"Los hechos y/o personajes del siguiente Blog son ficticios, cualquier similitud con mi vida personal es pura coincidencia."



martes, 28 de diciembre de 2010

A Christmas gift.

Se relamió los labios pensando en sus besos, y comenzó a retorcerse entre el calor de las sábanas sabiendo que en ese mismo instante él la estaba pensando.  Revivió aquella noche en su cabeza, despacio, paso a paso reanimando la excitación frente el recuerdo de ese animal salvaje que la sometía con violencia serena. Era ese juego extremo alternando los polos de lo dulce y lo agresivo, entre la fuerza con que esas manos sujetaban sus caderas y la suavidad con la que las deslizaba hacia abajo. Y sus ojos, que jamás cerraba, que mantenía alerta para no perderse ningún detalle de esa cacería perfecta. La escuchaba suplicar y sólo sonreía y continuaba sosegadamente. La arrimaba hasta el límite repetidas veces, deleitándose con sus gritos de súplica y deteniéndose en un golpe abrupto... desquiciándola.

El celular vibró dentro del bolsillo delantero de sus jeans, arrancándola de la real fantasía que había tenido lugar dos noches atrás. Ni siquiera necesitó ver el mensaje para saber que era él y que la invitación a revolver el pasado estaba hecha. 
Sonrió sin proponérselo, al desnudo ante una sensación que atravesaba su armadura cutánea.
Recordó esos ojos orgullosos, seguros de haber encontrado lo que hace tiempo buscaban, que escrutaban su figura con calma absoluta desde sus delgados tobillos hasta cada rincón de su cuerpo, embelleciéndola al admirarla con tanta fascinación. Cuando la imagen de esos ojos volvía a su cabeza, las ganas de volver a verlo se echaban hacia atrás. Y su éxtasis se entumecía con una oleada de temor.
En tan sólo una semana estaría fuera del alcance de su vida para siempre. Tenían en sus manos una única noche, para conocerse y sólo así.. descartar la magia por ilusionismo, o arriesgarse a quedar aun más maravillada. Sufrir con el ‘quehubierasidosí’ o enfrentarse a buscar la posibilidad de que fuera uno más, con un feroz, eufórico y romántico disfraz.

El celular volvió a vibrar.. la insistencia le devolvió la excitación. Y cegada por el calor y el recuerdo que la invadía de nuevo, decidió arriesgarse. Una última vez, se permitió. Después de todo, era una magnífica oportunidad para volver a alimentar sus fantasías, devolverle la actividad de análisis a su cabeza,  y obsesionarse con esa sensación de querer algo que se nos vuelve imposible.
Él era imposible, y sin saberlo, ingenua, esa era la única razón que la entretenía y la mantenida asida a él.

Tomo el celular disponiéndose a confirmar el encuentro para la noche del miércoles.
Desplegó el teclado y presionó la tecla verde frente a la advertencia de los dos mensajes nuevos: el primero era de algún amor viejo, oxidado y hace tiempo olvidado; el segundo, con el mismo impacto de mala sorpresa, era de un intento inconcreto y fallido de amor inmaduro. No había rastros de él.
Entonces giró hacia un costado de su cuerpo, con la almohada ubicada entre el hueco de su mentón y sus pechos, y algo en sí le dijo que el miércoles ya estaba pactado implícitamente, y que ahora, frente a su indiferencia, las probabilidades de desmaravillarse se reducían a ninguna.
Y se durmió con una sonrisa, sabiendo que en ese mismo instante él continuaba pensándola.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Es cuestión de querer.

Soy feliz. En este instante, en esta situación con lo que conseguí, con lo que perdí y con lo que todavía me sigue faltando pero sigo buscando. Estoy feliz, sin saber siquiera si la felicidad es un estado, una sensación o un delirio de la psiquis. Soy feliz señora!! Que más da?!

Efectivamente rendí las materias en tiempo y forma, al límite y raspando, como me gusta, con una semana sombría que pasé bajo las frazadas sin querer asomarme, disfrazándome bajo la excusa de un resfrío, que le cedió paso libre a la angustia y las maneras trágicas en que sé expresarlas. Poniéndome a mí antes que a los demás, renunciando a todo si llegara a fallar. Soy extremista, y a pesar de que suelo decir, y suelen decir mis psicoanalistas también, que me odio, o que por lo menos no se quererme, yo siento por el contrario que me amo, que me amo como jamás voy a lograr a amar a nadie, que soy ferozmente egoísta, indiferente. Y que sin mi felicidad la vida es una basura y me quiero morir, me chupan un huevo todos los demás.

Pero sólo por momentos, sólo por un breve instante lo creo así, y al siguiente ya estoy desatestándome de mi formas y odiándome por el costado por el cual me mire, y las personas que amo son mi centro, mi futuro, mi todo. Y mi vida continúa en pie solo por ellos, o en el piso, pero arrastrándome por sus deseos. No soy nada y sólo quisiera hacer feliz a los demás y con eso estaría satisfecha.

Soy más de una persona, y lo sé claramente. Me encuentro en mil ideas, no obstante tire para una sola dirección.

Y hoy le toca salir a tomar sol a mi parte más egoísta, la que se ama, y es capaz de extraer beneficio a costa de lo que sea. Terminé el CBC mis buenos muchachos, y se lo dedico especialmente a las dulces personitas que uno se topa en la vida y la tiran para abajo constantemente. Entre ellos, la principal soy yo. Me lo dedico a mí y a mi angustia, a mis ganas desesperadas por sufrir, a mi depresión profunda y a la semana de terror que pasé hace unos días apenas. Entonces respiro, y me alegro, y disfruto porque mañana voy a reprocharme el haber puesto en juego mi vida por un par de materias. Y darle tanto espacio, tiempo y relevancia. Pero eso será mañana, hoy es hoy, y disfruto de estos veinte días que quedan antes de que me vaya.

Todo pasa por algo, no me canso de repetirlo, y si sucede es porque indudablemente conviene, y si no sucede, también. Entonces me viene como anillo al dedo el sufrimiento, mi semana pasada, los dos finales, los zapatos que me olvidé la otra noche en la casa de forro más renombrado, el pucho que me fumé a las once y su respectiva consecuencia, que casi me echen, que se vayan a días de año nuevo, que la otra noche me haya sido indiferente, que el gordo grasa me haya boludeado, que la peluquera no me haya atendido y que justo haya llegado el tren cuando prendí el segundo pucho esta mañana. Porque todo es causal, y por qué está más allá de lo que podemos entender.

Me voy a seguir castigando a los pulmones y a seguir sumando puntos para que me pongan de patitas a la calle a ver si saco algo. Soy feliz señoraaa! Y hay que festejar. Debe ser el primer post feliz de todo el blog. Tengo que estar MUY feliz para necesitar plasmarlo acá, asique que buenoooooo! Ojalá que dure más de quince minutos, jaja. Ahora así: vacaciones, sol, noche, y quiero que llegue enero YA y despejar todo este año, que fue el más cargado de mi vida y a comparación con los anteriores bastante satisfactorio. A terminarlo bien y a esforzarse por uno mejor.



Alcorta allá voy!!!

jueves, 16 de diciembre de 2010

I quit. I give up.

- ¿qué es esto al lado de todo lo que pasaste en tu corta vida?
Y cerró la puerta. Igualmente no se que hubiera contestado, quizás algún ademán falso con la cabeza, para que se vaya conforme sintiendo que yo pensaba lo mismo. Pero no. A fin de cuentas esto era igual que aquello. Era lo mismo que nunca se había ido, y que esperaba latente a que algo mínimo lograra tumbarme para salir y atacarme con más ganas. Me tiene, me lleva, me aletarga y no piensa soltarme. O soy yo, que me aferro porque ya no me soporto llorando en el bondi, en la facu y en la calle. Pidiendo explicaciones a alguien que no existe o que si existe por lo menos se rehúsa a escucharme. Parece que mi alma sabe que la primavera se esfuma y que tiene nuevas oportunidades para ser una gran puta. Cada abrazo que me dan es un herida nueva que no cicatrizará jamás. No se trata de fallarme a mi misma sino a todos los demás. Soy débil, frágil, cobarde y pretendo escaparme siempre que algo no va como yo quiero, es que maldita sea! no le veo el sentido a seguir sufriendo.. Me odio, de mil maneras y por donde me mire. Me odio porque todo lo arruino, estropeo cada cosa valiosa de mi vida. Mi amor es altamente destructivo y me detesto con ganas, locas ganas de asesinar el tiempo.
Desaparecería fue mi deseo al dar las once y once en una mañana de sol de un amarillo falso sobre el cielo desteñido. La vida es montón de hojas en blanco donde podemos explayarnos con libertad, pero yo no escribo ni pinto, yo dejo manchas, ensucio. ARRUINO. Por dios, dejenme darle mis días a alguien que sepa aprovecharlos, que los disfrute o que al menos no vaya contribuyendo a que la vida sea una basura perfecta como la conocemos. O que si hace de su vida una basura que al menos lo haga con ganas y gozándola. Yo me lastimo, lo sufro, me odio y me asesino. ¿Que clase de agonía es la vida? ¿Que sentido tiene tan larga tortura previa a morirnos?
Renuncio.
Me cansé de este juego estúpido.


martes, 14 de diciembre de 2010

Saludame, que me estoy yendo, que puede que ya no vuelvas a encontrarme por el barrio.

Queridos padres y madres, dulces inconscientes y eternos ingenuos, dictadores, sordos y muy poco elocuentes. La comunicación es lo primero, que sea escasa o que directamente no tenga lugar en sus respectivas familias se debe a la falta de tolerancia respecto a ideas diferentes. Cada ser en el mundo es distinto al otro, todos. Así como no existen mismas huellas digitales, no existen dos cabezas funcionando de la misma manera. Y no pueden, bajo ningún punto de vista, exigirme pensar como el resto.
Yo entiendo, todos nacemos ignorantes, y no hay ningún manual que nos enseñe absolutamente nada, ni siquiera a ser padres. Pero uno sabe, uno entiende cuando la situación se va de las manos, cuando ya su labor es ineficaz y sólo consigue agravar las cosas más.
Tenía tantas lágrimas comprimidas por angustias que ni yo sabía que sentía, que esta tarde se me hizo imposible estudiar. Dormir y mirar televisión son las dos maneras más fáciles de escaparle a la realidad. Habiendo dormido toda la mañana, mediodía y principio de la tarde, opté por la segunda. Me topé con una película de Kimberlee Peterson, (ni idea el nombre porque ya estaba bastante empezada) que me atrapó al instante al ver ese ambiente tétrico de hospital, con escenas sangrientas y expresiones desesperadas en los rostros de los actores. Al cabo de cinco minutos me vi obligada a subirle el volumen al televisor para evitar que se escuchara desde afuera el escándalo de mi llanto. Era mi pasado captado en una filme. Impactante.
Llegue a gritar, sin darme cuenta, a los padres del personaje que interpretaba Kimberlee en la película. Me recordó la impotencia, el odio a mí misma por odiarlos, por ver que son los seres que más amo los que más me dañan queriendo desesperadamente salvarme. Ira. Pero recapacité. Si yo estaría en su lugar creo que quizás tampoco sabría como actuar.
En la película la madre abandonaba a la chica pensando que ella era el problema, y el padre se propuso acompañarla... La vieja una basura, el padre un imbécil que actúa temporalmente.
En mi caso fue diferente, se optó por darle el mando a profesionales (ineptos) y dejarlo todo en manos de las pastillas mágicas. Ni una ni otra cosa, absurdo. Al mes todo era como si nada hubiese pasado, y entonces volvió a suceder... y a los quince días como si nada hubiera ocurrido nuevamente, y así se volvió costumbre, y entonces tentar contra mi vida se volvió un hobbie frecuente a la par de decir ‘¿che vamos a la plaza a tomar un helado? Ah dale! y después vamos para a casa a darnos una sobredosis de Clonazepam, buenísimo!’

