Y cuanto más lo repito más me lo creo, la rutina me asesina. Las cosas me duran lo que tardo en conseguirlas, en cuanto son mías, el interés se disipa.



No se que hago acá hablando de generalidades, cuando son las cuatro de la mañana, tengo tres nombres distintos en la cabeza, un reclamo de conciencia por el parcial del sábado, y estoy muy desconcertada intentando entender por qué motivo, aun así no me preocupa, y me tientan más Sean Penn y Tim Robbins en Río Místico, que la idea de promocionar Cs Políticas.
Y me preocupan más los mails que nunca me contestaron, el despertador del celular que en las tres últimas mañanas no me pudo arrancar de la almohada, el regalo del día del padre, lo mucho que extraño a una de mis mejores amigas que no veo hace tres meses (sí, tres meses!), las quinientas setenta y cuatro sopitas quick light que me compré esta tarde, los borcegos que vi en Santa Fe y quiero!, lo tedioso que se volvió mi laburo y mi necesidad exasperante por CAMBIAR(lo) , los cientos de planes que le tengo preparado al mes de julio...
Dios! mi cabeza está llena de basura, en estos aspectos es en donde asoman los rasgos de mi edad, en lo estúpida, lo confiada, lo desinteresada, lo poco conciente y el tiempo malgastado.
Pero decime si no es maravilloso sentarme a enumerar todo lo que tengo incrustado en la cabeza y que salgan boludeces como las que acabo de plasmar, dignas de un ser humano, y no las tragedias que solía escribir algunos meses atrás...

Empecé diciendo que sospechaba que no podía cambiar... y me bastó con escupir los primeros diez pensamientos para entender cuan diferente soy hoy (Y sin embargo no estoy hablando necesariamente de haber progresado, al contrario, yo me agradaba más antes, pero el precio a pagar por ser tan diferente era nada menos que la felicidad, y no vale tanto distinguirse..).

Además de que me aburro con sensible facilidad, soy impulsiva, caprichosa, y me gustan las cosas abruptas, inmediatas, que respondan automáticamente a mis antojos. Pero lamentablemente la vida no fue diseñada teniendo en cuenta mi cabeza turbada, por lo que voy a esforzarme por adaptarme al rudimentario proceso de la naturaleza, y dejar que a su ritmo las cosas simplemente marchen.



 
Ya no estoy tan segura de lo que creo.

martes, 15 de junio de 2010

Dame cinco días y te regalo cinco meses vivos


El tuyo es rojo relativo,
no se mancha de amor
y por eso, canta muy dentro de ti,
por tu gran soledad y porque...
Venga... ámate mucho esta noche
y mañana vuelve a ser quien
no se divierte porque
buscas algo más fácil de hacer.




Hasta hoy no le había encontrado SENTIDO tan exacto a estas palabras.

sábado, 12 de junio de 2010

La sed de adrenalina lo explica todo

Tres de la mañana, la disco atestada, y empieza a sonar el tema que hizo furor en el último tiempo, ja. Miré para abajo, convertí los primeros rasgos de angustia en sonrisa y a la tercera estrofa ya estaba tomada de la mano con alguien bailando y cantando.
Final de la noche, el recuerdo en la piel de alguien más... habiendo centenares de perfumes, él tenía que estar usando específicamente el mismo.
De regreso a casa, el mismo tono de voz, embriagada de una noche de besos y alcohol. Ahora entiendo que no es tan diferente enamorarse de una gata, que enamorarse de un bonsái, ahora entiendo que la regla es exactamente la misma para todos, y que esos labios endulzan a medida que exigimos escuchar amor. Y yo... yo estoy necesitando desesperadamente alguna clase de un falso amor convincente.

viernes, 11 de junio de 2010

FUERZA DE VOLUNTAD

Estoy estancada.


Hace mucho tiempo que vengo proponiéndome una metra atrás de otra, y fallo en cada oportunidad. Si bien habré alcanzado las más importantes, que ya las daba por sentado, no puedo concentrarme en lo que gano si no en lo que falta, en lo que está más lejos, lo que tienta, lo que me llama, aquellas cosas que deseo y que no basta estirar la mano para tomarlas.

