"Los hechos y/o personajes del siguiente Blog son ficticios, cualquier similitud con mi vida personal es pura coincidencia."



lunes, 28 de noviembre de 2011



Hay muchas formas de decir compañía: alcohol, drogas, tabaco y prostitución, y hay otras tantas para referirse a la soledad: un buen libro, un mate lavado y frío, una novela en la televisión.
Será que casi siempre terminan siendo lo mismo, que una no mata a la otra, que la compañía jamás será gratuita porque siempre tiene de por medio un interés, el asesino a sueldo para matar la soledad.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Yo no quiero volverme tan normal.

Aspiró con desdén la última pitada de ese vicio que la mantenía cautivada. No era ella la adicta, sino su soledad quien lo inhalaba. ¿Por qué cuando estamos abandonados tendemos a aferrarnos a cosas o a personas nocivas? Como si la soledad no fuera en sí ya demasiado destructiva para nuestra vida.
No obstante, esta sea quizás la época más feliz de su vida.
No tenía a nadie, sí, su mano ahuecaba el vacío, sus sábanas a su almohada y sus sueños se dormían cuando ella despertaba.
El amor podía estar tan dividido, podía tener tantos significados erróneos y acertados. La soledad podía agobiarla en numerosos sentidos, pero jamás en el físico.
Ya no escribía, ya no era distinta. A la hora de responder ¿quién soy? Había una carrera, un trabajo esperando y luego algo sobre estilos de música, novelas románticas y un listado importante con los sitios públicos que frecuentaba.
Era la foto del sábado, el reloj que había ganado y los secretos de madrugada que se llevaba a la cama. Llovía agua y el verano traía consigo calor. No había altura para el cielo, era todo tan exacto a como lo vemos. Y entonces, cada persona en la tierra podía ser capaz de compartir toda su vida a su lado. No había selectos, ni especiales, ni gustos ni particularidades.
Cerró los ojos. Buscó esa estrella que alguna vez le había robado al cielo para tener a dónde huir cuando ya no hubiera más espacio sobre el suelo, y recordó ese deseo inmaduro, de algún día poder ser como el resto.
No cabían dudas, sus lágrimas ahora se mezclaban y perdían entre las gotas de la lluvia, y ella hacía lo mismo, se ahogaba entre el gentío del ancho y vulgar mundo…
Ahora puede ser normal. Ahora las preocupaciones son fácticas, los sentimientos materiales, las expresiones taxativas, ja. Todo se volvía tan descriptivo, tan fácil de traducir. Era lo que mostraba y allí terminaba su ser, el límite se fijaba en los ojos del resto, moría en cada pupila como piel, ropa holgada y tintura rubia.
Esto era lo que siempre quiso, felicidad de la barata, sonrisas de cotillón, alegrías de una noche y mentiras diarias para el corazón.
Vivía sin enterarse que sobrevivir era la cuestión. Pareciera que los años se fuesen tejiendo cuando en realidad estaríamos consumiéndolos. Una pantalla de ficción: la misma realidad.
“Lo que siempre quiso…” le cayó la ficha y sonrió. Prendió otro cigarrillo y le pidió perdón a Dios.
El precio de la felicidad fue perder su locura y convertirse en un número más.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Yo no quiero vestirme de rojo...

Por días como hoy, que se repiten mucho a lo largo de un mes, o de una semana. Por días como estos, por tanto atascado en la garganta, por tantas palabras rezagadas... es que este lunes va a ser este lunes.
Me volví a caer, perdón, me volví a equivocar, volví a confiar.

No quiero aprender. La vida me enseña una y otra vez, y no se por cuánto tiempo más voy a poder negarme a aprender... sinceramente no quiero ser una hija de puta más, pero entonces por momentos la vida no te deja otra opción, es mezclarte con el resto o padecer.

martes, 8 de noviembre de 2011

Can we disappear?

