"Los hechos y/o personajes del siguiente Blog son ficticios, cualquier similitud con mi vida personal es pura coincidencia."



lunes, 29 de noviembre de 2010

No cejarás.

Necesito testigos, o atestiguar. Me fui al carajo, él me llama de nuevo, me volví una basura. Daría cualquier cosa para cambiarlo, para retroceder a la segunda semana de octubre, y sin embargo para este jueves no pienso estudiar. El sexo es todo y ni siquiera me alcanza. Quiero desenchufarme, estoy enfermándome de nuevo y necestaría, sería óptimo si me ayudaras, me dieras una mano. El enero pasado ¿te acordás? no, cierto que no me conocías, pero este puede volver a ser igual. Me reprimo a medias y me equivoco de igual manera. Tengo que confesarte, nunca voy a cansar de lastimarme. Manaña voy sentirme más viva que nunca. ¿Reparaste en la idea de que mañana no llega? Entonces quizas siga muriendo por siempre. No todo es tan trágico, las palabras no tienen la misma resonancia cuando la soplan mis labios. Esta soy yo, no la que entrecierra los ojos y se acomoda el pelo con la mano derecho hacia atras... despeninadose con los dedos abiertos. Duermo con cada uno, pero cuando estoy sola están todos conmigo al mismo tiempo, mientras a su vez están con otras mujeres y hombres, entonces somos muchos más ¿te diste cuenta? No entendés. Me entendés cuando  te digo que no puedo más, cuando lloraba con Inocencia de Avril.. en la estación Devoto... ¿el tren San Martin? ¿Una noche a las nueve pasadas? ¿Y aquella otra mañana? también eran las nueve pasadas... LLegué cuarenta minutos tarde a trabajar, nadie se dio cuenta. De alguna manera no siempre estoy donde parece. Mamá y papá los amo, pero ahora se van y me dejan el espacio libre, el tiempo suficiente para recuperar la vida. Los amo desde lejos, los extraño igual. Soy feliz muriéndome, y de alguna manera siendo feliz en vísperas de la muerte me siento más viva que nunca. La eternidad te aletarga, te suspende, te anula las ganas. Vivimos mitad muertos mitad vivos. Cuando morimos pasa lo mismo. Yo creo que estoy un paso al costado del proceso normal, natural, corriente. O por ahí estamos todos sumergidos en las mismas aguas, y nos convencemos de que pertenecen a mares distintos. ¡Queeee ssse yo! Para mi todos los demás son de porquería y yo soy la única esperanza del mundo del mañana. ¡Basura! soy más hija de puta que el propio sistema. Pero bueno, así como también lo soy, lo haría mejor. Un granito. En ese mar de mugre, un granito de la base, de la superficie... eso es lo que soy, lo que sostiene al mundo contaminado. Somos importantes. Si lo intentábamos en serio, quizás no lo hubiésemos logrado tan... ¿irreversible? Ayer hice una lista e incluí a varios, quizás lo lean y de inmediato sepan que están adentro, o mejor dicho que lo van a estar, ja. Los caprichos míos no son leyendas. Ganas, es lo único, estoy vacía. Volví con los que me lastiman, quizás ya dejaron de lastimarme y pretenden volver.. siempre voy a tener la puerta abierta para ustedes! los extrañaba hasta debo admitir, y después me jacto de mi inteligencia. Así se explican las desiciones con consciencia que me arriman al dolor, a recuperar la sensación continua de inhalar, exhalar... algo así era, a veces me olvido de esa parte. ¿Sabes que? Mi perra no me ama, es más a veces le toma más de treinta segundos reconocerme y cesar el ladrido, no exagera, somos extraños. Podría amarla, eso es lo más triste ¡y cómo lo haría! Podría amar a cualquiera que promotiera lastimarme por siempre y no dejarme jamás. Los que lastiman y vuelan, con la misma rapidez se me vuelan a mi de la cabeza. Quedate, torturame, te amo. Simple, gano vida, ¿no lo ves? Y porque las experiencias retorcidas me enseñaron de muy malas fuentes que de eso se trataba el camino a la muerte. Yo le tome cariño. Despues de todo nadie puede contradecirme, todo es muy subjetivo. Chau moral, te traicioné, te fui infiel, me cague en vos basicamente. Me gusta más que pasarme horas enteras tragándome tus boludeces. Soy desobediente, soy un DESASTRE (lo que lo provoca y las consecuencias que genera), no pienso hacerle caso a una convicción propia, hago todo mal... ¿por qué entonces tendría que pensar bien? Mmm.. no, esa ya no me la creo.  Bien o mal: MUY MAL. Mi vida podría ser diferente ¿sabes? ¿por qué no quiero? Cigarrillos, café y vacío por un lado, sexo, alcohol y remordimiento por el otro. Tanto hedor a muerte. Qué lástima, y pensar que era toda una belleza de chiquita... parecía un playmobil. De tantos destinos que le esperaban, no me hubiera imaginado jamás, que hubiera preferido no escoger ninguno.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Un perfume por otro