Todo lo que esté más allá de la correntada que impuso por tradición la cultura porteña del siglo veintiuno, está fuera de mi alcanza, y me cuesta horrores rozarlo.

No puedo desviarme, formamos una inmensa masa que se mueve inertemente para donde quieren movernos, somos parte de un sistema que no elegimos, pero que tampoco quisimos abortar. Y mis logros se remiten a ser ordinarios, a ser los corrientes, y yo soy una vez más, un numerito largo que empieza con tres seis, que es femenina, soltera, que tiene un nombre que a nadie le interesa y un domicilio falso.



Esta semana mi jefe me sacó la ficha antes que yo, una semana un poco más estresante de lo común, la mirada más dura, las ojeras más remarcadas, el pelo más rebelde y yo en vías de abandono. Me miró y me dijo, Sabes que anda pasando Natalia? Debe ser que te estás aburriendo...

Le dio en el blanco, la rutina es maravillosa mientras lleve fresco el aire novedoso, cuando esto se pierde, la monotonía me enferma. Soportar todo los días una lucha contra el reloj, contra mi necesidad hormonal de dormir más de seis horas, contra mis ganas de sentarme a escribir, de salir un noche durante la semana sin importar lo que me espere en la mañana... pero sobre todas las cosas, una lucha infernal contra mi peculiar condición fantasmal, contra la furia depresiva y esa necesidad que si se reprime y no se consume intoxica, esa exasperación por darle pausa a la vida, y aletargarme, desaparecer al mundo y desaparecerme ante él. No contestar llamados, ni mensajes, no recibir a nadie, embriagarme en soledad, disfrutar absolutamente de mí y de todo lo que no soy.

Las responsabilidades no van acorde a mis filosofías, algunas cosas son necesarias, y cuando uno no se desenchufa (por más enfermo que suene lo que acabo de explicar más arriba, confío en que cada uno de ustedes tendrá a su manera, la forma de conseguir despejarse, reiniciarse, poner stop y recargarse para arrancar de nuevo) se va recortando nuestra expectativa de vida.



Lamentablemente volviendo al tema de la esquematización social, de sus parámetros, de las obligaciones impuestas por una moral externa de la que nos apropiamos cada uno individualmente, mis ideas no tienen espacio para desenvolverse y yo me pongo el disfraz de persona común y salgo a decirle al mundo que quiero ser un anónimo más.

Decepcionante.



Ahora bien, ya no escribo por simple hecho de tirar palabras y que en contexto suenen coherentes... ahora lo hago pura y exclusivamente a modo de empujón, de sostén, de recordatorio. El mirar para atrás y ver que vengo con más de cuatro, cinco años en la lucha, me desalienta, pero si realmente abro los ojos y analizo el progreso... son millones (y no exagero) las pequeñas y MUY grandes cosas, que logré cambiar, eliminar, incluir en mi vida.

Pero no me basta, lo paulatino del proceso me exaspera, y quiero más experiencia, para poder aprovechar mejor el tiempo que me quede.

Quiero revolucionarme, cambiar sin la posibilidad de tener retorno a lo anterior, asegurarme de que los errores que cometí existieron y murieron como aprendizaje.

Necesito fuerza de voluntad, es lo único, sólo con ella el hombre es capaz de levantar imperios sobre la arena.





Mi pensamiento voló, y esta vez le dije que no vuelva, que vaya lejos, que explore hasta donde la imaginación de lo permita y que cuando se sienta a gusto me llame, y ahí comenzaré a construir la escalera real que me suba hasta mis sueños.

Nunca vamos a llegar más lejos que nuestros pensamientos, el lugar donde nuestra ambición y nuestros sueños frenen será el límite que nos diga hasta donde podemos llegar.

Por eso hay que darle rienda suelta, crearlo en nuestra cabeza y luego darle forma. ‘Pienso, luego existo’.