Las mejores y las peores decisiones se toman a las seis de la mañana.
Me desperté, como si fuera otoño en el enero del dos mil diez. Sentí las costillas de plomo, los pulmones inflexibles, quise abrir los ojos para despertar y resultó que me encontré con que la pesadilla era la misma realidad.
Hoy fue una de esas mañanas, donde el ‘no puedo más’ les juro que es literal. Siento que estoy al extremo, que estoy a punto de elegir no seguir, entonces acepto hacer cualquier cosa con tal de retenerme un tiempo más.
Hoy renuncié una vez más, y desaparecí. No avisé, me fugué, como suelo hacer siempre frente a las situaciones que se tornan difíciles e inmanejables. O soy muy débil o soy muy fuerte. No es fácil dejar ni huir, a veces, aunque vaya en contra de la mayoría de las frases trilladas, es más difícil huir que hacerle frente a los problemas... porque algunos problemas no fueron pensados para resolverse, sino para marcarnos el camino.
Mi único fundamento es la reiterada sensación de saber que no estoy pisando en el lugar correcto.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Nunca digas nunca... porque entonces dirás nunca.

Las relaciones se miden con confianza. Cuanto mayor sea la confianza mayor será la cercanía entre las personas y más resistente será el lazo que los une.
A medida que pasan ciertas cosas, a menudo cuando uno va creciendo, los silencios se tornan inevitables. Y los secretos nos alejan sin notarlo de las personas que amamos, volviéndonos extraños, llenando nuestra cabeza con murmullos que preferimos fermentar dentro antes de dejar que mueran en nuestros labios.
Creí que iba a ser capaz de vivir con eso, con tantos silencios, que dentro mío suenan como gritos con un incesante eco, retumbando una y otra vez en mi sien. Creí que pese a estar alejandome de las personas, de alguna manera podía engañarlas y convencerlas de que seguían tan cerca de mí como siempre... Creí que podría aprender a usar diferentes caretas, y no sentir culpa por ello.
Pero llegó un día en el que ya no pude siquiera confiarme a mi misma mis propios secretos, y necesité colmar mi conciencia de silencio. Llegó una noche en la que ya no pude vencer al insomnio y me volví presa de mis pensamientos. Pensamientos de momentos que murieron y sin embargo en mi cabeza resucitan a diario.
Hay ciertas cosas que una persona, una mujer, no debería contarse ni siquiera a ella misma, lo se, por eso guardé silencio, me volví una extraña, compré cinco gramos de amnesia, y fue entonces cuando supe que ya no había posibilidades de tomar el camino de regreso.
Este es el momento, esta es la línea que las personas cruzan cuando piensan que ya no hay redención, que algunas marcas ya no se borran, y lo que es peor, que estamos obligados a ser y hacer así por siempre. Esta es la parte del maldito camino, donde uno cae en las arenas movedizas y no hace más que resistirse y continuar hundiéndose. Donde ingenuamente pensamos que ya está hecho, entonces lo completamos, nos resignamos. Esta es la justificación de por qué basta con mentir una sola vez para hacerlo por siempre, y no dos, como algunos ingenuos y crédulos dicen.
Aca mueren las personas, y su futuro, o los planes que algunas vez imaginaron para sí. Cuando creemos que el destino nos quita las riendas para llevarnos por su camino, y aun somos nosotros quienes nos dirigimos.
Es como una fuerza de atracción que te lleva, te convence, te aletarga en extender tu presente para siempre, estancándote. 'Así seré por siempre', así o peor, esa es la opción.



Perdí el sentido que le encontraba a escribir en este blog, ya no soy yo quien escribe, estoy mintiendo.

martes, 1 de noviembre de 2011

¿Dónde está mi Rango?

Como ver al vecino, a la maestra de tercer grado de primaria, a mi tío lejano que a penas me acuerdo el nombre... así fue verlo a él, irrelevante, intrascendente. Como hablarle a ese chico que tanto tiempo nos gusto en secreto y desilucionarse luego de las tres primeras palabras.
Lo idealicé en el recuerdo, lo exageré.
Necesité casí veinte horas completas para convencerme de que había una real conexión entre quien añoraba en mi cabeza y quien vestía su cuerpo.
Tanto tiempo escribiendo al pedo. Enamorada de algo que nunca fue, que en efecto no existe.
Me equivoqué, me liberé.

lunes, 24 de octubre de 2011

Esta tortura divina de no poder recordar.