Luz gris en la habitación. Todavía no había llegado a abrir los ojos cuando la vi. De regreso a la conciencia el dolor de cabeza fue inmediato, puntadas intermitentes en mi sien, el estómago reclamaba también. Me levanté, sería domingo, me faltaba esa presión habitual con la que amanezco cada mañana sabiendo que siempre se me hace tarde para presentarme en algún lado. Me incorporé despacio, abrí los ojos y dejé que mis pupilas se contrajeran lo suficiente como para protegerme de los delgados hilos de luz sucia que se filtraban por el entramado de la persiana. Busqué en el suelo, ahí estaban mis zapatos negros, uno de ellos a punto de perder su taco y un vestido a lunares sobrio. Sobre la mesita de luz collares, pendientes, notas, cigarrillos, y pastillas anticonceptivas. ¡genial! Había olvidado tomarla la noche anterior. Rápidamente me obligué con violencia a rebobinar mi memoria. Definitivamente había pasado la noche con alguien, el peso en mi pecho y esa sensación de remordimiento esparcida bajo cada célula de mi cuerpo lo confirmaban. Y sin embargo, los registros de mi noche anterior morían en el bar de mi ex facultad. Cerveza, cigarrillos y un Dj provocándome con la mirada. Había algo más. Luché por erguir mi espalda contracturada, me dolía el cuerpo, el cansancio de mis músculos me superaba. De pronto un sabor agrio se trepó por mi tráquea generándome arcadas, corrí al cuarto de baño y los vomité: los azulejos, el espejo y a la chica que con desprecio me miraba del otro lado. La ignoré, su rostro me recordaba a alguien del pasado, seguramente la conocía hace tiempo y habíamos tenido la oportunidad de ser mejores amigas en su época. Pero me resultaba un rostro extraño, y por su expresión entre repulsiva y complaciente supe que ahora estábamos lejos de aquel amistoso pasado. Me desplomé al instante sobre las cerámicas heladas, estiré los brazos hacia los costados y boca abajo bese el suelo, cerré con fuerza los ojos, como si de alguna manera esto ayudara a recordar, y volví a hostigarme con preguntas sobre la noche anterior... nadie en mi se dignaba a responder. Mi memoria estaba avergonzada y su labor reprimiendo y manteniendo los recuerdos en lo clandestino era excelente. La deje, debía tener sus razones para olvidar, mi vida era terrible, y ya demasiado era vivirla una vez como para recordarla y revivirla una vez más.

Lloré. Mi cuerpo no valía nada, y mi alma, si es que algo de eso hubiera adentro, valía mucho menos. Escapaba a los recuerdos queriendo memorizar, llovían imágenes, palabras, sabores.. Me odié.
Yo nunca fui la víctima. Soy de todas mis noches el factor más peligroso. ¡¿Que peligrosa la calle, los borrachos, los pungas y los negros violadores!!?. Peligrosas son mis manos, mi cabeza y lo que en conjunto provocan, roban, destruyen, lastiman, regalan y asesinan.

Anoche había sido todas las noches de mi vida. Mitad olvido, mitad querer olvidar por siempre. Y si fuera x, p, o z... hubiera sido con gusto y sin ningún tipo de discriminación mi objeto de acecho. Soy un desastre, un manojo de angustias, aspiraciones y hormonas. Soy un desastre, soy un desastre en el suelo, con vomito en los dedos de los pies y con una terrible jaqueca que por momentos pareciera fatal.

Me desperté de mediodía ya, a juzgar por la posición central del sol . Después de una ducha helada y un café cargado con tostadas de domingo había pasado a ser un martes fresco, aunque el calendario me mentía diciendo que era sábado. En televisión, los canales de aire habían suspendido las novelas de la tarde poniendo en su lugar deprimentes películas nacionales, sólo para seguirle la corriente a la mala broma del almanaque. La vida es un inmenso complot de factores que buscan destruirte. A cada uno de nosotros, la vida siempre está intentando matarnos.

¡Anoche, anoche...! no se borraba de mi cabeza y ni siquiera podía recordarla. Tenía el sabor a alguien más en los labios, así que busqué el celular, evité los mensajes no leídos y me dispuse a escribir y mandar. Al rato las respuestas comenzaron a vibrar. No leí ninguno y lo apagué. Sabía que estaban, que los tenía, que si gritaba por sexo responderían sedientos de mi sed. Otra vez ese sabor ajeno saltando ahora de los labios a mi lengua. Varios sabores tal vez... ¿Cuántos? Me encontré con mi antebrazo y sus marcas, alguien había vuelto a preguntar por ellas. Hace tiempo que había dejado de ocultarlas, ellas eran el recuerdo vivaz de mi sufrimiento interno, la expresión de la locura que me fermenta por dentro. Y ahora esa locura la disparaba hacia el resto y no sobre mi. Dolía más. Era el acto perfecto: yo necesitaba sufrir y ellos... bueno estaban dispuestos a proporcionármelo. Pero la posición de víctima no era suficiente para lograr enemistarme conmigo. Y de pronto, casi sin darme cuenta, estaba con mis actos desquiciados y vanos, lastimando a terceros. Todos necesitaban sufrir, sólo que ellos no lo sabían. Y sólo que cada uno es el único que puede ser autor de su propio dolor, directa o indirectamente.
Seis de la tarde. El agua caía desmigajada sobre mi piel magullada. Era el tercer baño. La suciedad no se quitaba.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Comienzo a pensar que el cincuenta por ciento está hecho sólo con quererlo…  y el otro cincuenta se completa esperando que suceda.  

martes, 23 de noviembre de 2010

Necesitar, sufrir... vivir en silencio.