Necesito apoyarme mentalmente, con una semana... no ni tampoco, con tan sólo cinco días de esfuerzo, de metalizarme e incitarme, consigo el arranque para que después la marcha se mantenga sola y ligera. Pero necesito pasar (más bien conseguir) los primeros cinco días, y en cinco años sólo pude conseguirlos en no más diez ocasiones...

Los próximos cinco pueden ser los últimos primeros cinco días.

No pasa un solo día en el cual no me de la posibilidad de pensar que puede ser así, que sin planificarlo alguna vez por sorpresa va a pasar. Pero no llueven sueños del cielo.

Y si no movemos las manos, éstas permanecen inertes. Y siendo tan obvio, somos tan ilógicos al pedir milagros que reparen nuestras incapacidades por falta de voluntad propia.



Ya no será un ‘hoy empiezo una vez más’, porque la lucha empezó hace años atrás, sino que hoy sólo me propongo definir la victoria. Y mientras esté acá jamás te van a faltar las herramientas para hacer magia con la realidad.

lunes, 7 de junio de 2010


No encontré el camino que me lleva a la felicidad, sin embargo creo haber encontrado un camino que me llevará a ese camino.

sábado, 5 de junio de 2010

Change my mind, change my world, change my life...

Algo está cambiando.
Siempre me definí como alguien con una personalidad ambivalente, con emociones contrapuestas, y sentimientos cruzados.
Pase mucho tiempo sufriendo, triste y dolida, y sin embargo durante todos esos años siempre destaqué la efervescencia de mis ganas, la chispa interna de mi alma, la ambición por conseguir felicidad, esa necesidad de desatarme y ser puramente yo. Regalar abrazos constantemente, desnudar mi parte más cariñosa, vestir la noche de fiesta y subirle el volumen a las carcajadas, multiplicar la diversión y duplicar los momentos, extendiéndolos, exprimiéndolos, aprovechándolos. Siempre lo dije, durante esos breves instantes, juzgo que nadie podría tener un deseo más potente que el mío por ser feliz, por desgranar la vida y devorar los segundos y cada una de las oportunidades que en ellos se esconden.
Pero sin embargo mi base era triste, mi hobbie era una cama deshecha y yo envuelta en ella, la música melancólica, la persiana cerrada y una lista de vicios autodestructivos que reclamaban atención.
¿Ahora quién soy yo?
No puedo recordar cuándo fue la última vez que resignada me eche a la cama a llorar, a contar los días desperdiciados, a proyectar el futuro y proponerme metas que en el fondo sé que jamás alcanzaré. No puedo recordar cuándo fue la última vez que desee desaparecer, saltearme un día, asesinar la mañana, o simplemente hacer de un baño caliente un momento eterno.
Ahora soy un ser autoprogramado, que solo hace. Despierta, se ducha, desayuna, trabaja, lee, estudia, sonríe, coquetea, busca nuevas amistades, cena, se sumerge al mundo ficticio del entretenimiento y duerme, tomándolo cómo única alternativa ante la espera de tener que aguardar que el sol despierte nuevamente. Ahora las cosas sólo suceden y yo me desenvuelvo, un poco cómoda, un poco estresada, pero el mecanismo no se detiene, no puedo decir basta, es mi futuro el que está en mis manos, y es mi vida la que destruiría si la suelto y dejo que caiga.

Ahora soy aparentemente feliz, o al menos alegre...  o al menos la base de mi estado es estar ‘bien’ y a partir de allí derivan el resto de las emociones.
Pero sin embargo estoy apagándome, a la inversa que antes, ahora ya no deseo que llegue el viernes, ni que vibre el celular, ni que menganito me recuerde. Ya no me interesan las vidrieras, ni los últimos temas, ni los estrenos del cine, ni las miradas que antes me robaban el aliento.
Ahora me invento un nombre, me agrego los años que el estrés puso sobre mi rostro, idealizo un novio, y así eludo las oportunidades nuevas.
Me mantengo distante, fría, y extraño a mis amigas. Extraño las risas, las charlas largas, las salidas conocidas, extraño mis diecisiete años tan mal aprovechados, y lucho por insertarme en ese nuevo sistema que tanto me atrae. Donde los tacos son la entrada, las sonrisas quedan relegadas y uno finge ser alguien más, consiguiendo lo que quiere sólo cuando uno mismo llega a convencerse de sus propios engaños.
Me da asco conocer el mundo, pero más me repugna saber que soy inexorablemente parte de él. Y no es que lo esté descubriendo recién ahora, sino que es ahora cuando estoy ingresando formalmente, cuando no puedo pasar los días refugiada debajo de mis sábanas y tengo que salir a conquistarlo, a buscarme un espacio libre en él y ganármelo.