Daría mucho por al menos recordar como era sentir eso.
Daría todo por volver a sentirlo.
Daría todo mi tiempo con tal de que alguien me diera garantías de que algún día voy a volver a sentirlo.
Porque efectivamente se que así será como siempre lo es, pero después de un tiempo de soledad, la cabeza nos juega en contra contándonos historias falsas de personas que nunca más volvieron a sentir y nos colma de temores absurdos.
Porque estos son los períodos más largos, donde no recordamos nada respecto del amor, y se nos figura en la mente como una idea extraña, sólo sufrimos el vacío que dejó al que nos aferramos como el único indicio o huella que nos recuerda que alguna vez existió.

Y no hay caso, siento que estoy muerta, que es mi hora de descanso. Que lleva tanto dolor el amor consigo que son realmente necesarios estos lapsos insesibles para tomar fuerzas para el próximo desengaño.
Quiero algo fugaz, una mentira brillante. Sólo un poco, para calmar esta adicción.
Y sin embargo estoy tan bien desde que nadie crea y rompe promesas a mi lado.. !
Es como la nicotina, después de un tiempo sin fumar, te sentis espléndida, respiras mejor, estás de mejor humor a medida que pasa el tiempo, y sin embargo, pese a todos los beneficios que ganas al dejarlo, ninguno es tan fuerte como el de volver a probarlo. No importa que inviertas guita, salud, tiempo, no importa que te encamine a la muerte, no importa absolutamente nada, porque frente a las adicciones, la cabeza se anula y nuestra mente no piensa. El cuerpo, asi como el corazon, exije, pide, necesita.. y nuestra debilidad accede al pedido.
Necesito otra vez esa sensación de estar perdida, esa ilusion de sentir que hasta ese día en que lo conociste siempre habías estado muerta sin siquiera notarlo. Cruzar ese límite racional, reducir el mundo a un sólo nombre. Aunque después de un tiempo, te estampes contra el muro, te averguences de lo que hiciste y te des cuenta que no era ni un cuarto de lo que merecías... ese breve momento en el que llegamos a convencernos de que es perfecto y de que abarca de forma completa la definición de felicidad... es el que vale la pena frente a todo lo que sobreviene detrás.


Fui al quiosco y les pedí unos Luckys mentolados de veinte, no había. Le pedí entonces lo más parecidos, me ofreció la edición nueva de Phillips. Los compré sin problema.
Pero son horribles, son muy distintos. Los Luchys son refrescantes, fríos. Los Philipps tienen el sabor de la hoja de menta.
No obstante los sigo fumando, aunque sepa horrible, aunque no sea lo que espero, así por lo menos calmo mi ansiedad por nicotina, alimento mi adicción.
Asi de esa misma manera, me esta pasando con los hombres. Los únicos que consigo últimamente son todos Phillips Morris.  Y sin embargo, no puedo desistir a probarlos.

domingo, 16 de octubre de 2011

Superar el "te extraño", convencerte de que no lo necesitás.

Existen algunas cosas, que si de nosotros dependiera se nos haría imposible dejarlas ir.
El día que se me acabaron todos los motivos, y ya no tenía de donde sostenerme mientras veía como se iban los días, decidí dejar todo, abandonarlos e irme. Entonces descubrí, que pese a que el mundo quizás no significaba nada para mi, yo significaba el mundo para alguien.
Ese díam me forcé a fabricarme motivos para seguir, pequeñas cosas que me distrajeran mientras los días fueran bofetándome la cara a su paso.

La gente dice que repito mucho la frase " X cosa me hace feliz", y tienen razón. A menudo cuando alguien no está de acuerdo con lo que hago, lo suelo disuadir con que tal cosa hace a mi felicidad, o por lo menos contribuye a mi bienestar.
"-No podes salir de jueves a domingo!
- Pa, ¿por qué te molesta tanto? me hace feliz.."

"- ¿Para qué querés volver a ver a Roma?
- Porque lo extraño, me hace feliz verlo."

"-Hey! ¿por qué no largas el cigarrillo?
- No quiero, te juro que fumar me hace feliz."