Anoche, en una reunión con amigos, en donde nadie me conocía más allá del nombre y de la edad. Me topé con una incipiente mujer, que llevaba casi sin descuido las mismas marcas que yo en su antebrazo, pero en sentido horizontal. Me preguntó por qué, evadí la pregunta y le expliqué que la manera de suicidarse era un corte vertical, me dijo que siquiera pensó en suicidarse al momento de hacerlo.. La comprendí, como quizás nadie, pude sentir ese dolor, esa tenacidad con la que la vida había presionado su alma, y su mente no estaba a la altura de entender de donde proviene tanta angustia y cómo desaparecerla. Entendí mucho más que ella, pude leer sus cicatrices, escritas por su caligrafía, la cual parecía no poder descifrar ni ella misma.
Insistió en la pregunta inicial y me hostigó con el ‘por qué’ que desencadenaba la respuesta más oscura de mi vida. Sonreí, y solté un par de carcajadas exageradamente sonoras y ridículas, y no supe más que disfrazarme de ella, y contestar ingenuamente que no sabía por qué, que simplemente me había ‘pintado’ hacerlo. El público en la habitación asintió, aprobando mi respuesta, como si todos se sentirían de la misma manera. ¿Qué importaba por qué? En definitivamente nos habíamos sentido realmente mal, y cada uno había buscado la mejor manera de expresar, o como suelo decir yo, calmar esa necesidad por drenar la angustia.
Me sentí avergonzada, tal respuesta significaba una terrible ofensa para el pasado que llevaba en brazos. Pero nadie en esa habitación tenía siquiera un cuarto de la apertura de cabeza que se necesita para al menos llegar a considerar la locura y los enredos de mi psiquis, y ninguno tenía los ojos preparados como para adoptar como realidades, nuevas versiones de vida.
El ambiente de marihuana, la nicotina, los labios salados y una necesidad urgente de sexo. Ese era mi panorama, los cortes en mis muñecas habían cesado, y sin embargo por ese ínfimo detalle yo creí haberme curado... es verdad, ya no dejaba correr más sangre por mis brazos, refugiándome en la excitación de ver como de a poco volvía literal esa sensación constante de sentir que día a día me iba vaciando... Y porque me amigue con los alimentos, y me enemiste con los filos cromados, todos a mi alrededor, incluyéndome, recuperamos el sueño.
A poco más de un año, todos mis demonios se personificaron en elementos cotidianos de mi vida. Y los dejé entrar, desconociendo que eran los mismo elementos de tortura pasados, que ahora regresaban disfrazadazos de placeres. ‘Soy capaz de convertir un beso en una puñalada’, supe confesar acertadamente alguna vez.

Y digamos que había olvidado todo esto, pero ayer me llevó un trayecto de siete cuadras recordarlo, invocarme hace un tiempo y ver que nunca logré ser muy distinta a lo que fui.

Como si yéndome escaparía de lo que me abrumaba, o cómo si afuera encontrara nuevas y mejores maneras de lastimarme, huí. Me seguiste, me encontraste con un cigarrillo y las piernas débiles, flaqueando del sueño. Sabías que había un solo objetivo para anoche, quise ocultarlo, pero esa sed de dolor estaba explícita en mis retinas. Y me suplicaste que pensara, que estaba a tiempo. Quisiste figurar mi vida con palabras, para lograr que de alguna manera reaccionara ante el horror de lo que me provocaba (siempre voy a estar quince pasos adelante...), cuando terminó el vano monólogo, te confesé lo sola que me sentía... cuando en realidad lo que muy mal estaba intentando decirte era que había elegido abandonarlos una vez más, para fugarme con mi desdicha, a vivir en libertad esa relación obsesiva conmigo, con el fatalismo y los límites.
Realmente estaría muy desequilibrada si confesara que mi vida pende de un número tres ¿no? Realmente estaría muy vacía si te diría que es lo único que puede llenarme, muy poco valdría mi vida, si con tres unidades alcanzara a devolverle su valor.
Realmente de nada habría servido tanta lucha si diría que de vez en cuando ( y ahora es de vez en cuando) extraño el enero pasado, y quisiera, realmente quisiera de corazón, haber tenido éxito en mi intento.