Hoy es el primer día que dije basta. No fui a la facultad, necesitaba terminar la semana antes, y aunque ahora quisiera dormirme hasta el lunes, la vida me llama y esta noche voy a salir a ahuyentar fantasmas.
Quiero cambiar, pero me di cuenta que no tengo disciplina, que ya no me creo, que cada proyecto provoca risas, y expresiones utópicas de deseo. Perdí la confianza en mí, y no voy a recuperarla hasta que me empiece a dar motivos para hacerlo, hasta que obedezca algo (aunque sea lo más mínimo) de todo las maravilladas que me digo alentándome... engañándome.
Hace unos días estaba viviendo, no de la mejor manera, pero como podía y buscando exasperadamente mejorar, estaba ‘progresando’, esta mañana me di cuenta que sobrevivía, que anoche me dormí llorando muda (porque hace tiempo que dejé las lágrimas) y que cuando desperté en la realidad sentí un espasmo y deseé seguir soñando.

Es increíble como cambié en estos años, no cambié ninguna situación, sigo igual, en incluso quizás en algunos aspectos peor que antes, pero viró mi visión, mis perspectiva y manera de tomarme las cosas...
Ahora me acepto, me miro y me mantengo, ahora sobrellevo lo que tengo y soy conciente de lo duró que significaría perderlo. Y no por eso soy conformista, siempre ambiciono, siempre voy a estar con la vista fijada en el próximo paso... el que nunca (hasta hoy) voy a alcanzar, porque las piernas no responden la orden de mi cerebro.

Me levanté, la impotencia me hervía en las venas, estaba deprimida y me dolía psicológicamente cada músculo del cuerpo, me vi en el espejo y reprimí las ganas de bofetearme para conseguir al menos una expresión de dolor en ese rostro inmutado y cadavérico.
Y entonces me pregunté que debería ser diferente para lograr despertarme sonriendo.
Tal vez si despertara en otra cama, una sonrisa seguramente no me faltaría, sin embargo las invitaciones para una linda noche fueron rechazadas, porque estoy harta de ensuciarme de todas las emociones menos de la de sentirme enamorada.
Es tan simple como que no voy a poder enderezar mis relaciones, hasta que no resuelva el descarrilamiento de mi mente descentralizada. Tengo que reconciliarme conmigo misma, tengo que aceptar que el no me quiso jaja, tengo que ACEPTARLO y seguir caminando, tengo que dejar de querer transformarme en lo que quieren y por una vez fijarme en lo que quiero yo de mí, tengo que aceptarme y entonces proponerme a mejorar todo eso que hoy anda tan descuidado.
Sé que no soy ni un 2% de lo que podría ser, se que todavía me desconozco y que por tal motivo no puedo explotar el potencial que hoy duerme, o que aun no existe. Pero sólo toma un click, una decisión, un tope en la paciencia que me haga volverme diferente. Si lo sigo esperando, las piernas se me van a acalambrar, si lo sigo intentando, voy a terminar quebrando alguno de mis tobillos, porque para mi es un arte tropezar, por lo que sólo tengo que callar mi deseos, y ponerme a andar hasta llegar, y que no me entere de haber empezado sólo cuando tenga el triunfo en mis manos.
Me necesito, como nunca antes necesite a nadie más para seguir. Necesito un registro, un sustento, necesito ser mi propio bastón para no caer. Este es mi registro, estos son los escalones que me llevan a la cima, estos son los pasos del progreso vistos en cámara lenta, esta es mi vida segmentada. Y yo soy la autora de este gran libro, donde la historia recién comienza cuando las páginas se acaban.

