"Los hechos y/o personajes del siguiente Blog son ficticios, cualquier similitud con mi vida personal es pura coincidencia."



miércoles, 7 de julio de 2010

Tres semanas de suspenso pueden cambiarlo todo. A decir verdad los mensajes nunca fueron enviados con la suficiente alegría, y yo estaba más concentrada en encontrar nuevas citas que en pactar la que estaba en espera hace rato largo.
Desinterés absoluto. No se que fue lo que me llevó a arrimarme y llegar hasta allá, a contestar un sexto del total de los mensajes, pocos, pero los necesarios para estipular un encuentro.
Y llegué... y a los diez pasos, mi cabeza inteligentemente, lo confundió con alguien más. Me acerqué deseando que fuera él, admirando su tapado gris que acentuaba el diámetro de su espalda fornida, dejando de lado que no fuera rubio y que sus ojos no tuvieran el celeste pálido de siempre. Me sonrió con la sonrisa más hermosa que nunca antes había visto en su rostro, y creo que de alguna manera estaba esperándome también.

Pero entonces por detrás de sus hombros lo vi llegar, a él mismo, con una sonrisa mucho más amplia y descolorida, con los ojos ansiosos y la mirada alborotada, delatando cierto regocijo y placer al verme que me produjo repugnancia.
Me tomo las manos y las besó, luego me besó la frente y los labios, abrazó mi cintura y me estrujo hacia su pecho. ¿Realmente pensó que con la violencia de sus movimientos iba a creer que me había extrañado? Me aparté, bajé el rostro y me volví hacia el muchacho de tapado gris que expectante y desilusionado, analizaba lo extraño de la situación. Lo miré con pena y creo que en la mirada envié alguna súplica porque me llevara lejos. No resultó.
Aquel extraño que decía ser mi amante me arrastraba por el brazo, y deseé poder desaparecer, esfumarme, dar vueltas el reloj y negar la invitación.

Y sin embargo no entendía qué pudo haber echo que las cosas cambiaran tanto ¿No había sido hace poco más de veinte días, en ese mismo laberinto de casas y edificios, donde tras el análisis de sus facciones y sus palabras lo había encontrado amable, inteligente y fuerte...?¿Dónde estaban todas esas cualidades que ahora eran debilidad, inmadurez y el claro deseo físico que no podía disimular hacia mi?
¿Como puedo cambiar tanto en tan sólo un tercio del mes, como puedo aburrirme tan fácilmente, como puede llegar a disgustarme tanto algo que en un principio me atrajo? ¿Como carajo puedo ser tan cambiante respecto a una misma cosa en dos momentos simultáneos?

No preguntes por qué, porque no me fui, porque no desaparecí como quería, porque no me senté y le conté que ya no era el mismo de hace un mes, o que la chica atrevida que lo había conquistado se había ido y me había entregado el mando. No me preguntes porque pasé la noche con él... quizás porque no estabas, quizás porque aunque jamás te haya llamado sabías que te necesitaba. Quizás porque te hubiera echo feliz que no lo hubiera echo así... quizás por tu culpa, no lo se.  O quizás por la mia, por reprocharme el haberte dejado ir.