Hay tanto que hubiera contestado a raíz de ese ‘por qué’. La mayoría del tiempo lo dejo de lado, y la memoria es fallida para con el dolor. Pero de vez en cuando, poso mi mano en mi antebrazo, y despacio acaricio con la yema de mis dedos su textura, reviviendo un torbellino de recuerdos que me transportan al más sombrío pasado, que pareciera estar más vivo que mi propio presente.
Perdón si me amas. Porque inevitablemente voy a volver a sufrir.
¿Cómo explicarte en este instante, cómo se siente la presión del dolor acumulado durante tantos años? Una vez más, la vida me amenaza y mi fuerza suplica por un descanso.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La previa de la final.

Resulta que economía me tiene harta, que me levanté seis horas más tarde de lo acordado, que me tienta romper las promesas, que en una semana quiero ser feliz y es algo muy factible. Resulta que quiero salir, bailar, enamorarme, viajar en tren y encontrarte. Me tomé un café y me cambió la vida, la percepción, concentración y me abrió el apetito para desayunarme las cuatrocientas páginas del libro. Anoche el peor sábado de mi vida, también el más sano, hoy el primer domingo que no amanezco arrepintiéndome por nada... se siente bien dormir liviana. La cabeza despejada, y con una fe inmensa que moviendo montañas me va a hacer aprobar lo improbable. Y de la misma manera el próximo domingo cuando me detenga a releer estos párrafos no voy a entender de lo que hablaba, de la cantidad de miedos infundados, de la preocupación que aunque muy poca, bastante molesta. Desconociéndome sin darme cuenta. Entusiasmada, ilusionada de realidades. ¿Me faltaba querer no? Bueno, ahora quiero. Sólo resta mantenerme constante el tiempo que quede. Me espera algo, este es el principio de un bellísimo cambio.

jueves, 11 de noviembre de 2010

I just want to feel something.



http://weheartit.com/Florcii

sábado, 6 de noviembre de 2010

La respuesta NO, no me aparece como opción.

Quizás no hayan sido necesarios tantos errores para aprender a hacerlo bien. Porque ni siquiera siendo tantos pude extraer algo útil de tan malas experiencias.
Pero tengo que confesarte que soy adicta a los errores, a las equivocaciones, a esa sensación de culpa y arrepentimiento, a ese peso que se exceda a lo máximo que puedan soportar este par de hombros frágiles, a la sobrecarga de conciencia...
Sufrir se me volvió una adicción desde hace años, necesito que duela para sentirlo, necesito angustia para potenciar todas las sensaciones. Soy una masoquista con todas las letras, y aunque me convenza de haber cambiado, de necesitar algo diferente, tengo miedo de encontrar un par de ojos que me encuentren.
El miedo en realidad es hacia mi misma, de no sentir lo que pienso, de no querer lo que digo, de no buscar lo que necesito, de creer mis mentiras. Me detesto, porque es necesario que me digas que algo es dañino para que esté dispuesta a consumirlo. Y si vos me prometieras una apuñalada yo estaría dispuesta a entregarte mi espalda.
Lo necesito, odio las mentiras, y sin embargo son las únicas que logran hacerme sentir viva. Te atraigo, soy como una imán que detecta lo que promete afectarme. Todas mis relaciones son iguales, sea de familia, de pareja o de amistad, siempre consigo situarme en el papel de la víctima. Me gusta sufrir, me atraen los problemas, me encanta que me mientan... no le veo otra explicación al tema.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Crisis?

Y probablemente esta sea nuestra última conversación, y yo en vez de aprovecharla esté actuando como espléndida histérica que soy, porque después de tanto tiempo sólo quisiera echarte en cara todo mi sufrimiento de golpe, quisiera hacerte entender en vano con estúpidas y alborotadas palabras lo que provocas siendo tan poco, la inteligencia que te falta y la astucia elevada de conseguir lo que quieras.

Y quizás tendría que haberte olvidado hace tiempo, como creí haberlo hecho, pero un puto día de pronto se te ocurre reaparecer, hacer esa milagrosa aparición fantasmal, y completar el único episodio que le faltaba a mi vida para volverla una excelente película de terror.
Pero no, a pesar de que balbuceo, insisto y exprimo mi sufrimiento, te dedicas a repetir hasta el cansancio que soy histérica, terca y rencorosa. Y la mejor respuesta que me podes dar es tu silencio, al que arruinas con muecas ridículas y un intento humillante y orgulloso por recuperarme sabiendo que estoy regalada. Y te odio, te odio con la suma de todos los odios anteriores, multiplicado por millares, porque sos el más atractivo, el más culto, el más lejano, el más pelotudo y el más hijo de puta de todo mi historial. Sos ideal para hacerme sufrir, sos ideal para confeccionarme una vida de mierda y asegurarme una cornamenta de dos metros de alto. Sos una basura, mentiroso, exagerado y forro.
Y yo soy más idiota, por tener que recurrir a puteadas para tirarte abajo, porque no encuentro palabras que describan tu maldad tan exquisita.