Dejarlo ir..

Leí algo del fracaso, estaba en un muy buen libro que me llegó como regalo, el capítulo se relacionaba con muchísimas emociones más, entre ellas el rechazo.
El rechazo es una emoción nueva para mí, si bien no cabe duda que alguna vez habré experimentado alguna situación que me haya ‘no aceptado’, jamás fue tan concreta como la que tuvo lugar hace unos meses atrás y que todavía no consigo superar.
Nunca me había enfrentado a una puerta cerrada, a un silencio como respuesta, a un ‘no, gracias’, y si bien no fue explícito, jamás comprendí tan bien la decisión del otro.
En este bello librito del que les hablo, se decía que las emociones son para sentirlas, pero hay que saber cuando y cómo y por cuanto tiempo, uno no se puede aferrar al dolor que le generó cierto rechazo, sin embargo tampoco puede anular la sensación frustrante y seguir como si nada hubiera pasado, porque reprimiendo nos hacemos un daño mucho más profundo del que creemos, y tarde o temprano aflorará, o se volverá un hecho traumático, algo que querremos olvidar, un obstáculo para desenvolvernos en alguna situación futura que se asemeje a la anterior.
Esto me estaba sucediendo internamente y sin notarlo, hasta que leí el bendito libro que hablándome de otra cosa se refería siempre a lo mismo. Entonces comprendí que eludiendo el mal recuerdo, el error que cometí, lo que dejé sin decir, y lo mal que (me) hice, no iba a llegar a perdonarme, no iba a superarlo, ni tampoco iba a servirme de aprendizaje, porque ignorándolo solo lograría repetir lo mismo tarde o temprano. Que sin ir más lejos, si el fin de semana pasado no hubiese sido tan triste y gris, hubiera tropezado nuevamente con el mismo desliz.
Esta entonces es la causa de estar escribiendo, de tragarme el orgullo y de aceptar que magnifique demasiado algo que nunca fue nada, algo muy pequeño, esporádico y arruinado de entrada. Pero ahí estaba yo, la niña que supo volverse una mujer fría y rígida como el hielo, quien supo arrancar en menos de treinta días a quien supuestamente alguna vez consideró el ‘amor de su vida’, pero que ahora estaba desprotegida, desahuciada, con el disfraz caído, con la indiferencia, que solía utilizar como escudo, quebrantada... Y en sólo tres días, alguien pudo garantizarle tres meses de sufrimiento, rentando un espacio muy amplio en su cabeza, imposibilitándole el olvido. Ahora no podía (no puedo) superarlo, no sabía (no se) cómo sobreponerse de un rechazo, de una puerta cerrada, de un adiós amistoso, de un freno a sus caprichos, a sus irresponsabilidades e impulsos.
Y hay que dejarlo salir, hay que llorarlo, no hay que entenderlo, no hay que pensarlo, hay que sentirlo y una vez desgastado el sufrimiento, la añoranza, la impotencia por querer haber hecho algo diferente, una vez sentidas y resentidas estas emociones... entonces dejarlas fluir y abrirse para que puedan llegar otras nuevas.
No sé si alguna vez se me va dejar de estrujar el corazón cuando escuche esa canción, no se si alguna vez voy a dejar de preguntarme y repreguntarme, de volverme loca reprochándome el ser tan idiota. No se cuánto me va a tomar perdonarme o darme cuenta que no hay nada malo en lo que fui, y que en realidad no hay qué perdonarme.. pero sé que va a pasar, se que un clavo no se quita con otro, sino que hace un nuevo agujero diferente, y no es conveniente acrecentar el problema multiplicándolo por dos. Sé muchísimas cosas, pero no hay nada que pronosticar, cada situación es única y distinta y cada emoción por ende también. No tiene lógica aparente la relación que hice antes: un año olvidado en un mes, y tres días que me estén costando ya el principio del cuarto.