Llamar la atención, en la película los doctores decían que eso era lo que hacía la pequeña mujercita. Llamar la atención...
Estar sola, desesperada, necesitando dar amor y no encontrando receptor, necesitando recibir y entender que las relaciones más fuertes se enfermaron de rutina, y un abrazo tiene lugar una vez cada trescientos sesenta y cinco días únicamente cuando cumplo años... ¿cómo se le llama a eso? ¿Llamar la atención? ¿Cómo te digo que la vida no me sirve si no hay amor? ¿que ser invisible da igual, que necesito lastimarme para hacerte recapacitar o por lo menos para recordarte que todavía sigo acá? ¿que necesito que me digas que me amas, que estas, que me acompañes, que me abandonaste, me traicionaste, me trajiste al mundo a sufrir y dejaste que lo enfrentara sola? ¿Que te importa entonces si decido irme y de la misma manera abandonarte a vos?
¿Cómo te explico que necesito vivir el amor, y que me es necesario llegar al límite para lograr tenerte a mi lado, preocupada, sufriendo por mí, demostrándome con tu dolor el amor como nunca antes? ¿cómo explicarte lo bien que me hizo hacerte sufrir tantas veces? El peor momento de mi vida fue cuando desnudé mis brazos y lloraste, los besaste, me abrazaste hasta el alma, ¿cómo explicarte que siendo el peor, fue lo mejor que me paso? Y el resto ya no lo recuerdo... las drogas no me dejaron presenciar el momento, pero juro que debió ser lo más hermoso, tu desesperación por mí.. las lagrimas, el llanto a los gritos, amándome... me amaban.
¿me aman ahora?
Cuando a uno le empieza a ir mal en la vida siempre quiere volver con la cabeza gacha a casa, y volví, porque la facultad es una basura y el cerebro se niega a colaborar, mis amigas de a poco me fueron cagando y tengo una colección de cuchillos en la espalda, tengo un problema respecto al amor y los hombres que ya prefiero ni tocar el tema, y para que se den una rápida idea ni siquiera mi perro me quiere, no me acepta, pasamos despiertas estudiando las últimas cuatro noches, yo obviamente poniendo mucho más empeño en enamorarla de mí que en lograr memorizar algún concepto de economía. Y sin embargo, no me quiere, se niega a aceptarme, ni hablar de extrañarme, a veces me confunde y soy un simple extraño. Me afectan mil cosas ínfimas que sería estúpido intentar explicarte. Entonces vuelvo a casa dolida, arrastrando los pies del cansancio, con un cartel en mi frente pidiendo con humillación una limosna de amor. Y nada, completamente vacía y agujereada.
Con los brazos abiertos intentando agazaparme a tu cintura y no volver a soltarte... y nada... abrazo nuevamente la nada. Quisiera que me amaran como muy bien se que ustedes saben amar. Pero simplemente uno no lo elige, los sentimientos son puros, surgen o no surgen y punto. La desesperación y esa necesidad por salvarme es vanamente un instinto, supervivencia, responsabilidad por sentir que tienen que mantenerme viva, acá.
Y otra vez caigo, buscando drogas, alcoholizándome y refugiándome en el sexo con quienes se que saben muy bien lastimarme. Lastimándome y lastimándolos a ustedes sin querer. Otra vez estoy en el inframundo, sin miedos, porque no hay absolutamente nada que perder. Y cuando lloro en el patio con ese cigarrillo que me prohibiste prender, pienso en vos y en vos, y para mi siempre van a ser mis culpables. Siempre van a ser ese amor no correspondido, siempre serán los asesinos de mi autoestima, de mis sueños, de absolutamente todo mi futuro. Son los mejores padres del mundo, los mejores sin alardear. Sin duda, tuvieron tres hijos excelentes, criados de maravilla. Pero yo difiero, y hablando en serio y dejando de lado el chiste de la ovejita negra, difiero en realidad, de la sociedad, de las personas, de lo normal. Lo que yo necesito es extremista, necesito una comprensión mucho más amplia, necesito una docena de orejas para que me escuchen, necesito una cantidad EXCESIVA de amor. Algo que la vida misma no podría darme. Entonces lo único que me permito necesitar es su autorización, que me dejen ir en paz, y siendo así todos dejáramos de sufrir.


Catorce de enero del dos mil diez.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Buh!

¿Viste cuando alguien te asusta de prepo? Esa sensación… ¿cómo describirla?
Como si de pronto y sin previo aviso te presionaran muy fuerte en el pecho, te acogotaran y en un instante se robaran todo el oxígeno del aire. Durante un segundo estallamos por dentro, es un golpe seco interno, nuestros sentidos se anulan y los nervios se alteran. Colapsamos.
Esa fugaz sensación del susto, esa mezcla de desesperación, terror y angustia, el sentir que de un segundo al otro se nos cae el universo, esa es la que yo llevo de forma PERMANENTE dentro de mi pecho. Es un susto continuo, es como si la vida me hubiera espantado con su realidad y jamás se me hubiese borrado esa expresión de exaspero.
Un dolor insoportable, que duerme dentro mío de forma CONSTANTE.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Quizás cuando más te aleje, sea cuando más te esté necesitando.

Otra noche más, que pronostico, voy a dormir con los ojos húmedos y los brazos enrozcados a la fría e inerte soledad con forma de almohada. Me duele más de una cosa, y creo que la única que emana dolor soy yo, y sin embargo hay dolor en todo espacio y tiempo en donde me proyecto. Me duelen las siete y media de la mañana cuando el despertador me arrastra a la realidad, me duele la gente atestada en el San Martín y la prisa que los acosa, mientras suena de fondo ‘¿Cuál es?’ en la radio, anunciando que ya son las nueve de la mañana y estoy llegando tarde. Me duelen los puchos que reemplazan mi almuerzo y el café amargo de las cinco de la tarde, me duelen las noches desveladas de estudio... me duelen la falta de respuestas y los abandonos repentinos, me duele a mil kilómetros de distancia y que seamos tan fácilmente reemplazables, me duele ese libro podrido que leí hace unas semanas, fundamento de lo tóxica que resulta la sociedad y de como destestándola y sufriéndola llego a sentirme cómoda estando insertada en ella. Me duele la vida, la falta de motivos y el extenso listado que justifica que es mucho más inteligente rechazarla y hacer de la muerte un momento abrupto y final y no una diaria agonía.
Esta noche soy puro dolor, bajo una ducha de agua fría con ganas de amar. Todo lo que sale de mí no vuelve, siento que me vacío momento a momento con cada palabra o cada beso, soy la angustia expresa de mil maneras y cada rasgo es un pedido de auxilio oculto tras una resignación aparentemente segura.
Me siento tan vulnerable y a la vez impenetrable.
Sesenta cigarrillos en una noche, decime si hay otra explicación que no sea un suicidio paulatino, que no sean ganas implícitas por desaparecer y consumirme con el pretexto de ‘no quererlo’. Es esa necesidad por volver física la muerte de mi esencia, y hacer concreto ese manojo de emociones poco felices.
Esta noche más de una ausencia acompaña a mi soledad.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Llenando la falta de amor

Se retorció en su asiento, con las cejas inmóviles, la vista fija y los labios plegados con presión a modo de puchero. Una expresión infantil, dulce a simple vista, pero aborrecible si reparabas en la incoherencia de sus incipientes canas, sus manos robustas y desgastadas y en el frunce de una frente que lleva millares de ofensas, sorpresas y engaños.
Durante la primera hora, me preocupé por revertir esa expresión, ignorando que mis palabras eran los más inocentes sables, que perforaban su sien anulando el funcionamiento de su razón, (si es que en algún momento pensó en darle uso). No respondía, la mirada estaba absorta en algún sector del camino que aunque inconstante el punto, parecía ser siempre el mismo. Aunque se esmeraba por no parecerlo, me escuchaba. Su cerebro extraía lo más superficial de mis palabras, y las quitaba de contexto para usarlas de apoyo, de defensa o a modo de revancha. Era una conversación, de esas que entablamos a los cuatro o cinco años, cuando nuestro raciocinio todavía no nos permite discernir que lo del compañerito no es de uso público y cuando no nos dejan tomarlo, es correcto aceptarlo. Entonces, vista baja, berrinche, y ni dios puede contradecirnos.
Me titulé como caprichosa, y ante los primeros indicios, recuerdo cómo él no había dejado pasar ocasión para avalar mi calificativo. Si lo mío era capricho, ¿cómo definir su necesidad exasperada, infundada, hormonal y puramente vana? Pero había una gran diferencia entre el capricho de un caprichoso (valga la redundancia) dónde sólo se persigue un fin, sin importar los motivos, y no se detiene hasta conseguirlo; y el capricho de aquel otro, donde la insistencia era la misma, pero en su actitud sobresalía ese rasgo desahuciado, de un nato perdedor de la vida, que lleva en un noventa por ciento más fracasos que triunfos en sus hombros. Sabía, dentro de su berrinche, que jamás me conseguiría. Y sin embargo no podía evitar lo síntomas: el enojo. Cervezas, cigarrillos y su mirada penetrando en el vacío… el mío. Yo a mi manera intentando llenarlo, y el no teniendo legalmente más espacio. Se hizo tarde, sentí esa asfixia en su pecho por ver que le quedaba poco tiempo. Sí podría haber decidido enamorarme lo hubiese hecho, se hubiese cobrado mi angustia en toneladas por una noche. Pero me encontró desnuda, con la piel tersa, la sangre helada y la carne de piedra. Me descubrió como un ser al que sólo le restaba un débil suspiro de derrota para el fin, y ya había comenzado a exhalarlo.
No hubo manera de despertar en mí ningún tipo de interés, ni físico, ni ciego sexual. Y murió conmigo, su capricho, uno de tantos. La costumbre lo hizo recorrer el mismo camino, y aunque en un principio en el intento por frenarlo, exprimí mi paciencia al máximo, el se dejaba caer en la butaca cada vez más abajo, y manejaba ignorando la precisión de mis palabras, la razón, la causa y tejiendo excusas y situaciones para reprocharme. Todo su ser testificaba esos veinte años que su mente le restaba. Parecía de quince, y quizás su proceso mental le había tomado un poco más del doble de lo normal. No tenía de donde agarrarse, yo tenía todas las cartas y antes de jugar sólo le estaba advirtiendo. Mis fundamentos eran fehacientes, pero no reales, no era así como pensaba y sentía, nada de ese discurso de buena persona que se refería a mi era cierto. No me importaba en lo absoluto aquella causa que sostuve como imposibilidad para darle el gusto. Simplemente lo odiaba, como a todos los demás, pero él no lastimaba. Era un estúpido disfrazado de pirata.
Mucho dista de afectarme moralmente equivocarme, incluso amo el error y lo necesito para el progreso, y repetirlo sucesivamente cuando la idea es echar ancla en algún momento. Y en cuanto a lastimar… ¿cómo explicarte el dolor que provoqué a las personas que más amo en mis vidas? en todas ellas, ¿cómo explicarte que mi egoísmo es tan profundo que volvería a lastimarlos una y otra vez, si así lo deseara, si fuera necesario para mi fugaz contento? La ética, la moral, y las complicaciones con el sueño, me acosan a diario. Si esa hubiera sido la traba, creo que siquiera la hubiese mencionado. La culpa es un factor más en mi piel, es la cantidad de gramos que pesa mi alma. Simplemente no había nada nocivo en vos que me tentara… esa es la respuesta.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Otra vez..