¿Con qué necesidad? Ni siquiera te pido que me mientas, no te pido que me leas ningún cuento antes de que vayamos a dormir, no hay pretextos, no hay motivos, no te exijo absolutamente nada, pero a vos te encanta asegurarme muerta en tus manos, mecerme, tirarme y levantarme a tu antojo. Y yo a su vez encuadro perfecta.
¿Con qué necesidad? Si debes tener docenas a tu disposición, si yo estoy a kilómetros de vos, si tengo 18 y un futuro aparentemente extenso, y sin embargo no te importa destruirlo, jamás se te va a ocurrir algún día asomarte un poquito más allá de tu frente para saber lo que le pasa o quiere el otro.

Y sos vos, sos todos, sos mi ruina, sos… quien sabe?, hasta incluso yo en algún no muy lejano pasado.
Pero hoy no sos nadie, sos el fundamento que explica la ausencia de mi confianza, sos un trauma más entre tantos, un motivo nuevo por el cual temerle al amor y mantenerme más distante, sos una gota más en un vaso vacío, en un alma consumida.
Y sólo me resta darte las gracias, gracias por facilitarme la tarea de lastimarme.

domingo, 31 de octubre de 2010

"Mi amistad que no costea un viaje en taxi, y yo le cedo espacio a mi egoismo."

viernes, 29 de octubre de 2010

Dejate querer.

Necesito amor.
Iba a empezar a escribir y me puse a probar mil maneras poéticas de decir metafóricamente lo que pedí explícitamente con las dos primeras palabras, simples, concisas y justas.
Es un llamado, más bien una súplica, es un dolor que quiero callar y entendí que ya no hay forma de lograrlo sola. Me repugna ya despertarme en sábanas perfumadas por la esencia de otra mujer, besar labios anónimos, sin dueño y compartidos, me repugna verme al espejo y sentirme tan vacía y tan de nadie.
Odio entender que no implica nada que me tomes por la mano. Odio entender que esa mirada penetrante no llega más allá del perímetro de mi piel. Odio sentirme sucia, usada, un juguete, un experiencia, una meta, un trofeo, un momento descartable.
Quiero una promesa, quiero tiempo, quiero desear sentarme a charlar con tus ojos con la misma intensidad con la que desearía acariciarte la piel y erizarte hasta el alma. Quiero brazos que me protejan en vez de sujetarme con fuerza, que me acompañen y no me custodien. Quiero tus celos, tus propuestas, el progreso e ir ascendiendo escalones, quiero enterrarme de a poco a la par del otro, ahogarnos en los mismos objetivos, quiero sentirme orgullosa de tu honestidad.
Basta de mentiras. No pienso mentir jamás. Y me arrepiento por vos E., me arrepiento por vos A., me arrepiento por haber sido inmadura y dejarme tentar por las mentiras de hombres inconscientes. Sinceramente perdón, y aunque jamás lo padecí se lo que es ser víctima de un complejo de mentiras. Y quizás hasta en algún punto me convenza de merecer el dolor, por lo que les hice por inconciencia e inocencia a ustedes dos. No hay justificativos a la hora de deformar la realidad para sacar provecho, para exprimir jugo del dolor ajeno.
Todo vuelve señores, y si somos tan egoístas de no preocuparnos por el sufrimiento de los demás, al menos preocupémonos por el nuestro al saber que tarde o temprano el mismo daño que provocamos nos va a volver y con creces.
La vida es un ida y vuelta, yo voy pagando de a poco los pequeños y grandes errores de inmadurez, y ya no me importa cómo, pero segura estoy de que a cada uno le llega a su tiempo la factura correspondiente.
Necesito amor. Si tenés, por favor decimelo, pero si en cambio cuando me ves, sólo encontrás labios, pelo, un par de pechos y piel.. seguí de largo que todas las mujeres compartimos las mismas herramientas de seducción. Yo hoy ya no estoy dispuesta, ya me cansé de los juegos, y mi físico ya no soporta el dolor y le peso de tantos problemas.
Hoy me duele el alma de tantas pisoteadas. Necesito amor. Se busca amor, imploro amor... necesito una promesa, una abrazo profundo y verdades que me destruyan si es necesario para destruir todas las mentiras que me rodean.
Quiero sentirme querida, quiero que alguien más encuentre el valor que todavía no perdí, quiero que alguien me rescate del séptimo subsuelo y me suba, despacio me alce...
Ya pueden tocarme, y mi piel no quema como el hielo, soy sensible otra vez, soy sensible al amor y a los riesgos que conlleva. Quiero dejar de llorarme, dejar amarme.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Vaivén