Pero repito, depende de miles de factores, y a considerar esta etapa es de la más intensas de las que viví, y en la que menos tuve tiempo de externalizar todo lo que siento, de enfrentarlo y digerirlo, últimamente me remito a andar, darle para delante y seguir, seguir, seguir dándole. No hay espacio para darle un stop, no hay rincón en el tiempo para correr la vista y extrañar lo anterior. Pero todo eso que reprimo me consume, me degrada, se retroalimenta y crece, hasta colmarme de una angustia que no tiene sus orígenes bien definidos, y me confunde más.
Ahora se que todo dolor tiene fundamento, ahora se que todos esos años que pasé llorando tenían detonantes, y el malestar se erigió sobre cimientos sólidos, y aunque no sepa cuáles fueron, ni porqué, ni donde los perdí de vista, si en su momento los hubiera buscado quizás hubiera evitado varias experiencias innecesarias, pero que en definitiva me instruyeron. Hoy ya no quiero repetir lo mismo, y estoy acá sentada hablando con la incoherencia de un teclado que sólo sabe de dígitos los cuales son incapaces de traducir lo que me pasa. Pero creo que hallé la respuesta al porqué este viernes lo paso en casa, al porqué no contesté los últimos cinco mensajes del celular, a porqué anticipo que voy a dormirme sobre una almohada húmeda y voy a despertar ahogada en pesadillas.
Ahora sé que no extraño, que no es duelo por falta de afecto, pero que no puedo sobreponerme, ni puedo reavivar mi estima caída. Ahora sé que quisiera volver y enmendar mi vida para llegar a ser alguien diferente y obtener un resultado distinto a lo que fue.
Pero por suerte el corazón no tiene memoria para con el dolor... yo no olvidé ningún septiembre, diciembre ni enero de mi vida, yo los asimilé y, por el contrario, los hice pertenecer aún más a cada uno de mis días. De eso se trata: de extraer el componente útil que nos brinda el dolor, y no de intoxicarnos aferrados a la sensación intolerante al sufrimiento.
Espero poder volver pronto y avisarme que ya dejó de doler.
Siempre fui muy trasparente respecto a lo que siento o dejo de sentir, no sirve de nada mentirnos, sí a los demás, claro que sí, pero no a nosotros, la mentira daña, y el dañarnos nos vuelve a nosotros mismos nuestro íntimo enemigo. Si no puedo confiar en mí, estaría teatralizando mi vida, y perdiendo la visión amplia y total de todas las cosas.
Voy a volver con buenas noticias, no me voy a imponer un rango de tiempo, la presión no acelera el proceso. Por empezar ya dejé de analizar buscando el porqué llegó a perforar tan profundo mi “armadura de hierro”, algo tan insignificante como eso. No se necesita de tiempo, ni esfuerzo, nadie más que nosotros tiene la llave para ingresar al comando de nuestros sentimientos. De tanto en tanto nos descuidamos y dejamos la llave al alcance de alguien pasajero, e incluso a veces por necesidad solemos hasta obligar a que den las dos vueltas y empujen.

La soledad nos hace cometer los actos más denigrantes y desesperados. Hay que aprender a compartir nuestro tiempo con ella, y a no dejarla de lado cuando estamos en compañía.

Dándome pautas para la vida que no puedo acatar...
Se vuelve tan difícil no pensar. Necesito extrañar, necesito añorar algo, aferrarme de algún sentimiento. No es normal que nadie pueda llegarme a interesar. No es normal que resigne el fin de semana, que rechace las noches de sábado, cancele citas, y sonría cuando los días me escupan monotonía. No es normal que deje de sentir, y que me obligué a interesarme en quien sé que puede dañarme, haciendo de un hijo de puta una figura de salvador, alguien que pueda devolverme la sensibilidad al cuerpo.

Estoy apagándome mientras construyo sueños muy lejanos que algún día alcanzaré.
Quizás ese día me vuelva a encender.