No puedo más. Cuantas veces lo dije, y así y todo seguí. ¿Que conseguí? Terminar de esta manera, arrepintiéndome de no haberlo hecho la primera vez y para siempre.
Me duele tanto.. te juro que a veces ya no se en que época estamos. Los años fueron pasando, y sin embargo todavía me siento de quince, con ganas de escaparme de casa y que a alguien le importe. Ahora estoy sola, ahora el dolor es mío y nadie se va a hacer cargo de mis atentados. Los desastres hacen a la soledad. Yo me aíslo, ¿quién podría compartir y ser parte del infierno en el que vivo?
Lo único positivo de haber vuelto tan abajo, es que una vez más mi vida se desvanece, y no me quedan más cartas que perder. No tengo ni soy nada, y ese nada es todo lo que hoy sin temor arriesgo. Lo voy a lamentar en un tiempo, cuando me reproche por dejar que el dolor me venza y destruir mi futuro despacio y premeditadamente. Dejar pasar la vida... es más que un error, es el mayor de los esfuerzos, es tener el valor y la fuerza suficientes para sobrevivir. Dejarla pasar, con lo abrumadora, asfixiante y tortuosa que se vuelve con el paso de los años. Quisiera quitármela de encima, arrancarme la piel del cuerpo si con eso pudiera desprender el dolor que vive penetrándome hasta el alma.
Duele mucho más estar vacía, entender que ya no es lo mismo y no hay reversa y aun así que ya no duela. Duele más no sentir. Duele la falta de dolor, ¿cómo explicarte? ¿Como explicarte que en sólo una hora conseguí asesinar estos últimos ocho meses y revivir los tres años previos? A quién gritarle y socorrerle para que me aleje de mi, para que me controle y me aísle de mi mente que en su ingenio sólo sabe buscar una forma fatal de hacer desaparecer mi angustia. Y si el precio es desaparecerme a mi también, lo paga. Lo pago, lo pagaríamos todos.
Sólo se que si por tan sólo un instante podrías vestirte con mi piel y empaparte con mi angustia, entonces me darías el apoyo para renunciar a mí misma. ¿Para qué empeñarme en resistir toda la vida, cuando tengo el final y el alivio tan disponibles a mi alcance?
Mis promesas de papel y los errores son eternos, una vez que se les da lugar, no dejan escapar oportunidad para presentarse de nuevo.
¡Y mi dios, que dejaste de creer en mí, antes que yo en vos, pensar que estuve tan cerca de volver a vivir!

lunes, 29 de noviembre de 2010

No cejarás.

Necesito testigos, o atestiguar. Me fui al carajo, él me llama de nuevo, me volví una basura. Daría cualquier cosa para cambiarlo, para retroceder a la segunda semana de octubre, y sin embargo para este jueves no pienso estudiar. El sexo es todo y ni siquiera me alcanza. Quiero desenchufarme, estoy enfermándome de nuevo y necestaría, sería óptimo si me ayudaras, me dieras una mano. El enero pasado ¿te acordás? no, cierto que no me conocías, pero este puede volver a ser igual. Me reprimo a medias y me equivoco de igual manera. Tengo que confesarte, nunca voy a cansar de lastimarme. Manaña voy sentirme más viva que nunca. ¿Reparaste en la idea de que mañana no llega? Entonces quizas siga muriendo por siempre. No todo es tan trágico, las palabras no tienen la misma resonancia cuando la soplan mis labios. Esta soy yo, no la que entrecierra los ojos y se acomoda el pelo con la mano derecho hacia atras... despeninadose con los dedos abiertos. Duermo con cada uno, pero cuando estoy sola están todos conmigo al mismo tiempo, mientras a su vez están con otras mujeres y hombres, entonces somos muchos más ¿te diste cuenta? No entendés. Me entendés cuando  te digo que no puedo más, cuando lloraba con Inocencia de Avril.. en la estación Devoto... ¿el tren San Martin? ¿Una noche a las nueve pasadas? ¿Y aquella otra mañana? también eran las nueve pasadas... LLegué cuarenta minutos tarde a trabajar, nadie se dio cuenta. De alguna manera no siempre estoy donde parece. Mamá y papá los amo, pero ahora se van y me dejan el espacio libre, el tiempo suficiente para recuperar la vida. Los amo desde lejos, los extraño igual. Soy feliz muriéndome, y de alguna manera siendo feliz en vísperas de la muerte me siento más viva que nunca. La eternidad te aletarga, te suspende, te anula las ganas. Vivimos mitad muertos mitad vivos. Cuando morimos pasa lo mismo. Yo creo que estoy un paso al costado del proceso normal, natural, corriente. O por ahí estamos todos sumergidos en las mismas aguas, y nos convencemos de que pertenecen a mares distintos. ¡Queeee ssse yo! Para mi todos los demás son de porquería y yo soy la única esperanza del mundo del mañana. ¡Basura! soy más hija de puta que el propio sistema. Pero bueno, así como también lo soy, lo haría mejor. Un granito. En ese mar de mugre, un granito de la base, de la superficie... eso es lo que soy, lo que sostiene al mundo contaminado. Somos importantes. Si lo intentábamos en serio, quizás no lo hubiésemos logrado tan... ¿irreversible? Ayer hice una lista e incluí a varios, quizás lo lean y de inmediato sepan que están adentro, o mejor dicho que lo van a estar, ja. Los caprichos míos no son leyendas. Ganas, es lo único, estoy vacía. Volví con los que me lastiman, quizás ya dejaron de lastimarme y pretenden volver.. siempre voy a tener la puerta abierta para ustedes! los extrañaba hasta debo admitir, y después me jacto de mi inteligencia. Así se explican las desiciones con consciencia que me arriman al dolor, a recuperar la sensación continua de inhalar, exhalar... algo así era, a veces me olvido de esa parte. ¿Sabes que? Mi perra no me ama, es más a veces le toma más de treinta segundos reconocerme y cesar el ladrido, no exagera, somos extraños. Podría amarla, eso es lo más triste ¡y cómo lo haría! Podría amar a cualquiera que promotiera lastimarme por siempre y no dejarme jamás. Los que lastiman y vuelan, con la misma rapidez se me vuelan a mi de la cabeza. Quedate, torturame, te amo. Simple, gano vida, ¿no lo ves? Y porque las experiencias retorcidas me enseñaron de muy malas fuentes que de eso se trataba el camino a la muerte. Yo le tome cariño. Despues de todo nadie puede contradecirme, todo es muy subjetivo. Chau moral, te traicioné, te fui infiel, me cague en vos basicamente. Me gusta más que pasarme horas enteras tragándome tus boludeces. Soy desobediente, soy un DESASTRE (lo que lo provoca y las consecuencias que genera), no pienso hacerle caso a una convicción propia, hago todo mal... ¿por qué entonces tendría que pensar bien? Mmm.. no, esa ya no me la creo.  Bien o mal: MUY MAL. Mi vida podría ser diferente ¿sabes? ¿por qué no quiero? Cigarrillos, café y vacío por un lado, sexo, alcohol y remordimiento por el otro. Tanto hedor a muerte. Qué lástima, y pensar que era toda una belleza de chiquita... parecía un playmobil. De tantos destinos que le esperaban, no me hubiera imaginado jamás, que hubiera preferido no escoger ninguno.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Un perfume por otro

Luz gris en la habitación. Todavía no había llegado a abrir los ojos cuando la vi. De regreso a la conciencia el dolor de cabeza fue inmediato, puntadas intermitentes en mi sien, el estómago reclamaba también. Me levanté, sería domingo, me faltaba esa presión habitual con la que amanezco cada mañana sabiendo que siempre se me hace tarde para presentarme en algún lado. Me incorporé despacio, abrí los ojos y dejé que mis pupilas se contrajeran lo suficiente como para protegerme de los delgados hilos de luz sucia que se filtraban por el entramado de la persiana. Busqué en el suelo, ahí estaban mis zapatos negros, uno de ellos a punto de perder su taco y un vestido a lunares sobrio. Sobre la mesita de luz collares, pendientes, notas, cigarrillos, y pastillas anticonceptivas. ¡genial! Había olvidado tomarla la noche anterior. Rápidamente me obligué con violencia a rebobinar mi memoria. Definitivamente había pasado la noche con alguien, el peso en mi pecho y esa sensación de remordimiento esparcida bajo cada célula de mi cuerpo lo confirmaban. Y sin embargo, los registros de mi noche anterior morían en el bar de mi ex facultad. Cerveza, cigarrillos y un Dj provocándome con la mirada. Había algo más. Luché por erguir mi espalda contracturada, me dolía el cuerpo, el cansancio de mis músculos me superaba. De pronto un sabor agrio se trepó por mi tráquea generándome arcadas, corrí al cuarto de baño y los vomité: los azulejos, el espejo y a la chica que con desprecio me miraba del otro lado. La ignoré, su rostro me recordaba a alguien del pasado, seguramente la conocía hace tiempo y habíamos tenido la oportunidad de ser mejores amigas en su época. Pero me resultaba un rostro extraño, y por su expresión entre repulsiva y complaciente supe que ahora estábamos lejos de aquel amistoso pasado. Me desplomé al instante sobre las cerámicas heladas, estiré los brazos hacia los costados y boca abajo bese el suelo, cerré con fuerza los ojos, como si de alguna manera esto ayudara a recordar, y volví a hostigarme con preguntas sobre la noche anterior... nadie en mi se dignaba a responder. Mi memoria estaba avergonzada y su labor reprimiendo y manteniendo los recuerdos en lo clandestino era excelente. La deje, debía tener sus razones para olvidar, mi vida era terrible, y ya demasiado era vivirla una vez como para recordarla y revivirla una vez más.

Lloré. Mi cuerpo no valía nada, y mi alma, si es que algo de eso hubiera adentro, valía mucho menos. Escapaba a los recuerdos queriendo memorizar, llovían imágenes, palabras, sabores.. Me odié.
Yo nunca fui la víctima. Soy de todas mis noches el factor más peligroso. ¡¿Que peligrosa la calle, los borrachos, los pungas y los negros violadores!!?. Peligrosas son mis manos, mi cabeza y lo que en conjunto provocan, roban, destruyen, lastiman, regalan y asesinan.

Anoche había sido todas las noches de mi vida. Mitad olvido, mitad querer olvidar por siempre. Y si fuera x, p, o z... hubiera sido con gusto y sin ningún tipo de discriminación mi objeto de acecho. Soy un desastre, un manojo de angustias, aspiraciones y hormonas. Soy un desastre, soy un desastre en el suelo, con vomito en los dedos de los pies y con una terrible jaqueca que por momentos pareciera fatal.

Me desperté de mediodía ya, a juzgar por la posición central del sol . Después de una ducha helada y un café cargado con tostadas de domingo había pasado a ser un martes fresco, aunque el calendario me mentía diciendo que era sábado. En televisión, los canales de aire habían suspendido las novelas de la tarde poniendo en su lugar deprimentes películas nacionales, sólo para seguirle la corriente a la mala broma del almanaque. La vida es un inmenso complot de factores que buscan destruirte. A cada uno de nosotros, la vida siempre está intentando matarnos.