Duele, y duele mucho más perder el orgullo para decirlo.
Ya te dejé de odiar, sí a vos, que seguramente de vez en cuando te asomas por la única brecha por donde podés espiar y contemplar la manera irreversible en que fue retorciéndose mi vida... a vos, ya no te odio, ya conseguí nuevos hombres que me enseñan día a día a odiarme un poco más a mi misma por elegirlos.
Esta mañana me odio un poco más que de costumbre, y aunque retrocediera los meses jamás lo hubiese imaginado, jamás podría confeccionar los peculiares desenlaces que suelo darle a las cosas.
Cuando ajusté mi bufanda al cuello y cerré la puerta me encontré frente a la realidad más triste de todo ser humano, esa parte de la existencia que ninguna persona debería contemplar jamás en su vida. Y sin embargo al cruzar el pórtico y bajo la luz tenue de un feriado nublado, la encontré. La calle desierta, las mil ofertas falsas y la mugre que espolvorea el pavimento... Una inmensa metáfora, casi una consecuencia directa de la vida, o de los que la vivimos.
Hace mucho no me sentía tan sola como en esta mañana, hace mucho que no sentía esa impotencia ferviente en la sangre. Me encontré siendo una hormiguita en un planeta de dinosaurios... donde todos ellos trataban de pisar o devorarme. La maldad lo hace a uno fuerte, grande y poderoso, pero la bondad te vuelve inmortal. Y así será como van a lograr consumirme las ilusiones y esperanzas, destrozarme el corazón en pedazos, volverme fría, insensible y distante... pero jamás van a lograr enfrentarme conmigo, y mientras me tenga a mi misma con la mente tranquila y las manos limpias, no van a encontrar manera de ubicarme por debajo.

Me arrepiento, por primera vez me arrepiento de haber perdido el tiempo. Hoy me quedan únicamente la desconfianza y ese deseo, ya agonizante, de que alguna vez le devuelvan mi sufrimiento, y que en lo posible sea un poco más punzante .

lunes, 25 de octubre de 2010

Un espejo de lo que odio

Quizás sea que ya no se puede caminar por Palermo a las seis de la tarde, podría ser... como también podría ser que alguien no quisiera amargarme el día completo y necesitaba cortar mi sufrimiento dándome las respuestas que me carcomieron el alma desde que encontré la prueba evidente de lo que con un fuerte propósito ignoraba.
Se presentó como C., más bien después de intercambiar cuatro o cinco ideas, yo le encontré un leve aire a S., J. o M. ... incluso puede que sin ser ninguno, haya ido tomando la voz todos ellos.
Me lo explicó, sin que se lo haya preguntado, hablando de otra mujer me puso de protagonista. A veces no alcanza acariciar una sola piel, a veces necesitamos despertarnos y oler en nuestra almohada el perfume de otra cabellera, necesitamos otros ojos que nos seduzcan, otro sabor y otros labios para morder. A veces el amor y las promesas no son suficientes, y no importa el regalo de una vida entera y la eternidad... a veces simplemente necesitamos más.
Y no hay cantidad de manos que puedan satisfacernos, ni llamados, ni días suficientes en la semana para las citas que deseamos. Y por una insaciable ambición perdemos y perdemos una y otra vez lo que de alguna extraña, seca y triste manera amamos.
Pero mañana volvemos a ser iguales, y pareciera ser una cacería constante, donde las presas ya no significan nada y nos motiva sólo el placer de tener una, otra y una más.

Podría decir que lo contemplé con lastima, es más incluso pude imaginarlo un par de décadas adelante, en alguna noche de año nuevo, refugiándose en el barullo de algún restaurante lujoso y bonito, alzando una copa hacia el vacío, con recuerdos impalpables que nunca significaron nada.
Y me alejé, deseándole una mejor fortuna a aquella desdichada mujer que como yo estaba detrás de un hombre indomable, insensible y con casi cuarenta años vacíos bajo el brazo. Me alejé deseándole una mejor suerte, compadeciéndome de una mujer que tantas veces supe ser, y sigo siéndolo gratuita y concientemente.
Me alejé detestando a esa clase de hombres que por desgracia son los únicos que me anulan la razón, ignorando que a mi manera aprendí a ser casi tan insaciable e indiferente con todos ellos.
Y después de todo no había demasiado que nos diferencie.

lunes, 18 de octubre de 2010

Eres como una mariposa,


vuelas y te posas vas de boca en boca,


fácil y ligera de quien te provoca.

jueves, 14 de octubre de 2010

"Que sos una chubasquera, 
te gustan los tipos que vienen, te mojan y se van."

lunes, 11 de octubre de 2010

Honestidad Brutal

Hubiera sido más fácil si al momento de responder las preguntas en el psicotécnico acerca de mi personalidad y mi vida, hubiese hecho alusión a mis etapas depresivas, mi intento de suicidio, mis visión distorsionada de la realidad, mi autoestima inexistente, mi exigencia extrema, mi trastorno histriónico y mi tendencia a vivir al borde del límite y de vez en cuando tentarme demasiado y sobrepasarlo.
Sí, hubiera sido lo correcto, pero mi cabeza siempre está un paso más allá y en esta ocasión se adelantó a fabricarme una vida idílica, a dibujar sobre mí a una mujercita precoz y perspicaz, a disfrazar mi edad con algunos años más, a emanar entusiasmo y ganas de aprender, escuchar, implementar, empezar...
Eficaz, perfecta, responsable y puntual.
Tanto la psicóloga como yo, me creímos.