Etc, etc...  Usando a la ligera la palabra, quizás aunque exagerada, no esté tan equivocada. Son las pequeñas cosas que le robo a los días las que me mantienen de pie. Es ese pucho a la mañana, ese café cargado, es esa novela de la tarde, es salir a correr un rato, una barra de chocolate, una fiesta hasta las doce del mediodía, un novela de Sidney, una pelicula en familia después de comer.
Insignificantes, si sacaras todas ellas, aparentemente podría seguir viviendo perfectamente... pero ¿y si te digo que con una menos la noche tarda más en caer, o el despertador suena más bajo..?

Cuesta dejar lo que uno quiere, yo soy de aferrarme demasiado a las cosas, odio la rutina y me gusta hacer siempre algo nuevo, pero dejar las cosas viejas no me resulta nada fácil.
Hoy sentí que hace un año, o quizás más, estoy estancada. Repetí muchos errores, me olvidé de todas las enseñanzas que supuestamente nos van dejando las cosas malas y malgasté el tiempo. Sigo parada en la misma baldosa desde hace un largo rato, y me exasperaba durante todo este tiempo ver que a la gente que me acompaña le pasa lo mismo, se mantenía siempre igual... hasta que hoy me di cuenta que yo también sigo de algún modo petrificada. Lo único que baja es la cantidad de tiempo, de neuronas y de ganas. El resto es la misma basura reciclada.

Quizás para encontrar lo que realmente queremos o nos merecemos, tenemos que hacer el esfuerzo de dejar ir las cosas equivocadas que hoy estan ocupando su lugar. A veces rellenamos nuestra vida con piezas que no encajan simplemente por ese afán de suprimir los espacios vacíos, y cuando llega la pieza que realmente va... es tarde. Porque aunque no parezca, somos nosotros los que manejamos de alguna manera el reloj de nuestra vida.
Fijar algo que queremos en nuestra cabeza, y trazar el circuito en el mapa para alcanzarlo, paso a paso. Se empieza limpiando. Borrar de la memoria lo que unicamente ocupe espacio y prepararse para volver a grabarla.

martes, 11 de octubre de 2011

- Vos hacé lo posible, que de lo imposible me encargo yo. Me dijo.

Me parece injusto desaparecer siempre que estoy bien. Asi que por lo menos voy a pasar a dejar el presente y a decirles que ultimamente ando muy bien. Sí, digamos que estoy muy feliz, de alguna manera aprendí a estarlo aunque las cosas se mantuvieran imperfectas (como de otro modo no podría ser).
Simplemente eso, vengo a darle una sonrisa a este blog que carga tantas angustias.
Y a darle un gracias inmenso a Dios, porque nada podría estar mejor.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Primavera postergada.

Once de la mañana, llega mamá a casa con la primavera estampada en la remera, con un aire liviano e inconteniblemente alegre, llevando en la mano una rosa de plástico. Sí, esas artificiales de tela o de algún material “duradero”, que vienen con una especie de pegamento, algún tipo de sustancia transparente que se solidifica a modo de pequeñas gotitas intentando imitar el ‘rocío’. Una rosa, rosa, artificial. Me da un beso, un abrazo, de esos con mucha carga que vienen esperando desde el anterior cumpleaños o la navidad pasada y me la regala con una sonrisa.

Más tarde, llega papá con la misma envidiable energía. Me dio un beso, agregó un 'feliz primavera princesa' y sacó escondida, detrás de su espalda, una macetita negra con florcitas amarillas...  me dijo que la sacara al sol, que la regara y que en unos se iba a ocupar de plantarla en el jardín.

Y por último llegó él, que a esta altura podría llamarse Pablo, José o Eduardo y daría lo mismo. Me dio un beso en la boca con la lengua hundida hasta mi tráquea, me agarró bien fuerte por la cadera y sacó de la espalda un ramo de flores de veinticinco colores distintos, que definitivamente no combinaban, y a modo de galán recitó: “una flor para otra florcita”.

¿Es curioso no? Ya casi diez días desde aquel día, y la flor de mamá descansa en el lapicero de mi escritorio impecable, las florcitas amarillas de papá están durmiendo felizmente en el jardín, en cambio el ramo de Pedro o Nicolás, está completamente marchito, con las hojas en sepia y los tallos doblados.
Sí, puede que un poco de culpa tenga, puede que haya olvidado ponerlas en agua o hasta incluso de haberlas sacado del envoltorio... pero aun así, si me hubiera esforzado en hacerlo... ¿cuánto más creen ustedes que hubieran durado?