¡Anoche, anoche...! no se borraba de mi cabeza y ni siquiera podía recordarla. Tenía el sabor a alguien más en los labios, así que busqué el celular, evité los mensajes no leídos y me dispuse a escribir y mandar. Al rato las respuestas comenzaron a vibrar. No leí ninguno y lo apagué. Sabía que estaban, que los tenía, que si gritaba por sexo responderían sedientos de mi sed. Otra vez ese sabor ajeno saltando ahora de los labios a mi lengua. Varios sabores tal vez... ¿Cuántos? Me encontré con mi antebrazo y sus marcas, alguien había vuelto a preguntar por ellas. Hace tiempo que había dejado de ocultarlas, ellas eran el recuerdo vivaz de mi sufrimiento interno, la expresión de la locura que me fermenta por dentro. Y ahora esa locura la disparaba hacia el resto y no sobre mi. Dolía más. Era el acto perfecto: yo necesitaba sufrir y ellos... bueno estaban dispuestos a proporcionármelo. Pero la posición de víctima no era suficiente para lograr enemistarme conmigo. Y de pronto, casi sin darme cuenta, estaba con mis actos desquiciados y vanos, lastimando a terceros. Todos necesitaban sufrir, sólo que ellos no lo sabían. Y sólo que cada uno es el único que puede ser autor de su propio dolor, directa o indirectamente.
Seis de la tarde. El agua caía desmigajada sobre mi piel magullada. Era el tercer baño. La suciedad no se quitaba.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Comienzo a pensar que el cincuenta por ciento está hecho sólo con quererlo…  y el otro cincuenta se completa esperando que suceda.  

martes, 23 de noviembre de 2010

Necesitar, sufrir... vivir en silencio.

Anoche, en una reunión con amigos, en donde nadie me conocía más allá del nombre y de la edad. Me topé con una incipiente mujer, que llevaba casi sin descuido las mismas marcas que yo en su antebrazo, pero en sentido horizontal. Me preguntó por qué, evadí la pregunta y le expliqué que la manera de suicidarse era un corte vertical, me dijo que siquiera pensó en suicidarse al momento de hacerlo.. La comprendí, como quizás nadie, pude sentir ese dolor, esa tenacidad con la que la vida había presionado su alma, y su mente no estaba a la altura de entender de donde proviene tanta angustia y cómo desaparecerla. Entendí mucho más que ella, pude leer sus cicatrices, escritas por su caligrafía, la cual parecía no poder descifrar ni ella misma.
Insistió en la pregunta inicial y me hostigó con el ‘por qué’ que desencadenaba la respuesta más oscura de mi vida. Sonreí, y solté un par de carcajadas exageradamente sonoras y ridículas, y no supe más que disfrazarme de ella, y contestar ingenuamente que no sabía por qué, que simplemente me había ‘pintado’ hacerlo. El público en la habitación asintió, aprobando mi respuesta, como si todos se sentirían de la misma manera. ¿Qué importaba por qué? En definitivamente nos habíamos sentido realmente mal, y cada uno había buscado la mejor manera de expresar, o como suelo decir yo, calmar esa necesidad por drenar la angustia.
Me sentí avergonzada, tal respuesta significaba una terrible ofensa para el pasado que llevaba en brazos. Pero nadie en esa habitación tenía siquiera un cuarto de la apertura de cabeza que se necesita para al menos llegar a considerar la locura y los enredos de mi psiquis, y ninguno tenía los ojos preparados como para adoptar como realidades, nuevas versiones de vida.
El ambiente de marihuana, la nicotina, los labios salados y una necesidad urgente de sexo. Ese era mi panorama, los cortes en mis muñecas habían cesado, y sin embargo por ese ínfimo detalle yo creí haberme curado... es verdad, ya no dejaba correr más sangre por mis brazos, refugiándome en la excitación de ver como de a poco volvía literal esa sensación constante de sentir que día a día me iba vaciando... Y porque me amigue con los alimentos, y me enemiste con los filos cromados, todos a mi alrededor, incluyéndome, recuperamos el sueño.
A poco más de un año, todos mis demonios se personificaron en elementos cotidianos de mi vida. Y los dejé entrar, desconociendo que eran los mismo elementos de tortura pasados, que ahora regresaban disfrazadazos de placeres. ‘Soy capaz de convertir un beso en una puñalada’, supe confesar acertadamente alguna vez.

Y digamos que había olvidado todo esto, pero ayer me llevó un trayecto de siete cuadras recordarlo, invocarme hace un tiempo y ver que nunca logré ser muy distinta a lo que fui.

Como si yéndome escaparía de lo que me abrumaba, o cómo si afuera encontrara nuevas y mejores maneras de lastimarme, huí. Me seguiste, me encontraste con un cigarrillo y las piernas débiles, flaqueando del sueño. Sabías que había un solo objetivo para anoche, quise ocultarlo, pero esa sed de dolor estaba explícita en mis retinas. Y me suplicaste que pensara, que estaba a tiempo. Quisiste figurar mi vida con palabras, para lograr que de alguna manera reaccionara ante el horror de lo que me provocaba (siempre voy a estar quince pasos adelante...), cuando terminó el vano monólogo, te confesé lo sola que me sentía... cuando en realidad lo que muy mal estaba intentando decirte era que había elegido abandonarlos una vez más, para fugarme con mi desdicha, a vivir en libertad esa relación obsesiva conmigo, con el fatalismo y los límites.
Realmente estaría muy desequilibrada si confesara que mi vida pende de un número tres ¿no? Realmente estaría muy vacía si te diría que es lo único que puede llenarme, muy poco valdría mi vida, si con tres unidades alcanzara a devolverle su valor.
Realmente de nada habría servido tanta lucha si diría que de vez en cuando ( y ahora es de vez en cuando) extraño el enero pasado, y quisiera, realmente quisiera de corazón, haber tenido éxito en mi intento.

Hay tanto que hubiera contestado a raíz de ese ‘por qué’. La mayoría del tiempo lo dejo de lado, y la memoria es fallida para con el dolor. Pero de vez en cuando, poso mi mano en mi antebrazo, y despacio acaricio con la yema de mis dedos su textura, reviviendo un torbellino de recuerdos que me transportan al más sombrío pasado, que pareciera estar más vivo que mi propio presente.
Perdón si me amas. Porque inevitablemente voy a volver a sufrir.
¿Cómo explicarte en este instante, cómo se siente la presión del dolor acumulado durante tantos años? Una vez más, la vida me amenaza y mi fuerza suplica por un descanso.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La previa de la final.

Resulta que economía me tiene harta, que me levanté seis horas más tarde de lo acordado, que me tienta romper las promesas, que en una semana quiero ser feliz y es algo muy factible. Resulta que quiero salir, bailar, enamorarme, viajar en tren y encontrarte. Me tomé un café y me cambió la vida, la percepción, concentración y me abrió el apetito para desayunarme las cuatrocientas páginas del libro. Anoche el peor sábado de mi vida, también el más sano, hoy el primer domingo que no amanezco arrepintiéndome por nada... se siente bien dormir liviana. La cabeza despejada, y con una fe inmensa que moviendo montañas me va a hacer aprobar lo improbable. Y de la misma manera el próximo domingo cuando me detenga a releer estos párrafos no voy a entender de lo que hablaba, de la cantidad de miedos infundados, de la preocupación que aunque muy poca, bastante molesta. Desconociéndome sin darme cuenta. Entusiasmada, ilusionada de realidades. ¿Me faltaba querer no? Bueno, ahora quiero. Sólo resta mantenerme constante el tiempo que quede. Me espera algo, este es el principio de un bellísimo cambio.

jueves, 11 de noviembre de 2010

I just want to feel something.



http://weheartit.com/Florcii

sábado, 6 de noviembre de 2010

La respuesta NO, no me aparece como opción.

Quizás no hayan sido necesarios tantos errores para aprender a hacerlo bien. Porque ni siquiera siendo tantos pude extraer algo útil de tan malas experiencias.
Pero tengo que confesarte que soy adicta a los errores, a las equivocaciones, a esa sensación de culpa y arrepentimiento, a ese peso que se exceda a lo máximo que puedan soportar este par de hombros frágiles, a la sobrecarga de conciencia...
Sufrir se me volvió una adicción desde hace años, necesito que duela para sentirlo, necesito angustia para potenciar todas las sensaciones. Soy una masoquista con todas las letras, y aunque me convenza de haber cambiado, de necesitar algo diferente, tengo miedo de encontrar un par de ojos que me encuentren.
El miedo en realidad es hacia mi misma, de no sentir lo que pienso, de no querer lo que digo, de no buscar lo que necesito, de creer mis mentiras. Me detesto, porque es necesario que me digas que algo es dañino para que esté dispuesta a consumirlo. Y si vos me prometieras una apuñalada yo estaría dispuesta a entregarte mi espalda.
Lo necesito, odio las mentiras, y sin embargo son las únicas que logran hacerme sentir viva. Te atraigo, soy como una imán que detecta lo que promete afectarme. Todas mis relaciones son iguales, sea de familia, de pareja o de amistad, siempre consigo situarme en el papel de la víctima. Me gusta sufrir, me atraen los problemas, me encanta que me mientan... no le veo otra explicación al tema.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Crisis?

Y probablemente esta sea nuestra última conversación, y yo en vez de aprovecharla esté actuando como espléndida histérica que soy, porque después de tanto tiempo sólo quisiera echarte en cara todo mi sufrimiento de golpe, quisiera hacerte entender en vano con estúpidas y alborotadas palabras lo que provocas siendo tan poco, la inteligencia que te falta y la astucia elevada de conseguir lo que quieras.

Y quizás tendría que haberte olvidado hace tiempo, como creí haberlo hecho, pero un puto día de pronto se te ocurre reaparecer, hacer esa milagrosa aparición fantasmal, y completar el único episodio que le faltaba a mi vida para volverla una excelente película de terror.
Pero no, a pesar de que balbuceo, insisto y exprimo mi sufrimiento, te dedicas a repetir hasta el cansancio que soy histérica, terca y rencorosa. Y la mejor respuesta que me podes dar es tu silencio, al que arruinas con muecas ridículas y un intento humillante y orgulloso por recuperarme sabiendo que estoy regalada. Y te odio, te odio con la suma de todos los odios anteriores, multiplicado por millares, porque sos el más atractivo, el más culto, el más lejano, el más pelotudo y el más hijo de puta de todo mi historial. Sos ideal para hacerme sufrir, sos ideal para confeccionarme una vida de mierda y asegurarme una cornamenta de dos metros de alto. Sos una basura, mentiroso, exagerado y forro.
Y yo soy más idiota, por tener que recurrir a puteadas para tirarte abajo, porque no encuentro palabras que describan tu maldad tan exquisita.

¿Con qué necesidad? Ni siquiera te pido que me mientas, no te pido que me leas ningún cuento antes de que vayamos a dormir, no hay pretextos, no hay motivos, no te exijo absolutamente nada, pero a vos te encanta asegurarme muerta en tus manos, mecerme, tirarme y levantarme a tu antojo. Y yo a su vez encuadro perfecta.
¿Con qué necesidad? Si debes tener docenas a tu disposición, si yo estoy a kilómetros de vos, si tengo 18 y un futuro aparentemente extenso, y sin embargo no te importa destruirlo, jamás se te va a ocurrir algún día asomarte un poquito más allá de tu frente para saber lo que le pasa o quiere el otro.

Y sos vos, sos todos, sos mi ruina, sos… quien sabe?, hasta incluso yo en algún no muy lejano pasado.
Pero hoy no sos nadie, sos el fundamento que explica la ausencia de mi confianza, sos un trauma más entre tantos, un motivo nuevo por el cual temerle al amor y mantenerme más distante, sos una gota más en un vaso vacío, en un alma consumida.
Y sólo me resta darte las gracias, gracias por facilitarme la tarea de lastimarme.

domingo, 31 de octubre de 2010

"Mi amistad que no costea un viaje en taxi, y yo le cedo espacio a mi egoismo."

viernes, 29 de octubre de 2010

Dejate querer.