Como cualidad principal elegí la honestidad, juro que en ese momento me sentí la persona más transparente, sencilla y pura del universo. De vez en cuando y no entiendo cómo, los cadáveres de mi placard desaparecen, o se me olvidan, o nunca estuvieron. Y no se que pensar, pero la honestidad es una palabra muy amplia para mi comprensión, y la mentira es la llave capaz de abrir cualquier puerta y llevarme de la forma más rápida y sencilla a donde quiero llegar.
Hubiera sido lo correcto decirle que el laburo que me ofrecían me parecía una basura y el sueldo miserable, que en cuanto a su pregunta del jefe ideal, lo único que me interesaba era safar de un viejo pajero y en cuanto a mis expectativas dentro de la empresa.. confesarles que soy tan cambiante y me aburro tan rápido y fácil que cómo máximo me estiro a renunciar en enero.

Sería correcto también explayar la sinceridad a todos los aspectos de mi vida, y dejar el acostumbrado ‘todo bien’ cuando cualquier idiota casualmente te pregunta cómo andas.
Sería correcto decirles papa y mama que no pienso dejar de fumar, que por lo menos una vez a la semana me encanta tomar, que no salgo todos los días con el mismo fulanito que les vengo diciendo desde hace diez semanas atrás, y que paso menos noches de las que ustedes creen yendo a bailar.
Sería óptimo dejar de inventar excusas incoherentes cuando simplemente me aburro de alguien y ya no lo quiero ver más, o dejar de pedalear con los te llamo la próxima semana y la próxima, y la próxima no llega nunca más. Sería genial decirle que me rompe las pelotas que esté con media docena de minas más, y que me importa tres carajos que yo sea igual, debería poder sincerarme y reconocer que aunque le escape al menos alguien me importa un poco más que los demás.

Debería, tendría... tan lejos estoy de la honestidad, y yo que me creo alérgica a la mentira, que le escapo a las corridas, y juzgo a quienes son en mayor medida, pero en definitiva, como yo.
Es tan fácil volver cierto un engaño, hacer una realidad paralela y volverla principal, es tan fácil creerme y olvidar.
Hay secretos de mi vida que no comparto ni conmigo misma. Secretos que nunca existieron y me es imposible recordar. Se vuelve muy sencillo alcanzar la pura honestidad, cuando somos nosotros mismos quienes juzgamos lo que es mentira y lo que es verdad.

martes, 5 de octubre de 2010

Lluvia, granizo, fuertes tormentas..

Mi cabeza pronostica que los próximos quince días van a ser imposibles. Me espera un torbellino de malas noticias, trabas inmensas y el cruce de un abismo por el cual sin dudas voy a terminar cayendo y necesito prepararme para resistir el impacto. No tengo miedo, soy diferente y la mayoría de las cosas me resbalan, pero estoy equivocándome, y verme a mi misma me defrauda.

Es verdad, abuso extremadamente de mis dieciocho años, como muy pocos a mi edad soy conciente del valor que representan estas dos cifras. Que abuso de poder decir chau a quien y cuantas veces quiera, que cierro la puertas que se me antojen porque se que con sólo dar media vuelta se me abren docenas y docenas.
Digo chau y se terminó el problema, dícese que me escapo, yo la verdad lo tomo a modo de evitar enroscarme en algo que no vale la pena. Exprimo al máximo el poder de la juventud, disfruto derrochando el tiempo y me aprovecho de la ventaja que le llevo al resto.
Juego a aislarme, a desaparecer, a un día decir hoy me quedo en casa, renuncio, dejo pasar el parcial, le saco la batería al celular, cierro las persianas y me dejo morir con el día. Me encanta, amo tener esa posibilidad, esa falta de responsabilidades, el saber que siempre hay forma de repararlo, que cuando quiera puedo terminar porque se que de inmediato automáticamente cuando se me den las ganas puedo empezar de nuevo.
Hacer y deshacer, me encanta, escribir y borrar. No soy nada, estoy eligiendo y me fascina.
Probar, probar, probar. Es mi acción preferida, no quiero aferrarme a una cosa sin antes haberlo probado todo. Hablo en todos los sentidos que puedan ocurrírseles.
Me da miedo la libertad, mejor dicho me da miedo cuando la libertad se posa en mis manos, y cuando soy dueña de hacer o no hacer lo que quiera, me da miedo que pueda elegir y me da miedo que la curiosidad pueda llegar a matarme, como dice el dicho sobre mí. Pero soy así, nada nunca jamás va a conformarme, es así, y muy triste si no disfrutara del camino, porque en el caso de las personas de mi estilo... nosotros nunca alcanzamos una meta, un objetivo, nada, porque la llegada siempre va estar a centímetros de donde estamos. Insaciable, inconformista no, ambicioso.
Y sí, yo creo y estoy convencidísima que en el lugar de dios, yo hubiera hecho un trabajo bastante superior a la hora de esquematizar la vida.
La vida no alcanza, no me satisface, no me es suficiente, y estoy segura que no debo ser la única. Hay un problema, o es ella, o es uno de los porotos que la conforman: yo. Y definitivamente debo de ser yo, entonces... háganme un favor y sáquenme del sistema, porque simplemente no funciono de esta manera.