El amor es como una flor, algunas duran para toda la vida, otras crecen más y más a medida que pasan los días, y otras... simplemente se marchitan de tanta hipocresía.

martes, 27 de septiembre de 2011

Cada día que pasa me parezco menos a mi.
Anoche ya no necesité prender el televisor para poder dormir.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La parte del cuento donde el bueno va a morir.... pero decide volverse malo y sobrevivir.

Quizá debería felicitarlos a todos ellos, porque aunque no por sí solos, juntos entre todos lo lograron.
Me lograron un especie diferente, me abarataron y me perdieron entro otros tantos millones de ejemplares. Hoy soy tan de todos y tan de nadie. Me quitaron las ganas de volver a estar sola y las ganas de querer estar con un solo alguien.
Nunca digas nunca, porque en el momento que te prometes que nunca lo harás ya estás afirmando que aunque no sabes cuando, pasará.
Hoy le doy sí, a todo lo que alguna vez no supo como entrar en mi cabeza o no supieron como manejar mis manos. Eso que ayer me aterraba ser es lo que hoy veo cuando me veo en el espejo.
Tal vez no le pueda echar culpas a otros hombros que no sean los propios, pero dios, ¡siento que hubieron tantos culpables para este par de manos ensangrentadas...!
Tengo tantos nombres grabados cuando hago una revisión de los murmullos constantes de mi cabeza.
Aprendí a callar lo que mi cabeza dice y yo no tengo el gusto de escuchar. Aprendí a creer que basta pronunciar algo con los labios para que se vuelva verdad... El mundo y yo, somos lo que yo pienso y le demuestro al resto que somos. Lo objetivo es mentira, nadie conoce demasiado algo como para poder opinar sobre ello objetivamente.

Tengo las riendas de las agujas del reloj, tengo la brújula y mi propio norte, tengo todas las fichas de la ruleta en mis manos y todos los números a mi disposición. Aprendí que no existe ninguna escalera para llegar hasta allá arriba, que la única manera de trepar es ir escalando de persona a persona. Aprendí, muy mal quizás, que todas las apuestas hay que redoblarlas, sean buenas o malas, que la justicia no es una balanza, que la venganza siempre debe ser el mal sumándole por lo menos uno, y que cuanto más sume más justo será. Aprendí que hay que ser lo mejor en todo, hasta en lo peor, que hay que ser oveja y lobo... y hasta pastor, juez, parte y espectador.

Me enseñó la vida, me enseñaron aquellos a los que la vida le enseñó. Nos enseña a todos lo mismo, y hoy soy todo lo que alguna vez juré nunca ser.
Me siento más libre, el mal es una fuerza de temor que nos estanca cuando tenemos miedo de tocarlo, pero al aprender a dominarlo podemos encontrarle un sin fin de utilidades.
Es un juego de ajedrez, con la diferencia que la vida es el tablero y todos somos piezas blancas Y negras y entre todos nos vamos devorando.
La vida es un juego de canibalismo, yo no inventé las reglas simplemente aprendí a jugarlo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El corazón tiene razones que la razón no entiende.