Necesito amor.
Iba a empezar a escribir y me puse a probar mil maneras poéticas de decir metafóricamente lo que pedí explícitamente con las dos primeras palabras, simples, concisas y justas.
Es un llamado, más bien una súplica, es un dolor que quiero callar y entendí que ya no hay forma de lograrlo sola. Me repugna ya despertarme en sábanas perfumadas por la esencia de otra mujer, besar labios anónimos, sin dueño y compartidos, me repugna verme al espejo y sentirme tan vacía y tan de nadie.
Odio entender que no implica nada que me tomes por la mano. Odio entender que esa mirada penetrante no llega más allá del perímetro de mi piel. Odio sentirme sucia, usada, un juguete, un experiencia, una meta, un trofeo, un momento descartable.
Quiero una promesa, quiero tiempo, quiero desear sentarme a charlar con tus ojos con la misma intensidad con la que desearía acariciarte la piel y erizarte hasta el alma. Quiero brazos que me protejan en vez de sujetarme con fuerza, que me acompañen y no me custodien. Quiero tus celos, tus propuestas, el progreso e ir ascendiendo escalones, quiero enterrarme de a poco a la par del otro, ahogarnos en los mismos objetivos, quiero sentirme orgullosa de tu honestidad.
Basta de mentiras. No pienso mentir jamás. Y me arrepiento por vos E., me arrepiento por vos A., me arrepiento por haber sido inmadura y dejarme tentar por las mentiras de hombres inconscientes. Sinceramente perdón, y aunque jamás lo padecí se lo que es ser víctima de un complejo de mentiras. Y quizás hasta en algún punto me convenza de merecer el dolor, por lo que les hice por inconciencia e inocencia a ustedes dos. No hay justificativos a la hora de deformar la realidad para sacar provecho, para exprimir jugo del dolor ajeno.
Todo vuelve señores, y si somos tan egoístas de no preocuparnos por el sufrimiento de los demás, al menos preocupémonos por el nuestro al saber que tarde o temprano el mismo daño que provocamos nos va a volver y con creces.
La vida es un ida y vuelta, yo voy pagando de a poco los pequeños y grandes errores de inmadurez, y ya no me importa cómo, pero segura estoy de que a cada uno le llega a su tiempo la factura correspondiente.
Necesito amor. Si tenés, por favor decimelo, pero si en cambio cuando me ves, sólo encontrás labios, pelo, un par de pechos y piel.. seguí de largo que todas las mujeres compartimos las mismas herramientas de seducción. Yo hoy ya no estoy dispuesta, ya me cansé de los juegos, y mi físico ya no soporta el dolor y le peso de tantos problemas.
Hoy me duele el alma de tantas pisoteadas. Necesito amor. Se busca amor, imploro amor... necesito una promesa, una abrazo profundo y verdades que me destruyan si es necesario para destruir todas las mentiras que me rodean.
Quiero sentirme querida, quiero que alguien más encuentre el valor que todavía no perdí, quiero que alguien me rescate del séptimo subsuelo y me suba, despacio me alce...
Ya pueden tocarme, y mi piel no quema como el hielo, soy sensible otra vez, soy sensible al amor y a los riesgos que conlleva. Quiero dejar de llorarme, dejar amarme.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Vaivén

Duele, y duele mucho más perder el orgullo para decirlo.
Ya te dejé de odiar, sí a vos, que seguramente de vez en cuando te asomas por la única brecha por donde podés espiar y contemplar la manera irreversible en que fue retorciéndose mi vida... a vos, ya no te odio, ya conseguí nuevos hombres que me enseñan día a día a odiarme un poco más a mi misma por elegirlos.
Esta mañana me odio un poco más que de costumbre, y aunque retrocediera los meses jamás lo hubiese imaginado, jamás podría confeccionar los peculiares desenlaces que suelo darle a las cosas.
Cuando ajusté mi bufanda al cuello y cerré la puerta me encontré frente a la realidad más triste de todo ser humano, esa parte de la existencia que ninguna persona debería contemplar jamás en su vida. Y sin embargo al cruzar el pórtico y bajo la luz tenue de un feriado nublado, la encontré. La calle desierta, las mil ofertas falsas y la mugre que espolvorea el pavimento... Una inmensa metáfora, casi una consecuencia directa de la vida, o de los que la vivimos.
Hace mucho no me sentía tan sola como en esta mañana, hace mucho que no sentía esa impotencia ferviente en la sangre. Me encontré siendo una hormiguita en un planeta de dinosaurios... donde todos ellos trataban de pisar o devorarme. La maldad lo hace a uno fuerte, grande y poderoso, pero la bondad te vuelve inmortal. Y así será como van a lograr consumirme las ilusiones y esperanzas, destrozarme el corazón en pedazos, volverme fría, insensible y distante... pero jamás van a lograr enfrentarme conmigo, y mientras me tenga a mi misma con la mente tranquila y las manos limpias, no van a encontrar manera de ubicarme por debajo.

Me arrepiento, por primera vez me arrepiento de haber perdido el tiempo. Hoy me quedan únicamente la desconfianza y ese deseo, ya agonizante, de que alguna vez le devuelvan mi sufrimiento, y que en lo posible sea un poco más punzante .

lunes, 25 de octubre de 2010

Un espejo de lo que odio

Quizás sea que ya no se puede caminar por Palermo a las seis de la tarde, podría ser... como también podría ser que alguien no quisiera amargarme el día completo y necesitaba cortar mi sufrimiento dándome las respuestas que me carcomieron el alma desde que encontré la prueba evidente de lo que con un fuerte propósito ignoraba.
Se presentó como C., más bien después de intercambiar cuatro o cinco ideas, yo le encontré un leve aire a S., J. o M. ... incluso puede que sin ser ninguno, haya ido tomando la voz todos ellos.
Me lo explicó, sin que se lo haya preguntado, hablando de otra mujer me puso de protagonista. A veces no alcanza acariciar una sola piel, a veces necesitamos despertarnos y oler en nuestra almohada el perfume de otra cabellera, necesitamos otros ojos que nos seduzcan, otro sabor y otros labios para morder. A veces el amor y las promesas no son suficientes, y no importa el regalo de una vida entera y la eternidad... a veces simplemente necesitamos más.
Y no hay cantidad de manos que puedan satisfacernos, ni llamados, ni días suficientes en la semana para las citas que deseamos. Y por una insaciable ambición perdemos y perdemos una y otra vez lo que de alguna extraña, seca y triste manera amamos.
Pero mañana volvemos a ser iguales, y pareciera ser una cacería constante, donde las presas ya no significan nada y nos motiva sólo el placer de tener una, otra y una más.

Podría decir que lo contemplé con lastima, es más incluso pude imaginarlo un par de décadas adelante, en alguna noche de año nuevo, refugiándose en el barullo de algún restaurante lujoso y bonito, alzando una copa hacia el vacío, con recuerdos impalpables que nunca significaron nada.
Y me alejé, deseándole una mejor fortuna a aquella desdichada mujer que como yo estaba detrás de un hombre indomable, insensible y con casi cuarenta años vacíos bajo el brazo. Me alejé deseándole una mejor suerte, compadeciéndome de una mujer que tantas veces supe ser, y sigo siéndolo gratuita y concientemente.
Me alejé detestando a esa clase de hombres que por desgracia son los únicos que me anulan la razón, ignorando que a mi manera aprendí a ser casi tan insaciable e indiferente con todos ellos.
Y después de todo no había demasiado que nos diferencie.

lunes, 18 de octubre de 2010

Eres como una mariposa,


vuelas y te posas vas de boca en boca,


fácil y ligera de quien te provoca.

jueves, 14 de octubre de 2010

"Que sos una chubasquera, 
te gustan los tipos que vienen, te mojan y se van."

lunes, 11 de octubre de 2010

Honestidad Brutal

Hubiera sido más fácil si al momento de responder las preguntas en el psicotécnico acerca de mi personalidad y mi vida, hubiese hecho alusión a mis etapas depresivas, mi intento de suicidio, mis visión distorsionada de la realidad, mi autoestima inexistente, mi exigencia extrema, mi trastorno histriónico y mi tendencia a vivir al borde del límite y de vez en cuando tentarme demasiado y sobrepasarlo.
Sí, hubiera sido lo correcto, pero mi cabeza siempre está un paso más allá y en esta ocasión se adelantó a fabricarme una vida idílica, a dibujar sobre mí a una mujercita precoz y perspicaz, a disfrazar mi edad con algunos años más, a emanar entusiasmo y ganas de aprender, escuchar, implementar, empezar...
Eficaz, perfecta, responsable y puntual.
Tanto la psicóloga como yo, me creímos.

Como cualidad principal elegí la honestidad, juro que en ese momento me sentí la persona más transparente, sencilla y pura del universo. De vez en cuando y no entiendo cómo, los cadáveres de mi placard desaparecen, o se me olvidan, o nunca estuvieron. Y no se que pensar, pero la honestidad es una palabra muy amplia para mi comprensión, y la mentira es la llave capaz de abrir cualquier puerta y llevarme de la forma más rápida y sencilla a donde quiero llegar.
Hubiera sido lo correcto decirle que el laburo que me ofrecían me parecía una basura y el sueldo miserable, que en cuanto a su pregunta del jefe ideal, lo único que me interesaba era safar de un viejo pajero y en cuanto a mis expectativas dentro de la empresa.. confesarles que soy tan cambiante y me aburro tan rápido y fácil que cómo máximo me estiro a renunciar en enero.

Sería correcto también explayar la sinceridad a todos los aspectos de mi vida, y dejar el acostumbrado ‘todo bien’ cuando cualquier idiota casualmente te pregunta cómo andas.
Sería correcto decirles papa y mama que no pienso dejar de fumar, que por lo menos una vez a la semana me encanta tomar, que no salgo todos los días con el mismo fulanito que les vengo diciendo desde hace diez semanas atrás, y que paso menos noches de las que ustedes creen yendo a bailar.
Sería óptimo dejar de inventar excusas incoherentes cuando simplemente me aburro de alguien y ya no lo quiero ver más, o dejar de pedalear con los te llamo la próxima semana y la próxima, y la próxima no llega nunca más. Sería genial decirle que me rompe las pelotas que esté con media docena de minas más, y que me importa tres carajos que yo sea igual, debería poder sincerarme y reconocer que aunque le escape al menos alguien me importa un poco más que los demás.

Debería, tendría... tan lejos estoy de la honestidad, y yo que me creo alérgica a la mentira, que le escapo a las corridas, y juzgo a quienes son en mayor medida, pero en definitiva, como yo.
Es tan fácil volver cierto un engaño, hacer una realidad paralela y volverla principal, es tan fácil creerme y olvidar.
Hay secretos de mi vida que no comparto ni conmigo misma. Secretos que nunca existieron y me es imposible recordar. Se vuelve muy sencillo alcanzar la pura honestidad, cuando somos nosotros mismos quienes juzgamos lo que es mentira y lo que es verdad.

martes, 5 de octubre de 2010

Lluvia, granizo, fuertes tormentas..

Mi cabeza pronostica que los próximos quince días van a ser imposibles. Me espera un torbellino de malas noticias, trabas inmensas y el cruce de un abismo por el cual sin dudas voy a terminar cayendo y necesito prepararme para resistir el impacto. No tengo miedo, soy diferente y la mayoría de las cosas me resbalan, pero estoy equivocándome, y verme a mi misma me defrauda.