lunes, 4 de octubre de 2010

Errante

Quiero volver en una semana y traer buenas noticias, una sonrisa despampanante en la cara e indicios de que algo haya cambiado. Tengo miedo de que únicamente siendo drástica al extremo pueda llegar a estar mejor. Lastimándome y sacando de mi vida a la gente que me molesta/demora/afecta sin rodeos, sin vueltas, eliminando a todos, aislándome en mi misma, concentrada exclusivamente en un objetivo, poner mi vida en pausa hasta conseguirlo. Esos eran mis planes para octubre. Pero octubre empezó sin que yo pudiera darme cuenta del cambio de mes, mi cabeza divagaba en un septiembre eterno, y se me fueron los días y con ellos la fecha de inicio. Ahora ante la desesperación sólo se me ocurre el más arduo de los caminos, que llevándome a donde quiero, exige un alto precio.
Estoy dispuesta.
Un último intento de hacer las cosas relativamente bien. Si no lo consigo… habrá que optar por medidas más peligrosas y extremistas. Y aunque no quiero ser igual a lo que fui, ya no le encuentro más remedio. Algunos van a extrañarme, otros se podrán más contentos, pero a mi corazón no le interesa, porque sin importar la forma en que siga el siempre continúa sufriendo.

A veces necesitas que se te cruce un buen hijo de puta en tu vida, y sin lástima te tire la justa. Duele como la puta madre, pero es lo que todos piensas y ninguno dice. Es lo que yo sabía y escondía con tapujos. A veces necesitamos que algunas cosas entren por los oídos porque si nacen en nuestro propio cerebro ni lo analizamos. Tienen razón, los meses siguen pasando y yo me desvío cada vez más, pierdo rápidamente la vergüenza, y me siento cada vez más normal. Estoy descarrilándome, ganándome con orgullo cada letra mayúscula de la palabra DESASTRE que me define perfectamente como lo que soy.

Sólo portándome mal, muy mal, encuentro algo parecido a lo que podría ser la felicidad. Y con eso sobrevivo, paso las noches pensando en formas divertidas de equivocarme, ya no me lastimo directamente, pero si encuentro a las personas indicadas y lo suficientemente audaces como para hacerlo sutilmente por mí. Realmente no quiero ser lo que hoy soy, o lo que parezco... ya no se en realidad, pero cada día que pasa refuerzo más aquella en quien me convierto.

Evito los espejos, para no horrorizarme por el hecho de que no me encuentro ahí dentro. Ya no soy yo, no tengo la mínima idea de quien lleva puesta ahora mi piel, que impulsos son los que ahora teclean las letras, cuáles son los deseos con los que duerma esta noche y las ganas con las que despierte mañana.
Hoy podría esperar lo que sea de mi misma, y juro que no me causaría la mínima expresión de sorpresa.

sábado, 2 de octubre de 2010

Soy lo que ves, aunque lleve otra adentro.

La pasión se extingue. No hay mejor verbo para describir de que manera se nos escapa de las venas sin que nos demos cuenta. Y yo perdí la pasión por varias cosas últimamente. Lo que antes me mantenía exitante, euforica, espectante, ahora no me produce más que lo que me produce cualquier hecho cotidiano.
No siento ganas de escribir, no me motiva el estudio, cancele la cita de esta noche, me sienta bien estar engripada... será un período? será una mala semana? el estres del estancamiento? el estar exausta de darme siempre contra la pared respecto a los hombres, que ya ninguno me entusiasma? será que escribir se me volvió imposible, y sumado al poco tiempo y la falta de sucesos tristes para descargar, ya no me interesa plasmar las boludeces que corren por mi cerebro? Será que el alcohol dejó de hacerme efecto y ahora siento que sólo me lastima? y le bajaron el volúmen a la música, le quitaron el azúcar a los besos y las luces a la noche, ¿o será que soy yo la que anda descolorida?
Será que despues de semanas y semanas de salidas, y noches de jueves, viernes, sabados domingos y hasta lunes llegué a casarme de la noche misma? será que entendí que la felicidad esta para el otro lado o me asustó darme cuanta que hace tiempo ya no soy la misma? Fingir es el más peligroso de los engaños, desde el momento que fingimos una conducta nos la propiamos. Somos los que mostramos.
Desidia, la peor de las desdichas. Abandono de mi misma, mientras voy en busca de algo que no necesito.
Dormir, lo único que quiero es dormir, sola, dormir sola.
Dejar de pensar, descansar y mañana intentar volver a sentir.

martes, 28 de septiembre de 2010

I don't wanna be another one

Yo no quiero ser otra en tu lista, o en tu colección.

jueves, 23 de septiembre de 2010

No era para hacerte enamorar,
era sólo para un rato estar,
yo te avisé, mi amor yo te avisé ♪

Tu sabias que yo era así, pasión de una noche y después el fin.
Y yo te amé, mi amor y yo te amé.
[...]
Yo sufrí mucho por amor ahora viviré la vida♪