Me siento a charlar, de un lado yo, del otro me observa fijo la razón.
Este no es un texto que guarde coherencia, así que si eso esperan encontrar recomiendo que pulsen la tecla de escape y prendan el televisor.
Me senté a hablar, estaba desesperada, nerviosa con las manos inquietas, los ojos desorbitados y la piel sudorosa. Nuestro cuerpo acostumbra a reaccionar de formas extrañas cuando experimenta por primera vez una sensación, cuando se enfrenta a “algo” que nunca antes se enfrentó.
En fin, me exaspera darme cuenta que hay infinidad de sensaciones y un sin límite de puntos máximos. Uno siempre tiende a pensar que llega al clímax, cuando soporta sensaciones tan fuertes (para bien o para mal), siempre pensamos que fue lo mejor o lo peor. Para nuestra cabeza y nuestra soberbia, creemos que nadie ama como nosotros, nadie sufre como nosotros, nadie es más bueno o más hijo de puta que nosotros, nos convencemos constantemente de que somos protagonistas de una vida única y particularmente excelente o deplorable, pero nunca ‘tranqui’, e incluso si nos llegara a parecer que es definitivamente “tranqui”, nos parecería que es por excelencia una tranquilidad sublime, jaja.
A lo que iba, retrocedo, siempre me convenzo de sufrir las más penosas angustias, pero mi corazón esta tarde, en la de ayer y en la de mañana se topó y topará con una angustia, no mayor ni menor en cuanto a intensidad, sino diferente. Diferente a todas las angustias anteriormente sufridas.
No entiendo, no entiendo el dolor concreto, no entiendo esta impotencia que fermenta en odio, hacia mí, hacía él, hacía ellos que hoy descansan como cadáveres en mi presente pero que en algún pasado estuvieron tan vivos como para hoy poner en duda mi existencia.

¿Qué carajo me pasó? Era un témpano, lo juro, era un maldito témpano, y hoy no soy nada, soy su sombra, soy la vereda de enfrente de su casa, soy la copa que descarta en alguna barra. No soy nada, soy mensajes sin respuestas y llamados que terminan siendo llantos, soy una sonrisa... la sonrisa más triste de todas.

Sacó todo, y lo apenó dejarme vacía, entonces me llenó de angustia, de resentimiento y de odio, para asegurarse de que estuviera acompañada un tiempo.
Quiso irse, en efecto lo hizo, pero no hasta cerciorarse de que su recuerdo me acompañaría por un buen rato. Porque él no está y no va a volver, está solo o quien sabe con quién, pero sabe que aunque él duerma sin mí, yo sigo durmiendo con él.

Querida razón, creo que empezaste a usar palabras que hasta ni yo comprendo para intentar hacerme entender que soy necia, crédula y que me niego a perder.
Querida razón, yo entiendo por demás, sos vos ahora la que me tiene que escuchar.
El corazón tiene razones que la razón no entiende... dicen, y así es. No me preguntés por qué, porque diga lo que diga siempre vas a saber como contestar, como descalificar y cerrar cada conversación convenciéndome de que estoy mal, de que estoy confundida y de que claramente no tengo la razón (por estúpido e ilógico que suene).
Pero quisiera que intentaras imaginar, que hay ciertas cosas que no podés procesar. No se traducen en lógica los sentimientos. Y lo que hoy yo siento, pesa más que todas las razones que vos me puedas enumerar.

Vale la pena darse contra la misma pared cuarenta y cinco veces, vale la pena las ciento veinticinco noches que llevo de llanto y en vela, valen la pena esas ganas ahogadas de perder la conciencia, esos millares de preguntas desconsoladas sin remitente, vale la pena dejar mi casa, salir corriendo, apostar mi vida y perderla, vale la pena quedarme sin nada, porque nada es lo que siento.
Porque te juro que si estarías dentro mío, corriendo como la sangre de mis venas, me acompañarías al casino a apostar esa vida, me abrirías la puerta de casa para que huyera, me harías compañía llorando conmigo cada noche y me guiarías hacia esa pared una y mil veces porque no te cansarías de verme golpear y caer, golpear y caer...
Por que me abrirías el cuerpo y sacarías lo que fuera para sacar el dolor, me arrancarías hasta el corazón con tal de aliviarme este mal...
Me entenderías lo sé, si callaras tu razón, si sólo sintieras lo que yo, dejaría de importar que el no me quisiera, dejarían de saber el amargo de todas sus mentiras, perderían su figura los rostros de todas las demás, nuestros oídos serían sordos para lo que no queremos escuchar y cerraríamos bien fuerte los ojos cuando él me dijera que los debemos cerrar.
Todo lo que hoy criticas, se justificaría. Cada estupidez, cada error, cada lágrima... cada maldito minuto que sufrí por él, se justificaría si sintieras lo que yo llamo amor.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Me hace tanta falta el dolor que me dabas... sólo eso.
Es insoportable sufrir sin vos. Es insoportable no tener motivos para estas lágrimas, no tener un nombre para esta soledad.

jueves, 1 de septiembre de 2011

To be or not to be?