Es verdad, abuso extremadamente de mis dieciocho años, como muy pocos a mi edad soy conciente del valor que representan estas dos cifras. Que abuso de poder decir chau a quien y cuantas veces quiera, que cierro la puertas que se me antojen porque se que con sólo dar media vuelta se me abren docenas y docenas.
Digo chau y se terminó el problema, dícese que me escapo, yo la verdad lo tomo a modo de evitar enroscarme en algo que no vale la pena. Exprimo al máximo el poder de la juventud, disfruto derrochando el tiempo y me aprovecho de la ventaja que le llevo al resto.
Juego a aislarme, a desaparecer, a un día decir hoy me quedo en casa, renuncio, dejo pasar el parcial, le saco la batería al celular, cierro las persianas y me dejo morir con el día. Me encanta, amo tener esa posibilidad, esa falta de responsabilidades, el saber que siempre hay forma de repararlo, que cuando quiera puedo terminar porque se que de inmediato automáticamente cuando se me den las ganas puedo empezar de nuevo.
Hacer y deshacer, me encanta, escribir y borrar. No soy nada, estoy eligiendo y me fascina.
Probar, probar, probar. Es mi acción preferida, no quiero aferrarme a una cosa sin antes haberlo probado todo. Hablo en todos los sentidos que puedan ocurrírseles.
Me da miedo la libertad, mejor dicho me da miedo cuando la libertad se posa en mis manos, y cuando soy dueña de hacer o no hacer lo que quiera, me da miedo que pueda elegir y me da miedo que la curiosidad pueda llegar a matarme, como dice el dicho sobre mí. Pero soy así, nada nunca jamás va a conformarme, es así, y muy triste si no disfrutara del camino, porque en el caso de las personas de mi estilo... nosotros nunca alcanzamos una meta, un objetivo, nada, porque la llegada siempre va estar a centímetros de donde estamos. Insaciable, inconformista no, ambicioso.
Y sí, yo creo y estoy convencidísima que en el lugar de dios, yo hubiera hecho un trabajo bastante superior a la hora de esquematizar la vida.
La vida no alcanza, no me satisface, no me es suficiente, y estoy segura que no debo ser la única. Hay un problema, o es ella, o es uno de los porotos que la conforman: yo. Y definitivamente debo de ser yo, entonces... háganme un favor y sáquenme del sistema, porque simplemente no funciono de esta manera.

lunes, 4 de octubre de 2010

Errante

Quiero volver en una semana y traer buenas noticias, una sonrisa despampanante en la cara e indicios de que algo haya cambiado. Tengo miedo de que únicamente siendo drástica al extremo pueda llegar a estar mejor. Lastimándome y sacando de mi vida a la gente que me molesta/demora/afecta sin rodeos, sin vueltas, eliminando a todos, aislándome en mi misma, concentrada exclusivamente en un objetivo, poner mi vida en pausa hasta conseguirlo. Esos eran mis planes para octubre. Pero octubre empezó sin que yo pudiera darme cuenta del cambio de mes, mi cabeza divagaba en un septiembre eterno, y se me fueron los días y con ellos la fecha de inicio. Ahora ante la desesperación sólo se me ocurre el más arduo de los caminos, que llevándome a donde quiero, exige un alto precio.
Estoy dispuesta.
Un último intento de hacer las cosas relativamente bien. Si no lo consigo… habrá que optar por medidas más peligrosas y extremistas. Y aunque no quiero ser igual a lo que fui, ya no le encuentro más remedio. Algunos van a extrañarme, otros se podrán más contentos, pero a mi corazón no le interesa, porque sin importar la forma en que siga el siempre continúa sufriendo.

A veces necesitas que se te cruce un buen hijo de puta en tu vida, y sin lástima te tire la justa. Duele como la puta madre, pero es lo que todos piensas y ninguno dice. Es lo que yo sabía y escondía con tapujos. A veces necesitamos que algunas cosas entren por los oídos porque si nacen en nuestro propio cerebro ni lo analizamos. Tienen razón, los meses siguen pasando y yo me desvío cada vez más, pierdo rápidamente la vergüenza, y me siento cada vez más normal. Estoy descarrilándome, ganándome con orgullo cada letra mayúscula de la palabra DESASTRE que me define perfectamente como lo que soy.

Sólo portándome mal, muy mal, encuentro algo parecido a lo que podría ser la felicidad. Y con eso sobrevivo, paso las noches pensando en formas divertidas de equivocarme, ya no me lastimo directamente, pero si encuentro a las personas indicadas y lo suficientemente audaces como para hacerlo sutilmente por mí. Realmente no quiero ser lo que hoy soy, o lo que parezco... ya no se en realidad, pero cada día que pasa refuerzo más aquella en quien me convierto.

Evito los espejos, para no horrorizarme por el hecho de que no me encuentro ahí dentro. Ya no soy yo, no tengo la mínima idea de quien lleva puesta ahora mi piel, que impulsos son los que ahora teclean las letras, cuáles son los deseos con los que duerma esta noche y las ganas con las que despierte mañana.
Hoy podría esperar lo que sea de mi misma, y juro que no me causaría la mínima expresión de sorpresa.

sábado, 2 de octubre de 2010

Soy lo que ves, aunque lleve otra adentro.

La pasión se extingue. No hay mejor verbo para describir de que manera se nos escapa de las venas sin que nos demos cuenta. Y yo perdí la pasión por varias cosas últimamente. Lo que antes me mantenía exitante, euforica, espectante, ahora no me produce más que lo que me produce cualquier hecho cotidiano.
No siento ganas de escribir, no me motiva el estudio, cancele la cita de esta noche, me sienta bien estar engripada... será un período? será una mala semana? el estres del estancamiento? el estar exausta de darme siempre contra la pared respecto a los hombres, que ya ninguno me entusiasma? será que escribir se me volvió imposible, y sumado al poco tiempo y la falta de sucesos tristes para descargar, ya no me interesa plasmar las boludeces que corren por mi cerebro? Será que el alcohol dejó de hacerme efecto y ahora siento que sólo me lastima? y le bajaron el volúmen a la música, le quitaron el azúcar a los besos y las luces a la noche, ¿o será que soy yo la que anda descolorida?
Será que despues de semanas y semanas de salidas, y noches de jueves, viernes, sabados domingos y hasta lunes llegué a casarme de la noche misma? será que entendí que la felicidad esta para el otro lado o me asustó darme cuanta que hace tiempo ya no soy la misma? Fingir es el más peligroso de los engaños, desde el momento que fingimos una conducta nos la propiamos. Somos los que mostramos.
Desidia, la peor de las desdichas. Abandono de mi misma, mientras voy en busca de algo que no necesito.
Dormir, lo único que quiero es dormir, sola, dormir sola.
Dejar de pensar, descansar y mañana intentar volver a sentir.

martes, 28 de septiembre de 2010

I don't wanna be another one

Yo no quiero ser otra en tu lista, o en tu colección.

jueves, 23 de septiembre de 2010

No era para hacerte enamorar,
era sólo para un rato estar,
yo te avisé, mi amor yo te avisé ♪

Tu sabias que yo era así, pasión de una noche y después el fin.
Y yo te amé, mi amor y yo te amé.
[...]
Yo sufrí mucho por amor ahora viviré la vida♪

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Uno más.

No me quiero volver a sentir así.
No quiero sentir este peso, esta opresión en el pecho, esas ganas de mandar el tiempo para atrás e idear conductas diferentes con la fantasía idiota de obtener resultados distintos. No quiero culparme y sentirme incapaz, imperfecta y tan pero tan pequeña. No quiero sentir que perdí cuando nunca tuve nada. No quiero ser una mujer de piedra, insensible y aislada, a miles de kilómetros de la sensibilidad de mi piel y de la credibilidad de mis palabras. Pero tampoco quiero extrañarte, necesitarte, sentir que algo que nunca estuvo ahora me falta. Ya pasé las etapas de ilusiones, ya sufrí, ya lo viví, ya me di la cabeza contra la pared dejando que me pisotearan el corazón... ya entregue todo a cambio de dolor... y ya lamentablemente no me queda más nada para dar.
Pero aunque uno se canse muy rápido de intentar, nunca jamás se va a cansar de sufrir. Y aunque no me importe demasiado, la soledad arde, incomoda, nos mantiene constantemente con la sensación de que algo nos falta, de que tenemos un vacío irrellenable.

Así andamos, siempre con esa sospecha acertada de que perdimos algo que nunca tuvimos. Siempre con esa necesidad en el pecho de algo que no conocemos.
Y aunque me considere la mina con los pies sobre la tierra más desconfiada y realista de todas, no puedo negar que me es imposible controlar la confección mental de ilusiones, y que la esperanza es de todas la última llama en apagarse junto con la de la vida misma.
El día que deje de hacerme ilusiones, ese va a ser el día para el cual ya no exista ningún mañana. Asique mientras tanto.. a seguir sufriendo con ganas!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Se niega a ser romántica

Viste cuando decís mil veces algo, y siempre pero siempre terminas haciendo exactamente lo contrario?
Bueno, me pasa todo el tiempo y la realidad es que me harté. Te duele, te duele, y vos seguís haciendo presión sobre la herida lastimándote más, como si te diera placer el dolor. Parezco una masoquista enferma.
Si te duele no es buena señal como dicen, si te duele es una mierda y hay que cambiarlo. Asique chau,  nadie se va a morir, el único que sale perdiendo es mi capricho obsesivo.

Mi problema es llegar a decidirme por sí o por no, pero soy demasiado extremista y cuando finalmente tomo una desición esta es defintiva, muchos podrían atestiguarlo.


So... Good bye. (punto final :)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Enfermarme para curarme.

Dejé el café, lo sustituí por el té. Ahora pretendo dejar la comida, para sustituirla por la nicotina. Cuando estaba por empezar a escribir, sentada con la taza térmica de té verde en la mano, me tenté por tipear: ‘esta mañana me descubro enferma otra vez’ y quizás incluso iba a adornar la frase agregándole comentarios mórbidos sobre como se extraña el vacío y esa sensación de autoconsumirte desde adentro.
Y entonces me detuve frente a la invitación del teclado de plasmar mis pensamientos, y vi todo un poco más claro. Ahora se que no estoy enferma, sino que necesito con urgencia enfermarme para curarme.
Por primera vez intenté durante los meses pasados buscarle solución a este rollo mental por vías correctas, del modo indicado y sano. No sólo no lo solucioné sino que lo agravé. Soy extremista ¿cierto? Exagerada en un ciento por ciento y vivo constantemente al límite. Con esa breve descripción se explican los resultados.

Ahora estoy desesperada, frustrada y obsesionada con los numeritos, con una aguja rojo brillante que dicta la sentencia de mi tortura.
Muchas, muchas veces pensé en acostumbrarme a que toda mi vida sería de esta forma, a que la vida por siempre me va a dominar y va a moldearme a su antojo, y si no me gusta, si me rebelo o intento frenarla, me va arrastrar, a revolcar y sólo conseguiría agravar mi miseria con la resistencia.
Y basta que se te cruce un pelotudo feliz de la vida, para replanteártelo y entender que todos podemos y que en mi caso de seguro debe de ser mucho más fácil, siendo mi aspiración tan humilde. Pero tengo ese pequeño problemita, lo paulatino me aburre, la constancia no está en mi diccionario, y necesito ‘urgente’, ‘ya’, ‘abruto’y termino por alargarlo aún más de lo que hubiera tomado hacerlo del modo relativamente ‘correcto’.
Pero me niego, y ahora puedo decir con libre conciencia de que lo intenté y fallé.
Vuelvo a mis andanzas, vuelvo a hacerlo como se me antoja y me resulta más fácil, y no me preocupa el alto precio que pague a cambio.
Me negué a volver por meses, incluso casi logré mantenerme distante durante un año, pero hoy estoy devuelta, más enterrada y más segura que nunca. Con otro fin, con el equivocado, con el que definitivamente no está detrás de todo esto. Antes quería morirme, y pasito a pasito lo iba logrando, ahora quiero ser feliz, y mi cabeza averiada me dice que vaya por el mismo camino ¿Cómo mierda es posible?
Quizás después de todo yo no sea tan idiota, y todavía quiera de vez en cuando castigarme un poco, y lo disfrace con la excusa perfecta de querer mejorar.