Entre las muchísimas cosas que perdí este tiempo, estaban las ganas y mi pasión por escribir.
Me di cuenta que ya no tengo ganas no solo de escribir, sino que ni siquiera de procesar la vida en mi cabeza. ¿Hace cuanto no freno el tiempo para reorganizar conceptos, coordinar reflexiones o cocinar conclusiones?
No es que me sobre el día, (porque la gente angustiada sabrá entenderme muy bien cuando confiese que llorar es una tarea que ocupa mucho espacio del reloj, y más aun cuando la misma se vuelve una actividad cotidiana) pero realmente tendría, si quisiera, algunas horas extras para sentarme a plasmar pensamientos.
Pero no, últimamente largo vómitos de sentimientos reprimidos, que como me avergüenza escupirlos al mundo los escondo en la dimensión virtual. Y eso soy yo cuando escribo: una solterona de cuarenta y ocho años, divorciada en dos oportunidades, con trece kilos por sobre la media que propone el índice de masa corporal, que esta desesperada por recolectar migajas de amor, y mendiga... atemorizada por terminar sola, al punto tal que cree que cada hombre que se le cruza en el camino podría ser la última oportunidad de enamorarse en su vida.

Si nadie me conociera, si de prepo cayera en este blog y leyera, juro por dios que me haría una imagen mental así de la persona que escribe.
No hace falta aclarar quien soy, ni mi edad, ni lo que tengo, objetivamente. Porque por más que tuviera todo lo que quisiera, mientras me siga sintiendo de esta manera es lo que voy a seguir reflejándole al mundo.
No me canso de repetirlo, el mundo nos ve a través de nuestros ojos. No importa lo seamos importa lo que nosotros creamos ser, porque efectivamente eso seremos.
Cuando las cosas me salen mal (y les aseguro que eso es muy a menudo) suelo repetirme una y otra vez ¿por qué? ¿por qué mierda a mí?
Ahora me doy cuenta que soy la culpable de todo eso, que cada respuesta es porque yo decidí o sentí que así debía ser.
Podemos pasar la vida pensando que no nos merecemos nada y así nos vamos a quedar, con las manos vacías, mientras miremos con desconcierto al hijo de puta de al lado que se cree Calcuta y tiene todo lo que se le antoja (no hablo en sentido material, me parece que está demás aclarar, pero últimamente tuve el infortunio de cruzarme con mucha gente de esa calaña que malinterpretaba todos mis conceptos).

Otra vez me veo escribiendo un texto autocompasivo, de autoayuda, de gente mediocre. Algunos escriben y otros leen, algunos producen y otros miran, algunos viven y otros simplemente analizan.
Soy de los que leen, los que miran y analizan, los que se olvidaron de vivir y cuando están al borde se acordaron que la consigna del juego era simplemente aprender a ser feliz.
Soy de los que piensan que ya es demasiado tarde cuando apenas están comenzando, de los que creen en un destino escrito mientras lo escriben, soy de la rama de los incoherentes y frustrados, los que están paralizados por el temor de ser alguien, aquellos que los petrifica la sola idea de distinguirse.
¿soy eso? ¿o eso pienso que soy?
Y si lo pienso... ¿efectivamente lo soy?
Y si en este preciso instante decidiera voltear todos mis pensamientos... ¿quién sería?
Nadie es, todos elegimos ser.
A ser lo que quiero entonces, ¿qué espero?

martes, 30 de agosto de 2011


Por momentos siento que se me acaban las mejillas,
que ya no tengo por dónde recibir las bofetadas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Extraño ser lo que era antes de conocerte.

sábado, 20 de agosto de 2011

Gracias, por devolverme todo lo que alguna vez elegí perder.

"Cuando el amor profundo de tú vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas... el mensaje no es que no te lo mereces... el mensaje no es que no eres importante... el mensaje es que tú mereces algo mejor."


Thank's God.

viernes, 12 de agosto de 2011

Y cuando ya no quedan cosas buenas para recordar, te empiezo a olvidar, porque el dolor es deleble a la memoria del corazón.

lunes, 8 de agosto de 2011

Ya estoy buscando tinta nueva para empezar a escribir en la página siguiente.