Me siento peor que nunca cuando paradójicamente esta sea tal vez la etapa de mi vida en la que cuento con más salud física, y mental principalmente.
Hasta ahora fue el mejor año de mi vida, desde los trece años, o sea desde que tengo ligeramente desarrollado el raciocinio jaja (excluyendo a enero que incongruentemente fue el peor mes de mi vida). Y lo peor es que es cierto, y que si alguien lo analizara no encontraría ningún otro logro que no sea las tres materias metidas de la facu, y mi pelo que creció dos coma cinco centímetros. Triste, frustrante más que nada.

Así que expuesto el panorama, propongo un trato, conmigo misma, o con esa parte de mí que siente culpa, miedo y me discute diciéndome que así como estoy puede sentirse bien y ser feliz... dicho en otras palabras mi parte utópica y más mogólica,
Propongo un plazo a mi manera, breve lapso regido por mis propias reglas, o justamente porque no rija ninguna de ellas. Si fallo.. me resigno finalmente a hacer las cosas como es debido y del modo correcto, aburrido e imposible. Pero si consigo al menos lograr sentirme por un efímero instante lejos de todo, siendo yo misma, liviana de problemas, orgullosa y principalmente contenta y capaz, Entonces me sigas o vuelvas a lo que hoy sos, habrán valido la pena las lágrimas que desde ahora te anticipo, las ganas de desaparecer, y los días eternos que vas a pasar aislada mordiendo las frazadas, preguntándote porqué elegiste querer padecer esto. okayy?

Good luck  :)

sábado, 11 de septiembre de 2010

No me miró, mantuvo la vista fija más allá del parabrisas y me confesó que era infeliz.
Si en ese momento alguien me hubiera arrancado el corazón del pecho, juro que no hubiera dolido tanto.

Lo habría abrazado, le habría dado media docena de besos como cuando era chiquita y me llevaba al colegio y yo no quería bajarme del auto, le habría dicho a los gritos lo culpable que me sentía de ser cómplice en que no estuviera contento con su vida...
Pero no. Me fui, y lo vi alejarse con el alma desnuda empapada en angustia y esa expresión infantil desesperada en sus ojos.Y hasta este momento no dejo de repetir la escena en mi cabeza.
Mi mundo entero se derrumbó en un segundo, bajo sus dos palabras. Ante lo evidente... necesitaba escucharlo para entender que fuera de su felicidad todo pierde relevancia.

No puedo creer que te ame tanto.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Sexy 212, 300 km/h, Kevin, CH..

No quiero volver a verte. Y te extraño, no a vos, al calor falso que me dabas. Y es cuestion de reemplazarte, tan sencillo como eso, sustituirte, cambiarte los ojos, el pelo, la marca del perfume, las sábanas y la dirección de tu casa. Y te prometo que voy a conseguirlo antes del próximo sábado. Voy a seguir llevándote conmigo, pero de otra mano, voy a seguir besándote pero en otros labios, voy a seguir pidiendo lo que no pudiste darme pero con otras esperanzas.
Sos y vas a ser siempre el mismo, porque en verdad no sos nadie y porque todavía no tengo pruebas de que existas más allá de las fantasías en mi cabeza.
Mes a mes cambias de nombre, y me haces odiarte, ansiarte más.
Te busco en cada hombre y no estás. Y sabiendo que es mentira me conformo con calmar un poco mi soledad.
¿Fue mi culpa? ¿Pude haber echo algo diferente?
¿Había manera de crearme un espacio en tu futuro, un hueco en tu colchón por un tiempo prolongado? ¿Alguna vez miraste algo de mi que no fuera mi piel? ¿hubiera valido la pena tener esperanzas? ¿habría sido diferente si no daba por sentado de entrada que yo no te interesaba?
¿me habrías llegado a interesar alguna vez? ¿me habría podido enamorar?
¿Me vas a extrañar? ¿alguna vez pensaras en mí cuando otra te abraza para dormir?





Tu perfume se sumó a la lista de los aromas que me estrujan el pecho.
Pero te prometo que voy a pensar en vos cada vez que lo sienta en alguien más, e involuntariamente te garantizo que a ese alguien sin excepción lo voy a rechazar.

Dentro de poco no va a quedar perfume que no me produzca nostalgia y me haga mal.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Me has hecho creer que sin mentiras no existe felicidad

Si hubiera estado esa noche en Buenos Aires, la habría pasado con él.
Pero desgraciada o afortunadamente no estaba, se había ido, me había dejado al igual que mi entusiasmo y mis ganas de hacer de mi vida algo. Estaba completamente sola y porque quería, porque había elegido al único hombre de mi vida que estaba lo suficientemente lejos como para no poder tocarme un pelo.
Elegí una vez más quedarme sola, como hacía tiempo no lo hacía, y preferí dormirme con la seguridad de saber que a la mañana siguiente no tendría que preocuparme por amanecer con culpa o con temor a encontrar las sábanas vacías. La soledad puede no ser muchas cosas agradables, pero si hay algo que sí sabe ser con absoluta devoción es ser fiel. Una vez que te entregas a ella, jamás te abandona, sino que por el contrario te obliga abandonar a todo el mundo y hasta a vos misma.

Apagué el celular, por un momento temí que algún llamado inoportuno lograra convencerme de salir a buscar amor donde definitivamente no lo hay. Sé que lo hubiera hecho, se que hubiese buscado vivir una noche de mentira tan sólo para menguar mi angustia, y también sé que al día siguiente me arrepentiría.
Me sentía presa de mí misma, ¿necesitaba ir al extremo de encerrarme para evitar equivocarme? Cuántas veces ya había sucedido, cuan conciente era yo de lo que hacía y cuánta era mi desesperación por calmar al menos por una noche el dolor, que me hacía pasar por alto mis experiencias negativas y me convencía de volver a cometer mismos errores una y otra vez.
Masoquista sea tal vez. Para mi un beso anónimo es una inyección de morfina.
Me exaspera la simple idea de imaginar volver a lo mismo y recurro a lo que sea para distraer mi mente y esa tentativa enfermiza hacia mi propio cuerpo.
A veces temo que por querer evitar los síntomas de una enfermedad que inevitablemente llevo en la sangre, esté tomándole sabor a otro vicio, casi me atrevería a decir, incluso más dañino que al que ya soy adicta.

Siento terror ante la posibilidad de llegar a enamorarme de él. Pero mucho más me aterraría saber que tal cosa no me podría suceder.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Oh my gosh!

Estaba felizmente (primer mentira) escribiendo boludeces de la vida, y de pronto llegó ese motivo que estaba necesitando para justificar lo mal que me sentía. Empiezo a pensar que mis sentimientos tal vez tengan cierto don o premoniciones que les permitan advertir cuando algo va andar mal, entonces ya se ponen tristes o contentas de antemano (segunda mentira).

Si yo ahora mismo me sacara el pijama, que lo tengo pegado al cuerpo desde anoche, me sacara las hebillitas que están simplemente para hacer un poquito más presentable mi desdicha, me sacara la tanga, cola less, cultote o lo que hoy tenga puesto, y por último me arrancara la piel... acomodaría todo enfrente mío, lo rearmaría, le daría forma, lo rellenaría con aire que no difiere demasiado de mi alma vacía, y entonces lo (me) contemplaría desde un tercer plano... definitivamente opinaría de igual manera a todos los demás, claro está. Dicho en palabras crudas y en el lenguaje más directo: Semejante boluda, nena mimada de papá y mamá, de vida idílica, que cuando amanece con el antojo de que el día esté soleado, y los rayos de sol trágicamente se encuentras interceptados y obstruidos por la presencia de material nebuloso en la atmósfera, revoluciona cielo y tierra, y se siente víctima de una conspiración universal contra su persona.
Exacto, en otra piel y siendo insensible al nivel de la mayoría sentiría lo mismo que ustedes, y me juzgaría de estúpida, susceptible, caprichosa y exageradora (estando efectivamente todos los adjetivos muy bien colocados). Es fácil juzgar, es fácil mover las piernas e imaginar cómo sería no poder hacerlo. Las conjeturas son gratis, y eso es lo más divertido y lo que más nos incita a crearlas. Es facilísimo, y me da pena que vivan (y me excluyo con causa) haciéndolo.

¿Para que perder tiempo en desmentirlo?
Si mi vida es perfecta, mis días son todos soleados, yo soy preciosa y la gente no puede evitar amarme. ¡Que sencillo me resulta! envidien con causa, porque hay motivos...
Pero cada tanto se me salta sin previo aviso el esmalte de la uña del dedo anular, ¿viste? Y entonces de repente el discurso de la presidenta K. me corta la novela de la tarde, y cuando voy a la alacena a buscar mi té de frutos del bosque me doy cuenta que no hay más y voy a tener que conformarme con el té verde o el de manzanilla... Y mi vida que era perfecta hace un segundo se me desploma, y me quiero LITERALMENTE matar.
¡¡¿Que catombe no?!!

¿Tiene sentido? Imaginen si fuera cierto... Si no habría sarcasmo en la mitad de las cosas que digo. Imagínenlo, y sigan juzgando que con el diario del lunes abajo del brazo TODOS somos capos.
Me voy a mi perfecta vida, a buscarle la quinta pata al gato y el pelo al huevo, y si no hay pata encontraré una cola, y si no hay pelo habrá una pelusa...

Cuánto es verdad y cuánto mentira no lo se.
Pero en esta piel, en este pijama, en esta bombacha y con estas hebillitas, la vida no es tan sencilla como parece.

lunes, 30 de agosto de 2010

Wake up int he morning filling like..♪

N: Hola si?

T: Hola naty? Como andás?

N: Ahh.. Hola T. Cómo estás?

T: Bien, bien, necesitaba hablar con vos, creo que con lo de anoche las cosas no quedaron muy claras, y para evitar generar un ambiente incómodo prefiero que lo hablemos...

N: No te hagas problema, lo que pasó ayer no fue nada, está todo bien, en serio.

T: No, no está bien, recién cuando nos vimos no te dije nada por que no daba ahí con todas las chicas... pero quería saber si quisieras probar algo conmigo.

N: ...

T: Seme sincera, se que no sos la única mina en el mundo, así que si no querés no hay problema está todo bien. Te gustaría que saliéramos?

N: T.. es un poco complicado, estoy en una etapa de mi vida en dónde no quiero ni busco nada en particu..

T: ¿Vos no te dabas cuenta que me gustabas?

N: ¿cómo?

T: Digo... me acercaba a cada rato para explicarte cualquier boludés, me quedaba a escucharte.. es más te di la oportunidad de que vinieras a trabajar conmigo y con los chicos... ¿por qué pensas que fue? Me gustas.

N: Qué?!

T: Bueno, esta bien, olvidate, ¿entonces que hacemos?

N: Te agradezco en serio T. Pero justamente como voz dijiste hay otras tres mil millones de minas en el mundo, y justo yo en este momento no quiero nada con nadie, espero me entiendas.

T: Bueno, ok, perfecto. No hay problema, no hay problema.... ¿A trabajar entonces?

N: A trabajar...

T: Te mando un beso.





Soy un chiste, a dónde sea que vaya siempre voy a ser un chiste.

Es mentira que más de cien mentiras no digan la verdad♪

Nunca dejé de estar sola, lo se, pero ahora es cuando se comienza desteñir el engaño, y el hecho de haber estado acompañada por una sombra en vez de un hombre se hace más evidente. Y son noches como las de hoy, que sin dudas están excesivamente de más, en las que entendés que no importan la cantidad de llamados o de citas, de besos y abrazos, que no importa la cantidad de personas que te hacen compañía... mi soledad no es física, mi soledad es profunda y afecta a mi alma, y de ahí a todos mis sentidos.
Gracias por mentirme, gané algunas horas de ingenuidad. Y sin embargo no puedo fingir ser idiota, siempre voy a detestar mi parte más inteligente y perspicaz. No se por quien lloro, seguramente sea por mí, por darme cuanta que el mundo a veces resulta ser más dañino que yo para conmigo.
Podría hacer una lista de veinte nombres mínimo, y así entendería dónde quedó relegado ese cariño que pedías y yo ya no tenía.
Hay que ser uno para reconocer al otro. Yo sería el número veintiuno en esa lista.

viernes, 27 de agosto de 2010

Vence el 27 de Agosto de 2010 a las 7:30hs.

Me giré para ver cómo dormía, le acariciaba el pelo despacio hasta que me cansé de fingir ternura. Afuera hacía frío, pero allá adentro de las sábanas helaba. No era el ambiente sino mi cuerpo frío, mi cabeza lejana, y mis sentidos absortos, reclamándome estar perdiendo el tiempo, estar regalando algo de mí, aunque sea lo más mínimo, por algo que evidentemente ya no valía más la pena.
La otra noche me dijo que me había elegido (sin decir para qué, lo interpretamos ambos en el sentido más superficial) y en respuesta a su confesión, mintiendo yo le dije mismo. Más tarde cuando le pregunté por qué a mí y el contestó, me di cuenta que el también mentía.
No tratábamos un tema de exclusividad, para nada, sino que diciendo otra cosa remarcamos cierto interés falso que quizás, y sólo quizás, el creyó al incluirlo haber adornado mejor la situación.
Me sentía tan estúpida con mis llamados de atención y mi necesidad de amor implícita en mis besos muy mal correspondidos. Me sentía helada, quise irme, pero sabía que yéndome volvía a mi misma, a mi soledad y a mi espacio para pensar en él y en los demás. Y me quedé por un rato, un largo rato, sufriendo en silencio, deseando que despertara, que girara sobre mi y me abrazara, me besara el cuello, me tomara por la mano o hiciera cualquier tipo de movimiento para sentir su presencia, para convencerme de que en verdad, a pesar de mi alma abandonada, al menos mi cuerpo no estaba solo. Y cómo si leyera erróneamente mis pensamientos, me tomó por la cintura con fuerza y con vehemencia me hizo suya, o creyó hacerlo. ¿Cómo explicar lo bien que me hacía sentirme tan mal?
Sé que yo no le importo, y sé que él sabe lo poco que me interesa. Supo desde nuestra primera noche que lo que me incitaba a desenvolverme con tanta pasión era la misma soledad y esa necesidad por engañar al vacío. Por su parte sé que el busca olvido en mis labios, y un pasatiempo directo a tiempos mejores. Por mi parte sólo estoy aburrida, y quizás sólo sea el misterio por no saber ni entender que es lo que lo cautiva de mi, lo que me hace seguir viéndolo.

Siendo profundamente masoquista, lo que más me atrajo en un principio fue la diferencia de edad, su cabeza a kilómetros de la mía, sus emociones muertas, su sexualidad al máximo, y por sobre todo su desinterés absoluto hacia mí, llega un punto en donde duele, duele muchísimo saber que pierdo el tiempo, y molesta ver como para otro, siendo yo tan egoísta y a la vez tan autocrítica y exigente conmigo misma, valgo tan poco y soy tan nadie dentro de la nada que compartimos.
Por eso son un error peligroso las noches repetidas. Todo aquello que termina antes de empezar, es una relación equivocada.
En mi caso los errores se multiplican, porque sinceramente no sabría como llevar adelante otro tipo de relación, un con vida, con espíritu y sana, que prometa una longevidad considerable. Tampoco me interesa en la etapa que estoy hoy, pero no puedo ignorar esa necesidad humillante de compañía que a veces muy mal expreso en piel de un extraño.

Una vez sola, luchando contra el insomnio, mordiendo la sábanas, bailando con la almohada y vertiendo el café en la mesita de luz, busqué el celular, necesitaba borrar la noche con otro nombre, necesitaba otra voz, necesitaba como siempre sacar un clavo con otro. Revisé la cartera tres veces, entre las llaves, maquillajes, billetes sueltos, restos de cigarrillos, boletos de subte, aspirinas y libros deshojados, entendí que mi celular no estaba. Sospecho que en ese momento mi inconsciente sonrió y mi corazón dolorido suspiró de alivio, accidentalmente lo habría olvidado en su casa, en algún rincón lejos de mi necesidad por llevarlo conmigo, para darme un descanso, para reconciliarme conmigo y aceptar que la soledad a veces es necesaria.

martes, 24 de agosto de 2010

¿Verdadero o Falso? Elijas la respuesta que elijas siempre va a ser la correcta.

Se siente raro desempolvar libros viejos, arrumbados en el costado de los estantes más altos de la memoria, libros que pensé no volver a abrir jamás.
Esta mañana me desperté temprano, como de costumbre, siete y media suena el celular con algún tema del momento cargado con muchas pilas, para empezar el día bien arriba. Lamentablemente el rington no logra eficientemente su objetivo, y si a la cuarta vez q lo apago el aparatito a los diez minutos sigue sonando, soy capaz de estrellarlo contra la pared. Sospecho que cuando duermo, aprovecho para charlar con mi inconciente, y supongo que últimamente no estamos llevándonos demasiado bien, nos encontramos en muchos puntos y disentimos de lo que consideramos como bien o mal, por lo que mis mañanas amanecen mal humoradas y con una sensación de resentimiento hacia mi misma, que no logro disolver hasta no caer en la cuenta de lo que en realidad pasa.

 
Pero esta mañana decidí romper con la rutina, e impulsada por un consejo que recibí anoche, en un llamado oportuno que rescató a mis lagrimas de la mortal caída, luché contra la desidia, renuncié al calor de las frazadas y aunque lo conseguí un par de horas luego del primer timbrazo del despertador, finalmente logré lavarme la cara, calzarme los joggings, elegir las zapatillas más cómodas y con los auriculares ya en las orejas, cruzar la puerta de casa, cantando a toda voz las barbaridades que decía un bonito reggueaton. Corriendo es el momento en el cual puedo asegurarles con toda certeza que me siento plenamente feliz. Soy yo flotando a una altura inalcanzable para los pesados problemas, a un nivel superior a mis ambiciones, con un desinterés general por todo. La música se convierte en el único ambiente y yo me despliego de mi propio cuerpo para avanzar, avanzar y avanzar hasta un lugar al que no tengo interés de llegar. Es el único momento en donde mi cabeza deja de funcionar, un breve lapso en donde mis pensamientos mueren, o me dan tregua para luego volverme a atacar. Lo disfruto realmente lo disfruto muchísimo, y cada vez que retomo la rutina caigo en la misma pregunta, el no entender cómo es posible que abandone algo que me hace tan bien.

Con un mañana agitada el día arranca distinto, y sin embargo vengo arrastrando dos semanas complicadas, y aunque lo intenté, cuando salí de la ducha no conseguí convencerme para salir de casa otra vez. Me senté en el escritorio, hice el ritual diario con la computadora y desde ese momento sigo acá sentada, envidiando esas risas sonoras que escucho venir desde la calle de los chicos saliendo del colegio al mediodía, disfrutando de estar, de vivir, de cumplir con el día a día, bebiendo de ese sol maravilloso que hoy brilla más que nunca porque sabia que yo iba a retomar mis caminatas matutinas y quería estar ahí sólo para darme la bienvenida. Bendito sol que defraudo y engaño estando en plena oscuridad a la luz débil de un monito opaco que a su manera me hace feliz.

Lo trágico en la mañana fue toparme con un blog, un blog particular que creo haber leído en otro tiempo, o al menos haber leído algún otro pero del mismo autor. Me fascinó, me quedé pasmada con cada entrada, devorándome cada una de las palabras, haciendo eco de cada párrafo que terminaba. Deseando que alguna vez alguien escribiera con la misma delicadeza y tan detalladamente sobre mí, como él lo hacía con sus mujeres. Parece conocer más sobre ellas que ellas mismas, las idolatra hasta el punto de convencerte que realmente son diosas griegas impecables, de ensueño, cuando en realidad son mujeres corrientes como todas. La realidad es que son ambas cosas, pero él sabe verlas a su sublime manera... y eso deseé, que alguien pudiera verme así, tan ideal, tan soñada, extraordinaria...

Terminando de leer un año entero de entradas, me recordé que ninguno de esos textos eran ajenos a mi vida. Yo tuve mi etapa, la peor y mejor de todas, donde el amor y el odio son sentimientos conjuntos y que van perfectamente de la mano, donde las emociones se vuelven enfermas, y uno llega a confundir alegría con angustias y viceversa. En el mundo de las pasiones, todas ellas son tan potentes que se parecen, y esta permitido sentirlas todas juntas en un mismo momento. Yo las viví, las sentí, las encarné y las expresé de formas poco convencionales, insanas... como no habría otra forma de expresar algo tan fuerte.

Hablando honestamente, al recordarlo, no me arrepiento, en lo absoluto. No obstante no cambio por nada lo que hoy tengo, no quisiera volver a ese estado jamás, por eso vivo mirando al amor con recelo, y aunque lo necesito me mantengo distante. Huí de ese mundo de enfermos, de ese mundo en el que creí que yo sola conocía y estaba inmersa. Y ahora estoy entre los normales, de piel y hueso, para los que el corazón es un simple diagrama y el amor son cosquillas, suspiros y fácilmente reemplazable. Para los que no cuentan con la posibilidad de ser protagonistas de una novela romántica, porque tal cosa sólo existe en libros, películas y en los sueños de los más inocentes. Para los que por ignorancia o tras haber sufrido tanto, están cerrados, totalmente superados ante la realidad de que el mundo es frío, la luna una roca en el cielo y las personas caníbales.

No quiero decir con esto que estoy negada, sí quizás aterrada, pero sólo convertí las cosas en lo simple que son. La vida ya no tiene más colaterales, ni los pensamientos son tan profundos.

Sin embargo es lindo encontrarse cada tanto con gente mágicamente enferma, que escribe maravillas de la realidad mugrienta, que es capaz de crear y créese una realidad distinta para cada cosa sólo porque a él le parece que así podría ser. Me recordó mucho a quien fui, y quien todavía en menor medida sigo siendo, ya lo ven el primer ejemplo que di sobre lo maravilloso que me resulta algo tan frecuente y ordinario como salir a correr. Pero lamentablemente no podía ser feliz creando mis propias realidades, porque tarde o temprano terminaba colisionando duro con otras verdades.



Por mi parte sigo bien, con ganas de todo pero estancada. Haciendo entradas pelotudas como la anterior, para fingir que yo también puedo ser como las chicas comunes a los dieciocho años, y sentarme a sufrir porque alguien no me contesta un mensaje, o porque supieron limpiamente desaparecer con el primer asomo del sol. El título era mentirme, porque realmente tales cosas no suceden, sino que yo las produzco, necesito que pasen para sentirme más humana, mas adolescente, más ordinaria. Mis intereses están a kilómetros de donde los finjo posar. Y puede que los siga manteniendo allá lejos, donde pasen desapercibidos entre los demás. Pero acá no, no en mi blog, en el único espacio irreal donde enteramente sé ser yo, no puedo, estaría mintiéndome, y si bien me autoengaño a diario, esto ya es un descaro.. subestimarme de esta manera!

Esta soy, en vías de sanarme el alma, de aprobarme y aceptarme, de convertir mi propio país en el maravilloso de Alicia, de crear y convencerme de que todo está dispuesto para mi, y que la vida espera que la tome por las astas y la lleve a ser lo que yo quiera.

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